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El emergente

El lado bueno de José López

La temporada de José López no ha sido totalmente negativa, como muchos aficionados pueden estar pensando

La temporada de los Marineros ha sido decepcionante, al menos para quienes creían que pelearían la corona este año en el oeste de la Liga Americana.

En medio de ese naufragio, José López ha sufrido para mantener la cabeza sobre el agua. Su average de bateo estaba en .211 al comenzar la jornada sabatina y únicamente había podido llevar a 15 compañeros al plato en 42 juegos, a pesar de ocupar la mayor parte del tiempo el cuarto turno en la alineación de su divisa.

(La culpa no es sólo suya, ciertamente; tendría más remolques si sus predecesores en el lineup, especialmente Chone Figgins, hubieran logrado embasarse un poco más en el primer cuarto de calendario. Pero no es la hora de abordar nuevamente ese punto.)

La del anzoatiguense es una campaña totalmente perdida, tanto en lo personal como en lo colectivo, ¿verdad? Pues eso depende del ángulo desde donde se mire.

En cierto modo, el desempeño del infielder ha sido sorprendente. Y no hablamos sólo de sorpresas desagradables.

López fue mudado de segunda a tercera base durante el spring training, porque la gerencia de Seattle —y casi todos los scouts y analistas— consideraban su defensiva como una de las peores del beisbol.

El índice UZR no fue tan cruel, al ubicarle exactamente en el medio entre los buenos y los malos.

El UZR, recordemos, mide el total de jugadas que completa un defensor, gracias a un complejo sistema de cámaras unidas a un programa de computación que permite determinar cuánto terreno cubre un jugador en comparación al resto de sus colegas; según su desempeño en 2009, Celestino salvó 0,2 carreras con su guante, lo cual le definió como un camarero promedio. Plácido Polando, el mejor en la Liga Americana, evitó 11,8 rayitas con su defensiva; Alberto Callaspo, el peor, permitió que a los Reales les anotaran 12 marcas más de las que habría facilitado un intermedista promedio.

El caso es que López fue mudado a la antesala en marzo y, luego de algunos inconvenientes primaverales, demostró lo suficiente para quedarse allí.

“Sus reflejos compensan su falta de alcance”, razonó por entonces el manager Don Wakamatsu. “Y tiene el brazo potente de un tercera base”.

El nativo de Barcelona posee algo más que eso.

En la primera cuarta parte de torneo ha sorprendido a sus críticos, al colocarse en el tope entre todos los antesalistas del joven circuito, con un índice UZR de 9,2 carreras, más del triple que sus inmediatos seguidores en la liga: el ex shortstop Brandon Wood (3,0), Kevin Kouzmanoff (2,4), Adrián Beltré (2,3) y Brandon Inge (2,2). Pero hay más.

¿Recuerdan que el año pasado Franklin Gutiérrez no sólo fue el centerfielder que realizó más jugadas y preservó más carreras, sino que también fue el pelotero con mejor UZR en todo el beisbol, con 31,0? Pues bien, el jugador que ha evitado más rayitas a sus contrarios esta temporada es otro venezolano: precisamente López.

Su índice proyectado a 150 juegos (UZR/150) es de 32,3 hasta ahora, lo que le ubica en un parnaso impensable (el “Guti” tuvo un brillante UZR/150 de 28,9 en 2009). Wakamatsu tenía razón. Al menos en la antesala, las habilidades naturales de López le permiten ser mejor —mucho mejor, de hecho— que en la intermedia, aunque su bate todavía esté en deuda.

¿Y Callaspo? ¿Cómo le ha ido? Kansas City también movió al aragüeño de la adulterina a la tercera, con resultados positivos: su índice UZR de 0,0 indica que, si bien no ha impedido más carreras que el promedio de las grandes ligas, tampoco las ha facilitado, como sucedió en grado sumo el año pasado.

Mañana les diremos más. Visitar FanGraphs.com depara descubrimientos sorprendentes, como estos.

Publicado en El Nacional, el domingo  23 de mayo de 2010.

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