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miércoles, 29 de noviembre de 2017

El arbitraje en la LVBP

El emergente
Ignacio Serrano

El arbitraje venezolano vive un proceso semejante al boom que ha llevado a un centenar de peloteros locales a las Grandes Ligas cada temporada.

Dos umpires nacidos en Guacara y Barquisimeto dictan ley en las Mayores y varios más trabajan en las Menores, formándose para algún día emular a los bigleaguers Manuel González y Carlos Torres.

La crisis que vive Venezuela ha permitido un cambio positivo dentro de tantas angustias cotidianas. La MLB recomendó a sus hombres de azul abstenerse de venir al país, para evitar los riesgos que se corren por la inseguridad personal. El alto mando de la LVBP probó contratar árbitros de ligas independientes y terminó en decepción, por la falta de consistencia de quienes vinieron.

Todo eso derivó en la situación actual. Ante la perspectiva de traer jueces de cuestionable rendimiento, ¿por qué no dar un espaldarazo al talento nacional? Hoy, todos los hombres que cantan bolas y strikes son nacidos aquí.

Es parte de un proceso iniciado hace años, con el proyecto Venezuelan Umpire Camp, que contó con un aliado determinante en la presidencia de José Grasso Vecchio y un impulso importante con la llegada de Oscar Prieto Párraga al despacho de El Recreo.

Los ocho años que abarcaron el mandato de esas dos personalidades sirvieron de impulso a la profesión menos promocionada en los diamantes. Una decena de nativos consiguió cupo en el sistema de granjas del norte. Se estimuló su profesionalización, el estudio de las reglas y el inglés, la posibilidad de convertir ese oficio en una forma de vida.

Miguel Hernández, ex umpire de la LVBP y del Clásico Mundial, ha sido protagonista de ese cambio para bien. Aceptó pasar al retiro y asumir la conducción de la renovación, formación y mejoramiento de la actividad a la que ha dedicado sus mejores años.

Claro que hay aspectos por mejorar. Los árbitros de más experiencia están ausentes, porque quieren descansar y vienen de ganar sueldos en dólares, lo que le permite a un venezolano promedio dar alimento, casa y protección a sus seres queridos. Hay diferencias de rendimiento, pues algunos recién egresados están compartiendo con veteranos de 10 torneos.

También hay progresos. Ya no vemos hombres de azul encarando a peloteros y managers, respondiendo la agresión con agresión. El cuerpo arbitral de la liga ha aprendido a asumir un papel discreto, sin protagonismos ni aspavientos, aunque de cuando en cuando se haga evidente un error.

Hernández y el alto mando de nuestra pelota decidieron que todos los umpires tuvieran la misma responsabilidad. Desde el novato hasta el veterano, todos pasan por tercera y por el home. Es parte del proceso de formación. El que muestre personalidad y consistencia regresará en la campaña 2018-2019. El que no cuente con las condiciones, no repetirá.

El comienzo de la segunda mitad ha disparado nervios y angustias de pilotos y jugadores. Las protestas, algunas inaceptables, han subido de tono y se han hecho más frecuentes.

La LVBP está obligada a defender a los umpires, tanto como éstos están obligados a hacer un buen trabajo. Al mismo tiempo, los peloteros y técnicos están obligados a reclamar con respeto, dentro de lo que permiten las reglas. Todo lo que se salga de ese marco tiene que ser sancionado con dureza, por el bien del espectáculo.

Columna publicada por El Nacional, el miércoles 29 de noviembre de 2017. 

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4 comentarios:

  1. En el marco de este reportaje esperaremos a ver que sanción le aplican a Guillén y a Cova, tomando en cuenta que el informe de los árbitros justifica, en gran parte, la decisión a tomar.

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  2. Excelente reportaje en especial la reflexión del último párrafo, ojalá la Dirigencia de la LVBP pueda internalizar que los árbitros son los representantes de la Liga en el terreno de juego, son autoridad delegada de la liga y no simples personajes de apoyo. Cada irrespeto y agresión a los árbitros es un irrespeto y una agresión a la LVBP.

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    1. excelente comentario, son representante de la liga en el terreno, son la autoridad delegada de la liga y no simples personajes de apoyo. Cada irrespeto y agresión a los árbitros es un irrespeto y una agresión a la LVBP.

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