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miércoles, 28 de febrero de 2018

Todas las miradas apuntan a Ronald Acuña y Gleyber Torres

El emergente
Ignacio Serrano

Días después de empezar los juegos de exhibición, Ronald Acuña Jr. y Gleyber Torres marchan caminan al mismo ritmo.

Tanto los Bravos como los Yanquis han refrendado las apuestas por el par de jóvenes, al darles más tiempo de acción que al resto de sus compañeros. Quieren ver cuánto son capaces de aportar ante lanzadores de Grandes Ligas.

Acuña, el prospecto número uno de beisbol, amaneció este martes con 13 turnos en los juegos de exhibición. Es una cifra altísima. En primavera, la mayoría suele alinear cada dos días, incluso menos, porque se trabaja sin excesos y hay mucha gente que ubicar en el lineup.

Únicamente Ozzie Albies tenía más viajes entre los peloteros de posición de Atlanta. El camarero curazoleño acumulaba 15 ocasiones en el plato porque, al igual que el varguense, es candidato a ser titular desde el inicio de 2018. De hecho, el antillano cerró la temporada pasada como intermedista de los aborígenes, con un despliegue ofensivo que la gerencia quiere volver a comprobar.

Torres, segundo mejor prospecto de Venezuela, número uno en su organización y quinto de todo el beisbol, según el escalafón, ya había aparecido en tres choques. El patrullero Billy McKinney era el único en la banda de Nueva York con más presentaciones que él, y nadie tenía tantos viajes al plato como el caraqueño.

Ambos están bajo la lupa. Cada cosa que hacen es noticia para la prensa estadounidense.

Allí está el reporte de MLB.com, revelando la curiosa petición que la gerencia de los Bravos le hizo a Acuña: quieren que use la gorra con la visera en correcta posición, apuntando al frente, en lugar de colocársela con ese descuidado dejo de rapero que CC Sabathia y otros bigleaguers gustan lucir.

Lo mismo pasó con la primera conferencia de prensa que dio Torres. Habló en inglés con tal corrección, se manejó con tal desenvoltura, que no hubo periódico en la Gran Manzana que no destacara los modos y cortesía de quien eventualmente será uno de los infielders de su divisa.

Son enormes las expectativas con este par de joyas por pulir. Cualquier gesto que tengan será novedad. Leeremos mucho sobre ellos, y no necesariamente temas beisboleros. Es mucho lo que se espera de los dos. El futuro les aguarda con una sonrisa que va de oreja a oreja.

Otra coincidencia que les hermana: el lento inicio que han tenido en la Liga de la Toronja. Acuña mostraba un average de .231 y Torres tenía .167, apenas. Cada imparable que conecten será noticia. Pero necesitan muchos cohetes más para forzar la barra y obligar a la oficina de los Bravos y los Yanquis a considerar la posibilidad de mantenerlos arriba el 29 de marzo, Día Inaugural.

Cada vez cobra más fuerza la idea de que aborígenes y mulos optarán por dejarles en Triple A hasta finales de mayo o comienzos de junio. No es poca cosa lo que ganarán con eso: en vez de tener que ir con ellos al arbitraje en 2020, podrían esperar a 2021; en lugar de verles marcharse como agentes libres después de la temporada de 2023, mantendrían el control sobre sus contratos hasta 2024.

Tales cálculos desaparecerán si el par de novatos prende los motores para cerrar el Spring Training a todo tren, obligando a sus gerencias a dejarles arriba desde el inicio. Será interesante ver qué pasa en este último mes de pretemporada.

Columna publicada en El Nacional, el miércoles 28 de febrero de 2018. 

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