sábado, 5 de agosto de 2017

El grandeliga que le falta a Venezuela

El Emergente
Ignacio Serrano

Resultado de imagen para anthony santander oriolesEl llamado a Edward Mujica y su estreno con Detroit permitió que por tercera vez se completara un centenar de venezolanos en acción en una temporada de Grandes Ligas.

Es un hecho significativo. Quedan prácticamente dos meses para que finalice la campaña, un tercio del calendario, y el tope de criollos en una zafra es 104, impuesto el año pasado.

No hay motivos para dudar que la marca se quebrará. Y uno de los que ayudará a imponer un récord es alguien que ya tiene estatus de bigleaguer, pero que aún no ha debutado en la MLB. Hablamos de Anthony Santander.

Pocos conocen a este joven patrullero nacido en Margarita, reserva del Magallanes, que apenas se ha mostrado en la LVBP y tiene solamente 22 años de edad. Jugó y brilló en Clase A avanzada en 2016, pero Cleveland tenía demasiados jugadores que proteger y finalmente fue tomado por Baltimore en el draft de la Regla 5.

La medida ha permitido a Santander recibir salario de bigleaguer desde abril, cuando comenzó la zafra, y acumular cuatro meses de antigüedad. Sin embargo, todavía no ve acción con los Orioles. ¿Y entonces? ¿Cómo podemos considerarlo grandeliga?

Primero, porque su presencia en la lista de incapacitados de las Mayores le otorga ese estatus. Y eso, sin contar con el tiempo de servicio acumulado y ese salario que ha devengado, 10 veces mayor que lo que en promedio gana un pelotero en Triple A.

Hay una cuenta regresiva para que Santander vea acción con los oropéndolas. La Regla 5 obliga a que el recluta sea activado en el equipo grande. Si eso no ocurre, tiene que ser puesto en waivers y eventualmente ser ofrecido de vuelta a su escuadra original.

Hay buenas razones para tratar de quedarse con el contrato de Santander. Bateó 20 jonrones, con 42 tubeyes y 95 empujadas en la Liga de Florida. Son números muy importantes a esa altura del desarrollo. Por eso, fue tomado por su actual organización, y por eso no ha sido devuelto a la tribu, aunque técnicamente ha estado lesionado desde el inicio.

El neoespartano está cumpliendo rehabilitación en las menores. Acaba de empezar a jugar en Doble A, en la Liga Oriental, y al escribir estas líneas mostraba promedios de .500/.583/1.050 en 24 apariciones. Había disputado 7 encuentros. En teoría, tiene hasta finales de mes para demostrar su valía.

Según lo que dice la Regla 5, un pelotero tomado por ese mecanismo tiene que pasar 90 días en el roster activo, a menos que sea puesto en la lista de incapacitados de 60 días. Ese es el caso de Santander. Pero si no juega en esta recta final tendrá que ser retornado a los aborígenes.

La trayectoria del oriental sugiere que los pajarracos tratarán de mantenerlo. Varios sitios dedicados al análisis desde la acera de los Orioles hablan del patrullero y del deseo de Baltimore de mantenerlo a bordo.

“Todo el tiempo lo he dicho, es un muchacho interesante”, declaró a MLB.com hace unos días el manager Buck Showalter. “Es uno de esos chicos que cuando observas en un juego, atrae naturalmente la atención de tu mirada. Un viejo scout diría que llena por completo la caja de bateo. Me gusta esa frase”.

Santander fue operado del brazo derecho a finales de 2016. Esa es la razón por la que actualmente se rehabilita. Pronto lo veremos en las Mayores. Al margen de los que están por ganar su estatus, él es el grandeliga que le falta a Venezuela en 2017.

Columna publicada en El Nacional, el sábado 5 de agosto de 2017.

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