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jueves, 7 de junio de 2018

¿De dónde salió el poder de Eduardo Escobar?

El Emergente
Ignacio Serrano

Zimbio.com
Eduardo Escobar es delgado y no muy alto. Oficialmente mide 1,78 metros de estatura y pesa 83 kilogramos. Si su cuerpo fuera más robusto, difícilmente podría defender las paradas cortas de los Mellizos de Minnesota.

¿De dónde, entonces, sacó tanto poder?

El aragüeño es un caso extraordinario en la expedición nacional que hace vida esta temporada en las Grandes Ligas. Amaneció el miércoles como el bateador con más dobletes en ambos circuitos, con 23, y su total de 34 extrabases debería causar el asombro de todos los que den un vistazo a sus numeritos.

Sólo nueve toleteros habían sumado más de 30 batazos de múltiples almohadillas en 2018 al escribir estas líneas. Apenas cuatro superaban al infielder de los gemelos, y por muy poco.

Esos cuatro son nada menos que José Ramírez, Mike Trout y Mookie Betts con 37, seguidos por J.D. Martínez con 35.

Ozzie Albies y Francisco Lindor compartían peldaño con Escobar. Manny Machado seguía más abajo con 33 y José Abreu cerraba la cuenta con 32.

Es una lista extraordinaria. ¿No es maravilloso que el nativo de Maracay sea uno de ellos?

Luego de llegar el martes a 11 jonrones, puso sus proyecciones en 64 dobletes y 31 cuadrangulares. ¿Saben cuántos criollos han acumulado más de 90 extrabases en una campaña? Ninguno. El récord es 89 y lo comparten Andrés Galarraga (en su año memorable de 1996) y Richard Hidalgo (en su 2000 no menos inolvidable).

Escobar, de hecho, va camino a quebrar por mucho la marca de 54 biangulares que sentó Magglio Ordóñez en 2007 para sus compatriotas. Y en caso de rebasar la treintena, y debido a que ha repartido su desempeño entre las paradas cortas y la antesala, se convertiría en el primer utility del patio sobre 30 vuelacercas.

Esas tres justas (la del Gato con los Rockies, la de Hidalgo con los Astros y la de Ordóñez con los Tigres) están entre las mejores que haya conseguido un slugger vinotinto en la MLB.

Es cierto, apenas está comenzando el segundo tercio del calendario. Queda poco más de la mitad por delante, un territorio inexplorado que puede traer un rico botín, pero también la quiebra. Es un cuaderno con muchas páginas por escribir.

Hay razones, sin embargo, para sentarse a ver la cosecha de Escobar como un intento muy serio de hacer historia. Aunque sea delgado, ágil y no muy alto, tiene antecedentes como bateador de fuerza. En 2014 sacudió 35 tubeyes y agregó otros 31 en 2015, a pesar de que en ninguna zafra llegó a siquiera 500 apariciones en el plato. Luego, tras un hiato en 2016, largó 21 bambinazos en 2017.

No estamos ante un bateador de líneas. Es un toletero que ha ido incrementando sus registros y su poder, conforme suma años y experiencia.

La lesión de Miguel Sanó le restó a los Mellizos un madero de impacto el mes pasado. El manager Paul Molitor respondió ubicando a Escobar como cuarto del lineup. A la vuelta de Sanó, lo movió al quinto turno.

Los promedios le dan la razón a Molitor. El maracayero llegó a la jornada del miércoles con .545 de slugging. Únicamente el puertorriqueño Eddie Rosario le superaba en Minnesota con .562.

Es cierto que Escobar no posee el típico cuerpo de los aporreadores. Menos mal. Así puede seguir luciéndose con el guante en la esquina caliente y en el short, mientras continúa repartiendo tablazos en la mejor temporada de su carrera.

Columna publicada en El Nacional, el jueves 7 de junio de 2018. 

2 comentarios:

  1. Excelente articulo,Ignacio complemento con un datico, el record de la franquicia donde juga Escobar es de Mickey Vernon en 1941 con 51 dobles que militaba en los Senadores de Washinton y ademas era compañero de nuestro primer grandeliga Alejandro Carrasquel, equipo que se mudó en 1961 a la ciudad de Minneapolis y cambiaron su nombre a Minnesota Twins, Eduardo tambien podria de seguir su ritmo adueñarse de este antiguo record.

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