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sábado, 28 de abril de 2018

De Remigio Hermoso a Ronald Acuña, una historia de veinteañeros

El emergente
Ignacio Serrano

Remigio Hermoso con el uniforme
que hoy defiende Ronald Acuña
Fred Manrique era un niño prodigio. Tenía 19 años y 173 días de nacido cuando debutó en las Grandes Ligas el 23 de agosto de 1981, con los Azulejos de Toronto. Ya había comenzado su brillante carrera en la LVBP cuando dio el salto, para sorpresa de muchos, que no se esperaban que llegara tan rápido a las Mayores.

Remigio Hermoso era el venezolano más precoz en la MLB, antes que Manrique. Su graduación ocurrió el 14 de septiembre de 1967, con los Bravos de Atlanta, a los 19 años y 348 días. Era un infielder de buenas manos, que terminó en el Salón de la Fama de Valencia gracias al Comité Histórico, a pesar de que lo mejor de su potencial se quebró cuando fue arrollado por Don Baylor en una jugada de dobleplay, tiempo después, según una leyenda que todavía le acompaña.

Aquellos eran los criollos más jóvenes en disputar un encuentro en la gran carpa, hasta que Wilson Álvarez recibió la encomienda de subir con los Rangers de Texas para una única presentación, el 24 de julio de 1989, a los 19 años y 122 días de edad, un día más que Richard Garcés en su debut, que ocurrió el 18 de septiembre de 1990.

La pugna por tener el privilegio de ser el nativo más bisoño en el mejor beisbol del mundo se cerró, por ahora, cuando Félix Hernández tomó la pelota con los Marineros de Seattle por primera vez, el 4 de agosto de 2005, a los 19 años y 118 días de nacido.

No es común llegar tan rápido a las Grandes Ligas. Apenas 22 de casi 400 integrantes en la expedición nacional se han estrenado a los 20 años o antes.

Ronald Acuña Jr. no será dueño de ese récord, aunque quedó cerca. Pero su talento para batear, correr y fildear hacen que sea candidato para implantar varias marcas entre sus compatriotas.

El jueves estuvo cerca. Disparó tres hits en un encuentro a los 20 años y 139 días de nacido. Únicamente Miguel Cabrera y Rougned Odor triplicaron en un duelo con menos edad que él.

Cabrera y Odor engalanan el listado de bateadores venezolanos más jóvenes en las Mayores. Hermoso y Manrique llegaron más rápido, pero no lograron lo que esos dos han conseguido hasta ahora.

Ese grupo de veinteañeros es interesante. Dejando de lado a los pitchers, incluye también a los infielders Luis Rivas, Celestino López, Andrés Eloy Blanco, Omar Infante y Elvis Andrus; el receptor Dioner Navarro y el jardinero Roger Cedeño.

Casi todos tuvieron su momento protagónico, aunque en algunos duró poco. Hermoso únicamente disputó 91 cotejos en la MLB y Blanco ha sido fundamentalmente un utility, tras ser tenido en algún momento como posible shortstop de los Reales de Kansas City.

Cedeño implantó el tope de bases robadas para sus paisanos en un torneo. Infante, López, Navarro y Andrus fueron al Juego de Estrellas. Odor ya es el camarero criollo con más cuadrangulares en un campeonato. Y Cabrera es Cabrera, el mejor bateador de todos los tiempos en la expedición vinotinto.

Ese grupo permite entrever el desafío que enfrenta Acuña. No por llegar tan rápido se tiene garantizado el éxito a corto y mucho menos a largo plazo. Hace falta esfuerzo, constancia, trabajo, salud y algo de suerte, que eso también juega. Pero es emocionante verle tan rápido con los Bravos de Atlanta, con esas herramientas y expectativas tan bien fundadas. Será muy divertido seguir su camino.

Columna publicada en El Nacional, el sábado 28 de abril de 2018. 

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