sábado, 29 de julio de 2017

El muy curioso caso del ex receptor José Ruiz

El Emergente
Ignacio Serrano 

José Ruiz fue llamado a las Grandes Ligas el lunes por los Padres de San Diego. Ya eso era una rareza. Aunque tiene 22 años de edad y 6 de experiencia en las granjas de los religiosos, únicamente había lanzado 47.0 innings durante su carrera, desde que en 2016 fue convertido en pitcher.

Apartando el caso del Patón Carrasquel, que dio el salto a los Senadores de Washington sin pasar por las menores, en 1939, posiblemente no hay un caso semejante, un lanzador venezolano con tan pocos episodios en su currículo antes de ser llamado a la MLB.

Los tiempos del Patón eran distintos. Lanzar en Cuba o México era equiparable a foguearse en la alta competencia. Hoy eso es casi inconcebible, salvo por alguna excepción que pueda salir del sistema universitario.

Lo de Ruiz es para la historia. Fue receptor hasta 2015. Tiene menos de dos campañas como serpentinero. ¿Se imaginan? Acaba de aprender a hacer envíos quebrados y ya escribió su primer capítulo en las Mayores.

Igual de sorprendente es la categoría desde la que saltó. ¿Cuántos nativos han pasado directo de Clase A avanzada a la gran carpa?

Ha habido casos medianamente parecidos, como los de José Altuve y Héctor Sánchez, que empezaron en esa categoría y subieron los tres escalones restantes en el mismo torneo. Pero Ruiz estaba con la Tormenta de Lake Elsinore el domingo, cuando recibió el telefonazo que cambió su vida. Horas después, trepaba al morrito con los Padres, para tirar un inning en blanco, con un boleto, sin permitir hits y con un ponche.

El martes ya estaba de regreso a la Liga de California. Todavía no pasa por Doble A o Triple A, pero ya tiene una página en el libro que recoge la historia de nuestros bigleaguers.

Por donde se vea, el caso de Ruiz no tiene par.

Cuando firmó en 2011, a los 16 años de edad, era visto como un receptor con potencial de súper estrella. Recibió 1,014 millones de dólares en ese momento, pero nunca bateó. Apenas dio un jonrón y ligó para .203 durante el tiempo en que usó los aperos, con .488 de OPS.

Una de sus herramientas, su brazo potente, le permitió hacer la transición y completar la meta. Su recta toca las 100 millas por hora. Acumula más de un ponche por inning desde que trepó al morrito. Terminó estrenándose en las Grandes Ligas gracias a su velocidad.

Pero hay otra rareza en el caso de Ruiz: aunque los prospectos que reciben bonos millonarios son noticia cada mes de julio, y pese a casos como el de Miguel Cabrera, lo usual no es que consagren su trayectoria con una experiencia en las Mayores.

Más de 65 jóvenes venezolanos han dado el salto con un contrato de siete cifras en dólares. Cabrera fue el primero en llegar a la MLB, seguido por Guillermo Quiroz y Jesús Montero. También lo consiguieron Yorman Rodríguez, Luis Sardiñas, Renato Núñez, Yohander Méndez, Franklin Barreto, Luis Torrens y ahora Ruiz.

Hay más en camino, como Gleyber Torres. Pero es una lista pequeña, con apenas 10 integrantes.

Ruiz es el más reciente integrante del grupo. Y en su breve paso por el roster de los religiosos tuvo tiempo suficiente para completar una última curiosidad, antes de regresar a las menores: su receptor, la noche del lunes, fue Torrens, también venezolano y también parte del listado de prospectos con bonos de siete cifras.

Fue el colofón perfecto para esta crónica de rarezas.

Columna publicada en El-Nacional.com, el sábado 29 de julio de 2017.

1 comentario:

  1. Hablando de rarezas:
    Los 4 hits y las 2 carreras en la victoria de Milwaukee vs. Cachorros ayer viernes fueron producidos por venezolanos.

    Jesús Aguilar: 1 hit y 1 anotada
    Hernán Pérez: 2 hits y 1 anotada
    Manuel Piña: 1 hit y 1 empujada
    Oswaldo Arcia: 1 empujada.
    Creo que es para el libro de récords.

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