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El emergente

Un breve ABC de la sabermetría

¿Por qué la sabermetría? No se trata de una ciencia oculta ni un complicado análisis para matemáticos. Es una forma de análizar el beisbol que se basa sobre la lógica


I

Richard Gómez, colega y buen amigo, escribió hace algunos días en su nuevo blog sobre “las nuevas estadísticas del beisbol” y su indisposición a aceptarlas totalmente. Eso dio inicio a un intercambio sobre la “sabermetría” y el análisis actual de la pelota.

Richard considera que algunas de esas novedosas herramientas son útiles para analizar el juego, pero sostiene que nada explica mejor lo que está haciendo un pelotero que el average, la efectividad y los ganados y perdidos.

En algún momento recordamos una frase de Tom Grieve, muy citada por el querido Fernando Arreaza: “Los numeritos son como el bikini; muestran mucho, pero no dejan ver lo fundamental”.

Prometimos a Richard explicarnos más allá de los 140 caracteres del Twitter, bajo la premisa de que, si las viejas estadísticas son el bikini, la sabermetría es el topless. Aquí vamos.

El average, los juegos ganados, las impulsadas y la efectividad son categorías inventadas hace un siglo o más. Eso no las descalifica, pero tampoco las hace mejores, automáticamente.

Cualquier cosa que nos ayude a desentrañar mejor el bateo, el pitcheo y la defensa tiene que ser bienvenida.

Antes de la llegada de Bill James y la sociedad SABR (que sirvió para crear los vocablos “sabermétrico” y “sabermetría”) hubo quienes repararon en esta obviedad: el objetivo del beisbol no es batear .300 ni ganar 20 juegos, sino hacer carreras o evitarlas, según se esté al campo o al bate.

Allí comenzó el proceso que hoy todavía produce complicadísimas fórmulas para calcular el valor de un pelotero grandeliga en comparación a un reemplazo de liga menor (VORP) o el impacto de cada jugador en la fabricación o contención de anotaciones (las Carreras Creadas o el UZR), entre otras mil.

No hablaremos de eso, sino de las estadísticas básicas, apoyadas en la lógica y que, como bola de nieve, generaron la inquietud de seguir formulando preguntas y continuar a la búsqueda de respuestas, aplicando la matemática y la razón.

El objetivo del bateador no es dar un hit o traer un corredor, sino embasarse. Por allí comienza todo. No se anotan carreras si nadie se embasa.

Del mismo modo, el objetivo del lanzador es evitar que se le embasen. Mientras menos corredores ponga en circulación, menos chance habrá de que le pisen el plato y sea derrotado.

Por eso es que hoy todo el periodismo en Estados Unidos toma en consideración el promedio de embasado junto con —y a veces por encima de— el average.

Un bateador de .300 que no tome boletos ayuda mucho menos a su equipo que un bateador de .275 cuyo promedio de embasado sea de .400, gracias a las bases por bolas; aquel toletero se embasa una tercera parte de las veces que va al home, éste lo hace 40 por ciento del tiempo.

Del mismo modo, es más fácil llevar al plato a un corredor con un extrabases que con un sencillo. Por eso, el slugging cobra un valor adicional.

Mientras un lineup tenga mayor capacidad para de embasarse y mejor slugging —más paciencia y más fuerza, dicho en dos platos— habrá mayor producción de carreras.

Un OBP elevado tiene beneficios adicionales, como demuestran a diario los Yanquis y los Medias Rojas, y como el año pasado le enseñó Bob Abreu a los Ángeles: mientras un lanzador haga más pitcheos, es más factible que deba salir del encuentro antes del séptimo u octavo inning.

Eso obligará al rival a usar más su bullpen, pagando las consecuencias, primero, al perder a su as, y luego, al cansarse sus relevistas y volverse inefectivos, si éstos tienen que subir a la loma varias veces seguidas en una serie de cuatro partidos. ¿Ven la lógica? Mañana seguiremos con más.

II

Ayer hablábamos de la lógica “sabermétrica” y de porqué las estadísticas creadas en las últimas décadas se han convertido en las principales herramientas de análisis del juego, por encima de aquellas que se usaron en el siglo XX y que aún predominan en nuestro país.

Recordamos cómo fue que el promedio de embasado (OBP) se convirtió en un departamento más importante que el average, puesto que embasarse es el objetivo primario del bateador.

La suma del OBP y del slugging, que representa el potencial de un bateador para ponerse rápidamente en posición de anotar o para llevar a casa con un solo batazo al compañero que se encuentre en circulación, es el OPS, una de las herramientas más utilizadas hoy en Estados Unidos, aunque aquí sea muy poco vista.

El OPS es la forma más sencilla de comparar a un bateador con otro, sin importar si se trata de un veloz primer bate o un forzudo jonronero.

Alguien que se embase mucho (.400 de OBP) con pocos extrabases (.400 de slugging) tendrá un adecuado OPS de .800, comparable a alguien que se embase poco (.300 de OBP) pero sume muchos extrabases (.500 de slugging).

Acostumbrados, como estamos, a las cifras redondas, podemos trazar una raya para definir la excelencia en cada departamento: average de .300, OBP de .400, slugging de .500 y OPS de .900, que es el OPS de las estrellas, esos casos raros, capaces de dar hits, tomar boletos y dar extrabases.

¿Y el pitcheo? Los juegos ganados no son medida de dominio. Un pitcher con buenos bateadores como compañeros puede obtener muchos triunfos, como Chien-Ming Wang con los Yanquis, mientras que un lanzador dominante con malos toleteros en su equipo verá más difícil agregar ganados, como le pasa a Zack Greinke con los Reales.

La idea no es prescindir de los triunfos, sino saber que el dominio se analiza con otras estadísticas: efectividad, por supuesto, pero también la cantidad de corredores que se ponen en circulación por cada inning (WHIP), la relación entre ponches y boletos, el average, el OBP y el slugging de los contrarios.

Podemos ir más allá. Casi nadie prestaba atención a la cantidad de roletazos o elevados que recibe un serpentinero, pero ahora es una herramienta útil para explicar su dominio.

¿Por qué alguien con tan poco poder en la recta, como Joel Piñeiro, tuvo tan buena temporada en 2009? Porque indujo la mayor cantidad de roletazos. Un rodado casi nunca es extrabase, a menos que vaya sobre las rayas (y ya sabemos que esos son los menos frecuentes); la mayor parte de los roletazos quedan a merced de los infielders y tienen un beneficio adicional: permiten los dobleplays.

¿Y por qué una estrella como Johan Santana encaja tantos jonrones, si los contrarios le batean poco? Porque le dan muchos elevados. Un rodado bien conectado es sólo eso. Un elevado bien conectado puede ser un cuadrangular. Y eso, sin hablar de las líneas, que también son elevados y generan la mayor parte de los extrabases.

Estas sencillas, pero avanzadas herramientas de análisis, nacieron de la inquietud de técnicos como Earl Weaver, aficionados como Bill James o gerentes como Theo Epstein, dispuestos a buscar respuestas aplicando la lógica.

Su inconformidad llevó a la creación de índices como el UZR y el plus/minus, del que hemos hablado antes y que, por fin, nos permiten analizar la defensa de un modo más concreto.

Algunos sabermétricos, por su actitud a veces soberbia, hacen que los no iniciados vean con antipatía las “nuevas” estadísticas. Pero si hacemos a un lado la pasión y aplicamos la razón, veremos que es un camino razonable para evaluar, predecir y explicar mejor el juego que tanto amamos.

Publicado en dos entregas en El Nacional, el domingo 18 y el lunes 19 de abril de 2010.

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3 comentarios :

  1. es asi por ejemplo para los apostadores profesionales las estadisticas de ganados y perdidos poco importan son importantes el whip el obp y ops son lo que determina un equipo ganador o perdedor los obp altos dan equipos q ganan facil los obp bajos les hace dificil ganar ej marineros de esta temporada un obp bajisimo 314 y un excelente whip de 1.26 osea buen pitcheo pero no hacen carreras

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  2. Sin desperdicio tus escritos sobre la Sabermetría. Me quedo sobre todo con el último párrafo

    "Algunos sabermétricos, por su actitud a veces soberbia, hacen que los no iniciados vean con antipatía las “nuevas” estadísticas. Pero si hacemos a un lado la pasión y aplicamos la razón, veremos que es un camino razonable para evaluar, predecir y explicar mejor el juego que tanto amamos."

    Siempre he pensado que algunos defensores a ultranza de la Sabermetría le hacen un flaco favor a la difusión de estas
    herramientas cuando llegan al extremo de burlarse y ridiculizar a quienes expresan puntos de vista contrarios
    a los postulados de esta corriente. Tú lo has explicado con sencillez y pedagogía, cualidades de la que muchos "expertos" están muy lejos.

    Saludos

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