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martes, 18 de julio de 2017

¿Le llegó la hora a Leonardo Hernández?

El Emergente
Ignacio Serrano

Resultado de imagen para leo hernandez yankeesLeonardo Hernández es el gran postergado en la nueva papeleta de votación para el Salón de la Fama del Beisbol Venezolano. Su nombre ha estado allí durante varios años, pese a tener méritos sobrados para contar ya con su estatuilla de bronce. Por eso, vuelve a encabezar la planilla de este columnista, al llegar la semana final en el proceso de votación.

Al ex grandeliga debe juzgársele en retroactivo. Su grandeza se mide con el lugar que ocupaba en nuestra pelota al momento de su retiro.

Dijo adiós con 72 cuadrangulares. Sólo Antonio Armas tenía más que él en la LVBP.

Sumó 416 empujadas, más que Armas y únicamente superado por Víctor Davalillo y Camaleón García.

Se despidió con 155 tubeyes, apenas por detrás de Davalillo, García y César Tovar.

Acumuló 74 bases robadas, entonces en el puesto 13 de todos los tiempos, lo que nos permite precisar una de sus hazañas: fue el primer toletero de nuestro beisbol con 70 estafas y 70 vuelacercas, algo tan difícil, que apenas ha sido emulado por Robert Pérez.

Vamos más allá: sólo hay tres hombres con al menos 50 bambinazos y 50 robos en nuestro circuito; además de Hernández y Pérez, está José Castillo. Nadie más.

El antesalista mirandino fue un talento excepcional. Su problema es que se retiró en 1994. Miles de aficionados actuales nunca le vieron jugar. Muchísimos votantes tampoco. Son 23 años desde que colgó los spikes. Después de él, vino la Era de los Esteroides, su total de cuadrangulares y sus promedios empalidecieron. Pero quienes seguimos su carrera, recordamos aquellas pelotas blandas que se deformaban en los años 80, las que a él le tocó batear, con las que hubo líderes jonroneros con apenas 5 tablazos en una campaña.

Antiguos compañeros y rivales recuerdan también su potente brazo y su buena defensiva. Porque Hernández fue un pelotero con cuatro sólidas herramientas. Le faltó el contacto. No fue un bateador de .300 y tampoco pudo consolidarse en las Grandes Ligas. Pero esto último no es óbice para su entronización; nuestro Salón de la Fama no está destinado a los bigleaguers, pues no habríamos podido consagrar a Urbano Lugo hijo ni podríamos en breve exaltar a Robert Pérez.

Otro tanto podría decirse del resto de nuestra planilla. Salvo Magglio Ordóñez, cuyo nombre marcamos por ser uno de los más prolíficos toleteros que ha representado a Venezuela en la MLB, entregamos el resto de las casillas a puras leyendas de la pelota invernal: Edwin Hurtado, Giovanni Carrara, Richard Garcés y Juan Carlos Pulido. En una próxima columna explicaremos por qué ellos.

No significa que los seis puedan lograr la inmortalidad esta vez. Usualmente, en los procesos en los que disponemos de seis votos (una cantidad que suele cambiar con relativa frecuencia) pueden entrar uno o dos candidatos cuando no hay figuras claramente favoritas.

Ni siquiera Hernández lo es, a pesar de su trayectoria. En 2016, cuando sólo pudimos marcar tres nombres en la boleta, fue el más votado, pero sólo llegó 50 por ciento de las preferencias. La plana mayor del Museo del Beisbol supo que, con tantos elegibles y sólo tres casillas para marcar, la dispersión le afectó a él y a otros elegibles. Por eso, esta vez vuelven a ser seis.

Ojalá ese sea el último paso antes de hacer justicia con Leonardo Hernández.

Columna publicada en El Nacional, el martes 18 de julio de 2017.

4 comentarios:

  1. Parece ser un caso con cierto parecido al de Bob Abreu para entrar al Hall of Fame de MLB.
    Pelotero completo, pero sin ser el líder indiscutible en un aspecto determinado.

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    1. No, estás equivocado. Te lo pongo así:
      Al momento de su retiro (que es cuando cuenta) era:
      Segundo mejor jonronero de todos los tiempos
      Tercer mejor empujador de todos los tiempos
      Cuarto mejor de todos los tiempos en dobles

      Fue líder indiscutible, lo dicen esos registros. ADEMÁS, robó, tuvo defensa, brazo, y en eso de combinar poder y velocidad se parecerá a Abreu. Pero a diferencia de Bob, al momento de su retiro era uno de los 5 mejores sluggers EN LA HISTORIA DE LA LVBP, desde 1946 hasta mediados de los años 90

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  2. Leonardo fue una de las fuerzas dominantes de su época.
    Se hará justicia en el momento que sea exaltado

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  3. Leonardo fue una de las fuerzas dominantes de su época.
    Se hará justicia en el momento que sea exaltado

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