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sábado, 1 de julio de 2017

Nuevos managers venezolanos

El Emergente
Ignacio Serrano

Edgardo Alfonzo quiere saber cómo es eso de dirigir. Le atrae la idea de hacer carrera como manager, aunque no tiene urgencias, ¿para qué? Se ganó la tranquilidad del hogar y un futuro seguro con su brillante carrera en las Grandes Ligas.

Alfonzo está aprendiendo el oficio, mientras averigua cuánto le atraen las tareas de timonel. Por estos días, conduce a los Ciclones de Brooklyn, la sucursal de los Mets en la Liga New York-Penn, en Clase A de temporada corta. Le basta montarse en el metro para llegar a su trabajo, porque aún vive en la Gran Manzana, mientras descubre si se abre una nueva carrera para él.

No le fue bien en las primeras de cambio. El ex infielder ganó apenas dos juegos y perdió siete en los días iniciales de la zafra, que empezó hace dos semanas. Además, le toca redoblarse. En esas categorías, las novenas apenas tienen tres miembros en el cuerpo técnico: estratega, instructor de pitcheo y coach de bateo, entre quienes también se reparten la obligación de colocarse en la inicial y en la antesala, al momento de batear.

Alfonzo es uno de los peloteros a quienes Buddy Bailey más ha elogiado. El célebre timonel de los Tigres de Aragua lo consideraba pieza fundamental en la cueva de los bengalíes, a la que llegó tras salir del Magallanes. Le quedaban unos pocos disparos en la faltriquera, pero ayudó a conquistar la sexta corona del estadounidense en la LVBP.

No solamente su liderazgo, Bailey resaltaba de él su inteligencia. Siendo persona de tan pocas palabras, a menudo preguntaba al antiguo grandeliga sus opiniones sobre jugadas o situaciones.

Alfonzo pareciera un candidato natural para conducir al menos a los Navegantes, aunque también luce feliz en su hogar, sin los sobresaltos ni los viajes que quitan la tranquilidad y apartan de casa.

Bailey también elogió mucho a Alex Delgado, su principal catcher durante la dinastía aragüeña. Con él, según el zuliano, no era muy conversador, pero nunca le ocultó a la prensa su favoritismo por el receptor y su conocimiento del juego.

Delgado hoy es coach de las Águilas del Zulia, aunque él sí ha admitido su anhelo de dirigir algún día. Por ahora, es uno de los asistentes de Lipso Nava, el representante más preclaro de la nueva generación de técnicos, el actual campeón de la pelota criolla.

Nava ya tiene 48 años de edad, aunque parece estar muy bien considerado en la organización de los Gigantes de San Francisco. Aún está en las menores, pero su disposición a incorporar el nuevo análisis a su caja de herramientas habla muy bien de él y su futuro, así como aquella decisión que alguna vez tomó, pidiendo tiempo a la gerencia de los rapaces para crecer como piloto, antes de eventualmente hacerse cargo del club. Los resultados premiaron su seriedad.

José Alguacil era el otro gran candidato para conducir a los aguiluchos, aunque se quedó como coach de los Cardenales de Lara. Él sí está en las mayores con San Francisco y sigue recibiendo ofertas en la LVBP.

Alguacil será la mano derecha de José Moreno con los pájaros rojos, en la zafra por venir. Pronto le llegará la hora.

También le llegará a Ramón Hernández, a quien los turcos reclutaron para convertirle en el coach de banca de Omar Malavé. El ex receptor no niega que le atrae la idea de ser piloto algún día. Trabajo no le faltará.

Publicado en El Nacional, el sábado 1° de junio de 2017.

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