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domingo, 12 de noviembre de 2017

… y la MLB mandó a parar

El Emergente
Ignacio Serrano

Eliéser Hernández no sólo fue una de las buenas noticias en esta primera mitad de temporada para las Águilas del Zulia, vaya, no. Lo fue para toda la LVBP.

El nativo de Ocumare del Tuy nunca había lanzado más allá de Clase A avanzada y estuvo en esta campaña limitado a sólo 18 presentaciones, 15 como abridor, debido a problemas físicos. Pertenece a los Astros de Houston, organización que ha conseguido oro en Venezuela desde los tiempos de Andrés Reiner. Y su brazo, por lo que mostró, es de metal precioso.

Hernández agotó esta semana el permiso que le otorgaron los siderales. Al despedirse, era uno de los tres mejores pitchers del circuito en efectividad, con 2.11, y ponches, con 22. Este sábado amaneció todavía en la primera posición con 0.84 de WHIP, porque aisló 12 hits en 21.1 innings y apenas entregó 6 pasaportes.

Fusiló a más de un rival por entrada. Y si bien podría creerse que se ayudó por lanzar en el estadio Luis Aparicio “El Grande de Maracaibo”, donde la pelota corre menos que en los demás parques, dejó claras señales de que estamos ante de una verdadera promesa.

Quien lo dude, puede revisar sus números en la carretera, mejores que en su casa, con 2.03 de promedio, relación de 3 boletos con 14 abanicados y ningún jonrón. De hecho, nadie le sacó la pelota del campo, no importa el escenario. Notable.

Su desempeño es consistente con lo hecho en el norte. Luis Amaro, gerente deportivo de los rapaces, se atrevió por eso a asegurar, a comienzos de octubre, que estábamos ante un legítimo contendor al Novato del Año, algo que se desvanece no por su rendimiento, sino por el escaso recorrido, que le dejará sin opción ante otros reclutas que puedan desempeñarse a todo lo largo del campeonato.

Hernández también ha ponchado al menos un contrincante por episodio en las Menores. En seis torneos allá, únicamente le han sonado 26 bambinazos, algo así como uno por cada 18 actos. Ha sido controlado, con 2,6 bases por bolas por cada 9 innings. Tiene de por vida 3.32 de efectividad.

Las estadísticas prueban que lo de acá no fue un espejismo, aunque su imagen ya no aparezca en la rotación occidental. Amaro insistirá en un nuevo permiso, al parecer, pero es difícil que los siderales lo otorguen. Por estos días les toca proteger al mirandino en el roster de 40, es posible que le asignen en 2018 a Doble A y eso significa que, a este paso, su estreno en las Grandes Ligas podría ocurrir a finales de ese año o en 2019, a más tardar.

Su caso recuerda mucho al de Yonny Chirinos, prospecto de los Bravos de Margarita, que trabajó con la misma madurez y resultados que Hernández en la primera parte de la 2016-2017. Fue uno de los mejores pitchers de la LVBP en esas cuatro semanas iniciales, también con más ponches que innings, también con pocas transferencias y escaso daño de los bates contrarios.

Los Rays de Tampa Bay se llevaron a Chirinos después de eso, una vez agotado el plan que tenían para él, y en 2017 fue de Doble A a Triple A, con sólido rédito global, pues cerró con foja de 13-5, efectividad de 2.73 y 168.1 innings.

A este zuliano de Bachaquero seguramente le veremos en las Grandes Ligas la campaña venidera, anticipándose a Hernández. Por eso, porque son los verdaderos dueños de sus servicios, es que los equipos de MLB los mandan a parar.

Columna publicada por El Nacional, el domingo 12 de noviembre de 2017. 

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