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Johan Santana y el caso de Sandy Koufax

El Emergente
Por Ignacio Serrano

Johan Santana había lanzado un juego sin hits, promediaba un ponche por inning y tenía 2.38 de efectividad cuando su cuerpo pareció no dar más, en junio de 2012.

Fue posiblemente por esas fechas, a raíz del esfuerzo realizado en su no-no, cuando el hombro volvió a lesionarse, tal como lo evidencian los números que puso en lo sucesivo, antes de resignarse a pasar por el quirófano otra vez.

Ningún pitcher había regresado de una cirugía semejante. Varios ases lo intentaron, sin éxito: Mark Prior, Chien-Ming Wang, Brandon Webb, por ejemplo. El venció las apuestas y lo corono con aquella noche de gloria y pena. Gloria por el resultado. Pena porque quizás allí dio un vuelco su carrera.

Sandy Koufax era el mejor pitcher del beisbol en 1966, cuando defendió a los Dodgers en la Serie Mundial. Venía de mostrar 1.73 de efectividad, 27 juegos completos y 317 ponches.

El zurdo causó un temblor cuando anunció su retiro, al finalizar esa zafra. La artritis terminó con su carrera cuando todavía no cumplía 31 años de edad. No quiso seguir. No aguantaba más.

Ayer citamos a Koufax al analizar la decisión de Santana de seguir en acción, de intentar un regreso en 2016, de no rendirse a las lesiones. Ya fue el primer notable en volver de una intervención en la cápsula y quiere ser el único en hacerlo dos veces.

Una parte de la fanaticada toma el caso del zurdo estadounidense y recomienda lo mismo al zurdo venezolano. No es el asunto de este columnista ni de esta columna. Ya en la entrega anterior argumentamos porqué la que el merideño tome será una decisión personalísima y respetable.

El asunto de esta columna es otro. Es proponer un vistazo a la hoja de servicios de uno y otro, dados los problemas físicos y el notable dominio ejercido por ambos en sus épocas.

Son abundantes los puntos de encuentro entre el nativo de Tovar y ése a quien muchos consideran el mejor zurdo de todos los tiempos.

Koufax apareció en 397 juegos, Santana tiene 360; sumó 2324.1 innings contra 2025.0 del magallanero; ponchó 2.396 rivales contra 1.988 del andino; dio 817 boletos contra 567 del turco; tuvo 1.11 de WHIP contra 1.13 del nuestro; cerró con 2.76 de efectividad contra 3.20 del local.

Hasta allí, el as hebreo es mejor en casi todo, por poco. Bien. Pero vean lo demás.

La efectividad ajustada de Santana es 36 por ciento mejor que el promedio de la liga en su tiempo contra 31 por ciento del norteamericano; logró seis torneos con OPS+ de 143 contra cinco del judío; promedió 2,5 bases por bolas por cada 9.0 actos contra 3,2 del serpentinero de los Dodgers; y aunque ambos muestran una media de 8,8 abanicados por cada 9.0 episodios, la relación ponches/boletos es mejor para el de acá, con 3,51 contra 2,93 del de allá.

Hay razones para comparar a Santana con Koufax. La más importante está en el contraste de cada uno con la media de los monticulistas de su tiempo, que favorece, como vimos, al suramericano, o incluso el WAR, que es ligeramente mejor para el norteño, con 53.2 contra 50.7 del Gocho, según Baseball Reference.

¿Retiro o no? Ya él decidirá. Pero sabemos a dónde fue a parar Koufax después del adiós: fue entronizado en Cooperstown.

¿Cuántos votos recibiría Santana para el Salón de la Fama?

Publicado en El Nacional, el miércoles 1° de julio de 2015.

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