Derechos reservados. Las notas de este sitio no deben reproducirse sin la autorización de su autor

martes, 4 de julio de 2017

La ausencia de Felipe Rivero y otras injusticias

El Emergente
Ignacio Serrano

Tampa Bay Rays v Pittsburgh Pirates
Felipe Rivero / Zimbio.com
Los dos mejores lanzadores venezolanos en 2017 están ausentes en la convocatoria del Juego de Estrellas de las Grandes Ligas.

Que falte Carlos Carrasco es debatible. Aunque tiene marca de 9-3, con más de un ponche por inning, es una realidad que no está metido entre los más sobresalientes de la Americana en los principales departamentos, los que cautivan la votación popular (o en este caso, la votación realizada entre los propios peloteros de las Mayores, de la que sale parte de la banca en cada circuito).

Carrasco es octavo en efectividad con 3.50, séptimo en abanicados con 103, octavo en WAR con 2.8 y aparece en el puesto 16 con 97.2 innings. Hay mucha competencia, entre tantos abridores, por más que sea cuarto con 9 triunfos y tenga 1.05 de WHIP, el segundo más notable en su liga.

Hay nueve pitchers abridores en el roster de la Americana. El larense podría ser uno de ellos y podría estar fuera, como en efecto sucedió. Su caso se ubica en la frontera. Es tan injusto como comprensible.

Distinto sucede con Felipe Rivero. Es uno de los tres mejores relevistas del beisbol, hoy. De hecho, sorprende que los Piratas no le hayan convertido en cerrador a tiempo completo hace rato, tal ha sido su éxito en ese rol y en el papel de setup, que hasta ahora ha alternado.

El yaracuyano tiene 0.82 de efectividad. Es el segundo mejor promedio en las Grandes Ligas, contando los monticulistas con 20 episodios o más, únicamente superado por Kenley Jansen. Su WHIP de 0.68 es el tercero más brillante, por detrás de Craig Kimbrel y Jansen. Tiene más de un fusilado por entrada. Tan sólo ha dado 10 bases por bolas en 44 tramos. Los rivales le batean para .132 de average, con .390 de OPS.

El pecado de Rivero es su falta de salvados. El sistema todavía no acepta que los rescates son una eventualidad que depende en buena medida de la decisión del manager. Si Hurdle hubiera usado al criollo en el noveno acto, consistentemente, posiblemente tendría 15 o 20 y estaría en el Juego de Estrellas.

¿Injusto? Claro que sí. La convocatoria de cada año deja por fuera a jugadores con sobrados méritos. Aunque las nóminas son cada vez más amplias, no caben todas las figuras. Incluso cuando los que están allí también merecen ir.

El Voto Final es un ejemplo de eso. Entre los cinco de la Americana, hay tres campocortos que deberían estar en la cita en Miami: el nativo Elvis Andrus, Didi Gregorius y Xander Bogaerts. Todos buenos bateadores, buenos guantes y en buenas campañas.

Andrus vive su mejor torneo. Si la justa terminara ya, cerraría con topes personales de jonrones, average, slugging, OPS y OPS ajustado. A este paso, cerraría sobre 20 cuadrangulares, 100 anotadas, 100 empujadas y 38 dobles, todas marcas personales, amén de 40 robos. Esa sería una de las mejores cosechas de todos los tiempos para un paracorto del patio.

Se entiende que en la Nacional eligieran como catcher suplente a Yadier Molina sobre Willson Contreras, pues son demasiados años y fama. Pero la lucha de David Peralta por el liderato de bateo en la Nacional también merecía un ticket para Miami.

¿Injusticias? Siempre las habrá. Es imposible que a cada Juego de Estrellas asistan todas las estrellas, especialmente cuando se trata, en parte, de un concurso de popularidad.

Publicado en El Nacional, el martes 4 de julio de 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario