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sábado, 12 de mayo de 2018

Esto que va quedando de los Interligas

El emergente
Ignacio Serrano

Bob Abreu
Medias Blancas y Cachorros chocan por estos días en el Wrigley Field. Es un clásico del beisbol. Son los equipos de la segunda ciudad más grande de los Estados Unidos, que disputaron la Serie Mundial de 1906 y no se ven las caras a menudo, a pesar del atractivo que puede tener para efectos del mercadeo y afición.

Los juegos Interligas todavía tienen algún atractivo, cuando coinciden equipos con tanta historia en común. Tiene un sentido especial para la fanaticada cuando los Yanquis y los Mets se miden en Nueva York, o cuando topan los dos equipos del área de Los Ángeles, Dodgers y Ángeles.

En 1997 eran una novedad. Durante casi un siglo, los equipos de la Liga Americana solamente jugaban contra sus pares de la Liga Nacional en el Spring Training y la Serie Mundial. Cruzar a los elencos de ambos circuitos fue uno de muchos aciertos del por entonces comisionado Bud Selig, cuyo mandato estuvo lleno de logros y sombras.

Eran tan importantes los Interligas, que una vez, en 2001, de visita en The Ballpark, en Arlington, encontramos en una tienda varios pines coleccionables que conmemoraban las series que los Rangers habían disputado esa temporada con escuadras de la Nacional.

Selig finalmente propuso dos circuitos con 15 equipos, mudando a los Astros a la Americana, y terminó con la novedad. Los Interligas dejaron de celebrarse en momentos puntuales de la campaña, usualmente finales de mayo y poco antes de julio, y se convirtieron en parte de la cotidianidad. Todos los días hay por lo menos un duelo de estos, hoy, salvo en algunas jornadas en que hay novenas libres.

Todavía es posible ver algunas cosas llamativas, como esta visita de los Medias Blancas a los Cachorros. El miércoles, por ejemplo, Carlos Carrasco tuvo que tomar un madero. El as larense no suele batear con los Indios, pero Cleveland estaba de visita en Milwaukee, así que le tocó. Y tuvo el tino de conectar un sencillo con hombre en tercera, para empujar su primera carrera en las Mayores. Fue apenas su segundo hit como bateador en 21 turnos.

Hubo una época en que varios venezolanos aparecían entre los líderes de todos los tiempos en juegos Interligas. Solíamos hacer un trabajo con esos datos en El Nacional, por la novedad de ver a varios compatriotas entre los mejores en algunos departamentos.

Todavía es posible encontrar alguno. Nadie ha tomado más bases por bolas que Bob Abreu en duelos entre las dos ligas. El Comedulce sumó 173, dos más que Jim Thome y ocho por encima de Barry Bonds. Miguel Cabrera es el quinto mejor empujador con 182, a punto de desplazar a David Ortiz (183) y Torii Hunter (188), lo que le dará la tercera posición global. Magglio Ordóñez es cuarto con .332 de average, un departamento que lidera, con .341, el inmortal Mike Piazza.

Únicamente Mariano Rivera tiene más apariciones que Francisco Rodríguez, 113 contra 112 del caraqueño, y lo mismo ocurre con los salvados, 75 contra 51. Freddy García todavía es quinto con 25 victorias y Félix Hernández es cuarto entre los principales ponchadores con 290.

Hay más. Gerardo Parra es séptimo con 11 triples y Cabrera está entre los 10 primeros en hits, dobles, extrabases y jonrones. Pero ya los Interligas no son lo que era antes. Salvo que choquen los Cachorros y los Medias Blancas.

Columna publicada en El Nacional, el sábado 12 de mayo de 2018. 

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