martes, 1 de agosto de 2017

Venezuela y los cambios de julio, primera parte

El Emergente
Ignacio Serrano

Toronto Blue Jays v New York Yankees
Miguel Montero / Zimbio.com
Terminó el plazo para realizar cambios libremente en las Grandes Ligas. A partir de ahora, y durante el resto del campeonato, los equipos que deseen traspasar peloteros tienen la obligación de usar la línea de waivers revocables, antes de concretar una transacción. Y eso implica un riesgo. Aunque es un mecanismo ligeramente diferente a los waivers irrevocables, cualquier escuadra podría entrometerse y reclamar al jugador en cuestión, obligando a retractarse al vendedor y arruinando la negociación.

Por eso es que julio resulta el mes con más cambalaches en las Mayores. Y de hecho, hasta la madrugada del 31 habían ocurrido al menos 27 convenios, incluyendo varios que involucraron a jugadores venezolanos. Muchos más se cerraron en la última hora del plazo.

Esta es la primera de dos columnas que dedicaremos al impacto que los movimientos de julio causaron en la embajada nacional en la MLB y la MiLB.

Miguel Montero fue el primero en ser movido de club, aunque el suyo fue un caso atípico. Fue enviado por los Cachorros a los Azulejos, luego de que reiterara públicamente su descontento por su estatus en Chicago.

El caraqueño dejó a los campeones mundiales, pero se unió a una organización que también tiene reciente historial ganador y que no ha tirado la toalla. No le fue bien, sin embargo, en sus primeras 39 apariciones en el plato, con apenas .091 de average en su papel de receptor suplente. Necesita pisar el acelerador, porque será agente libre al terminar la zafra y es muy probable que no se mantenga en Toronto.

Jean Machí fue enviado a los Medias Blancas por los Marineros. Parece un canje accesorio, y en parte lo es. El anzoatiguense ha dividido la justa entre Triple A y la gran carpa. Pero su mudanza es consecuencia de otras decisiones.

Debido al virtual desmantelamiento del bullpen patiblanco, Chicago necesitaba recuperar parte de su profundidad, en caso de que las lesiones arriba se unan al proceso de reconstrucción que emprendió la gerencia. Por eso, Machí y Mark Lowe, otro veterano, pasaron a engrosar las granjas de su nueva organización. No todas las compras responden a la necesidad de competir por los playoffs.

Cinco prospectos también fueron cambiados: Bryant Flete fue de los Cachorros a los Medias Blancas; Alejandro Requena y José Antonio Gómez fueron cedidos por los Rockies a los Filis; y Brayan Hernández voló junto a Pablo López de los Marineros a los Marlins.

Los cinco llegan a destinos donde tendrán la oportunidad de crecer y abrirse espacio. Es bueno para un joven sumarse a un conjunto que piensa más en el futuro que en el presente, porque significa que tendrá chance de afianzarse, si demuestra su talento.

Para Requena, especialmente, es una buena noticia. Si confirma lo que hasta ahora ha demostrado en Clase A media, le saldrá mejor dar el salto en una ciudad donde la pelota vuela menos, Filadelfia, y no en la volátil Denver.

Hernández es el más cotizado del quinteto. El veloz mirandino fue una de las firmas más sonadas en el proceso de Julio 2 en 2014, con un bono de siete cifras en dólares, y tiene capacidad para defender el jardín central, aunque todavía no ha desplegado la ofensiva que en Seattle avizoraron cuando decidieron darle aquel enorme cheque. En Miami tendrá espacio para crecer.

Columna publicada en El-Nacional.com, el martes 1° de agosto de 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario