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Se fue el último miembro del “Poder Negro” del Magallanes

Mitchell Page murió el sábado, a los 59 años de edad. El slugger, que con un jonrón le dio a Venezuela su segunda corona en la Serie del Caribe, en 1979, falleció por causas desconocidas

Mitchell Page le debe parte de su inmortalidad al legendario Billo Frómeta y su inolvidable orquesta.

El ex jardinero protagonizó el relato que Felo Ramírez, Luis Enrique Arias y Carlitos González hicieron en la canción “Magallanes y Susana”, uno de los himnos populares del equipo que tiene más seguidores en el país.

Page fue a batear contra el Caracas, en esa narración ficticia de un duelo entre los Eternos Rivales. Su tablazo se pierde en las gradas, contado por la profunda voz de Ramírez, y liquida a los Leones en los últimos compases de la guaracha, que sigue sonando hoy, más de 30 años después de grabarse el disco.

El toletero zurdo, que murió sábado en Estados Unidos, se había adelantado a la ficción el 9 de febrero de 1979, para brindarle a los Navegantes uno de los momentos más dulces de su historia, inspiración del disco que luego grabaría la Billo’s.

Aquel día, en plena Serie del Caribe, Page fue al home con el encuentro empatado a 6 carreras y el grandeliga mexicano Enrique Romo en la lomita. Ya había sacado una pelota en el encuentro, sumaba tres impulsadas y sacudió el vuelacercas que coronó a los turcos en el clásico de la región.

“Fue un batazo indescriptible, con dos corredores en base”, recordó ayer Oswaldo Olivares, estrella de los bucaneros, que por entonces estaba en el dugout del equipo venezolano.

“Fue un jonrón enorme, uno de los más emocionantes que haya podido transmitir, sin contar aquellos que he narrado de los Cardenales”, añadió Alfonso Saer, voz de los pájaros rojos y presente aquella tarde en San Juan.

“Page estaba encaminado a ganar el Más Valioso en esa serie y allí lo selló”, indicó Giner García, autor de varios libros sobre la historia del Magallanes, incluyendo “La Travesía”.

Una vida de contrastes. El californiano, nacido hace 59 años, falleció en su cama de razones aún desconocidas, la noche del sábado. Atrás dejó una fama bien ganada como slugger de cuidado, inteligente instructor de bateo y una vida problemática que le apartó del beisbol.

“Era un tipo muy conversador”, apuntó Olivares, que compartió con Page las tres campañas que disputó en Venezuela. “Llegó una semana antes de empezar la temporada 76-77 y fuimos a Cagua a jugar contra los Tigres. Ese estadio tiene como 420 pies por el centro y Page se la sacó por allí a Roberto Muñoz, que era el caballito de batalla de Aragua. Todos se quedaron locos. ¿De dónde salió este tipo?, se preguntaban los Tigres”.

El tipo salió de las sucursales de los Piratas, aunque ya en abril de 1977 había pasado a los Atléticos, camino a una campaña de novato en la que bateó para .307, con 21 bambinazos y 42 bases robadas, más un OPS de .926 que le auguraba un futuro brillante.

“Fue un pelotero idolatrado”, rememoró Saer. “Simbolizó al importado de lujo. Fue un bateador muy oportuno, miembro del ‘Poder Negro’ que aquellos años tuvo el Magallanes. Y uno de los que más recuerda la afición. Su compañero Dave Parker tenía más nombre y vistosidad, pero después de Clarence Gaston, Page fue el que más brilló”.

El nativo de Los Ángeles dejó un average de .300 en Venezuela, con .520 de slugging en 550 turnos. Empujó 57 carreras en la 76-77, cuando ayudó a la nave a conseguir el primero de los dos títulos nacionales que celebró con el equipo.

“Le gustaba hablar con Vitico (Davalillo) y con Teolindo (Acosta)”, apuntó Olivares, aludiendo a dos de los mejores toleteros que ha dado el país. “Teolindo se reída de él. Le decía que era más feo que un perro. Para uno, que estaba empezando, ver eso era especial. Y verlo coger práctica de bateo era un placer. La sacaba de Valencia como si fuera cualquier cosa”.

La trayectoria de Page terminó pronto. Se retiró en 1984, después de ocho torneos en las mayores. Fue coach de los Reales en 1995 e instructor de bateo de los Cardenales entre 2001 y 2004.

“Él y Willie Horton fueron los últimos integrantes del ‘Poder Negro’, pero su vida desordenada impidió que fuera una estrella”, aseguró García. “Era un atleta. Tenía fuerza y corría. Pero era alcohólico. Y el alcoholismo acabó con su carrera”.

Fue una suerte que Billo preservara para el futuro la memoria de Page. Esa canción, y sobre todo sus batazos, le dieron la inmortalidad en el beisbol venezolano.

El dato
Mitchell Page fue cambiado por los Piratas junto con Antonio Armas, Doug Bair, Dave Giusti, Rick Lagford y Doc Medich a los Atléticos, en un mega cambio por Chris Batton, Phil Garner y Tommy Helms, en marzo de 1977

La noche del histórico golpe de timón
En un restaurante de Valencia
Cuenta Oswaldo Olivares que él y Mitchell Page fueron dos de los asistentes convocados por el alto mando magallanero, en medio de la debacle del campeonato 78-79.

“Fue en un restaurante en Valencia”, recordó el outfielder. “Estaban Carlitos González, Alberto Parjús, Felo Ramírez, Alberto Raidi, Manuel Sarmiento y Willie Horton. El manager Cookie Rojas acababa de renunciar y teníamos los números en rojo. Esa noche se tomó la decisión de que Horton fuera el manager. Lo pedimos los peloteros. Y a partir de allí ganamos casi todos los juegos que nos quedaban, arropamos en los playoffs y ganamos la Serie del Caribe”. Con Page como el Más Valioso del clásico.

Publicado en El Nacional, el lunes 14 de marzo de 2011.

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