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domingo, 11 de marzo de 2018

Ichiro, Vitico y algunas coincidencias más

El emergente
Ignacio Serrano

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Ichiro Suzuki y Freddy García, hermanados en una barajita
de Upper Deck, impresa en 2002
El gran Ichiro Suzuki emprende el regreso a casa. Un día no muy lejano volverá para siempre a Japón. Por lo pronto, el camino del adiós le lleva de Miami, en la costa este, a Seattle, al otro extremo, más cerca de su archipiélago natal.

Su firma con los Marineros, a los 44 años de edad, recuerda a otros peloteros de franquicia que regresaron a sus equipos originales para el canto del cisne. Tany Pérez y Pete Rose, por ejemplo, volvieron a vestir el uniforme de los Rojos antes de colgar los spikes y decir adiós en la ciudad donde más brillaron. Pero todavía no hablaremos de Rose.

Ichiro llegó a los acuáticos después de nueve temporadas con Orix. Era una súper estrella allá cuando dio el salto a la MLB. Y aquellos Marineros a los que llegó en 2001 contaban con un venezolano, Freddy García, al frente del staff.

Fue la primera coincidencia que vino a nuestra mente al saber de la contratación del nipón con su organización original en las Mayores. Luego de 17 años, el as de esa rotación sigue siendo un venezolano, pero se llama Félix Hernández. El carabobeño tiene hoy los récords vitalicios que dejó García entre sus compatriotas, particularmente las marcas de victorias e innings recorridos. De punta a punta, el viaje del veterano jardinero une a los dos monticulistas criollos más prolíficos de la historia.

Seattle tenía un equipazo. Llegó a los playoffs con 116 triunfos y apenas 46 derrotas. Su campocorto era Carlos Guillén, que hace rato se despidió de la pelota activa y tiene 42 años de nacido.

Mientras Guillén conduce la oficina de Aragua en la LVBP, Ichiro insiste en sumar imparables. De hecho, únicamente encontramos a otro jugador que sigue activo en todo el roster de los occidentales en 2001: el propio García, que dejó el beisbol en 2016 y retornó en octubre pasado, para ahora aceptar un contrato en México.

El puertorriqueño Joel Piñeiro era el más joven entre los 34 hombres que acompañaron al japonés en su torneo de estreno en la gran carpa. Que sepamos, lanzó por última vez en la justa 2016-2017 con Caguas. Así que el pitcher caraqueño es el penúltimo mohicano en ese grupo, si asumimos que el patrullero oriental será el que finalmente apague la luz de la habitación; al menos en este instante parece incombustible.

Todo esto pensábamos al leer sobre la nueva firma de Ichiro, y pensábamos también en Rose y en Vitico Davalillo y en los 4.000 hits.

Hubo gran revuelo cuando el asiático llegó a los cuatro millares de imparables, sumando las Grandes Ligas y Japón. Al final, la anécdota estaba mal contada. Por eso hubo tanta diatriba. La MLB y la NPB no son comparables, a menos que alguien hubiera sumado todos, absolutamente todos los cohetes conectados en ligas rentadas en todos los tiempos.

Nosotros lo hicimos. Rose dio 4.839, sumando incluso sus cosechas en las Menores y con el Caracas. Ty Cobb acumuló 4.362. Ichiro lleva 4.358. Vitico combinó 4.289 entre todos los circuitos, de acuerdo con el registro que tiene el historiador Javier González. Y nadie suele mencionarlos, pero Hank Aaron llegó a 4.095 entre las granjas y las Mayores, y Stan Musial a 4.001.

Ese es el dato que más nos gusta acariciar cuando pensamos en Ichiro: saber que un venezolano le acompaña en la cofradía de bateadores con más de 4.000 indiscutibles en el beisbol profesional.

Columna publicada en El Nacional, el domingo 11 de marzo de 2018. 

4 comentarios:

  1. Aaron jugó en Puerto Rico, lo mismo que otros bateadores norteños y miembros del Salón de la Fama como Reggie Jackson, Willie Mays, Gary Carter, Eddie Murray... Pregunto ¿Sumaron los hits de Aaron en la isla?

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  2. Excelente como siempre señor Ignasio. Y de verdad que nunca imagine Hank Aaron sumo tantos hits de por vida. Se podria decir que es el mejor bateador de toda la historia.

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  3. Muy buenos datos, Ignacio. Felicitaciones.

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