viernes, 4 de agosto de 2017

Venezuela y los cambios de julio, segunda parte

El Emergente
Ignacio Serrano

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Gabriel Moya
El martes escribimos una primera entrega para evaluar el impacto que los cambios de julio tuvieron en los venezolanos, tanto en las Grandes Ligas como en las menores.

La noticia postergó la prometida segunda entrega. Zulia y Magallanes acordaron cambiar al bigleaguer Yangervis Solarte por dos prospectos y el Museo del Beisbol anunció los nuevos integrantes de nuestro Salón de la Fama.

Había que dedicar algunas líneas a aquellas urgencias. Por eso, postergamos las letras prometidas, para evaluar las ondas causadas por el efecto Solarte y las normales injusticias en el pabellón de Valencia.

Toca completar ahora la idea original.

Hubo siete pactos que involucraron venezolanos. Nueve compatriotas fueron traspasados. Miguel Montero fue el único grandeliga en ejercicio. Jean Machí, que lanzó en las Mayores este mismo año, fue el jugador con mayor estatus después de él.

Brayan Hernández resultó el prospecto más notable, así como en 2016 lo fue Gleyber Torres. Hace tres años saltó al profesional y lo hizo con un bono millonario.

En la primera entrega hablábamos de ellos y de Bryant Flete, Pablo López, Alejandro Requena y José Antonio Gómez. Nos restan dos convenios, además de otros acuerdos que tocan tangencialmente a la expedición nacional.

El zurdo Gabriel Moya quizás sea el más beneficiado a corto plazo. Todavía es conocido básicamente en Maracaibo, pero pronto será figura pública.

Moya estaba en Doble A con los Diamondbacks de Arizona y fue asignado a la misma categoría por los Mellizos de Minnesota. No está en el roster de 40, así que, en teoría, le será más difícil subir este mismo año. Pero sus números podrían adelantar su hora.

Este nativo de Cabimas tiene 0.77 de efectividad en 37 relevos, con 72 ponches y apenas 13 boletos en 47.0 entradas. Son cifras espectaculares. No sólo pasa por las armas a cuatro bateadores por cada base por bolas, además suma 10 abanicados por cada 9.0 innings.

El nuevo elenco de Moya no tiene nada que perder, porque está fuera de carrera, y sí mucho que explorar, con vistas a 2018. Con tres apariciones en blanco en su nueva divisa, quizás llegue pronto el llamado para este zuliano de sólo 22 años de edad.

Luis Madero fue el único criollo traspasado el 31 de julio, el día límite para realizar cambalaches sin limitaciones esta temporada. Es un derecho con capacidad ponchadora, que mantiene la pelota dentro del campo y que con el tiempo ha ido mejorando su control.

Eso explica que, a pesar de tener 20 años de edad y mostrar 5.69 de efectividad combinada entre Novatos y Clase A corta, Madero haya sido aceptado de buen grado por los Diamondbacks, a cambio del bigleaguer David Hernández.

Su caso requerirá tiempo, hasta ver qué ocurre con él. Necesita tiempo y roce, para ver de qué es capaz, a diferencia de Moya, que ya toca las puertas de la MLB.

Hay otras consideraciones que surgen de los cambios de julio. Por ejemplo, la salida de Justin Wilson dejó un cupo vacante en Detroit que eventualmente está ocupando Edward Mujica. Y el sustituto de Pablo Sandoval en Boston terminó siendo Eduardo Núñez, el mismo que se convirtió en el tercera base de San Francisco con la marcha del Panda a los Medias Rojas y que ahora fue tomado por este club, en negocio con los Gigantes. Curioso, ¿verdad?

Columna publicada en El Nacional, el viernes 4 de agosto de 2017.

1 comentario:

  1. segun los numeros que publicastes, Gabriel Moya no tiene 10 ponches por cada 9 ining, en mi cuenta tiene 13.7. . . .

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