martes, 13 de junio de 2017

El asombroso Felipe Rivero

El Emergente
Ignacio Serrano

Pittsburgh Pirates v Boston Red Sox
Zimbio.com
Una de las rectas de Felipe Rivero, el domingo, pasó por el home a 101 millas por hora. De acuerdo con el sitio BrooksBaseball, su bola rápida promedió ese día 99,6 millas, con sliders de 86. No lanzó cambios, ese envío que suele soltar a 89-90 millas por hora, pero tampoco necesitó hacerlo para anotarse su segundo juego salvado en 2017.

El yaracuyano es un talento puro, un diamante que parece pulido, tal es su refulgencia sobre la lomita.

Su rescate del domingo tuvo sello de antaño: relevó en el octavo inning y siguió en el noveno. Lo mismo había hecho el sábado. Al comenzar su nueva responsabilidad como cerrador de los Piratas, se anotó ocho outs, tres ponches, ninguna carrera y dos salvamentos. Nadie se le embasó.

Su manager Clint Hurdle sonrió. Lo que comenzó como un experimento, la posibilidad de alternar a Rivero con el dominicano Juan Nicasio, parece destinado a ser el inicio de una etapa de protagonismo para el antiguo prospecto de los Rays, un caraquista que nunca se ha reportado a los Leones y que, por tanto, todavía no debuta en la LVBP.

Otros venezolanos han soltado sus pitcheos con tanto poder como él. Henry Alberto Rodríguez posiblemente fue el más célebre. Bruce Rondón y Arcenio León también tocan las 100 millas por hora. Pero ninguno ha conseguido combinar potencia y control como él.

Lo más notable es que ese combo viene del lado equivocado del montículo. Porque el sanfelipeño, además de todo, es zurdo.

Tres criollos campeaban como cerrojos hace exactamente un año. El Kid Rodríguez iba raudo hacia los 400 salvados. Jeanmar Gómez era la sorpresa feliz de la zafra. Héctor Rondón dominaba como nunca antes en el noveno episodio.

Ninguno de los tres ostenta la responsabilidad hoy. Quizás Rodríguez pudiera recuperar el puesto, pero dependerá de sí mismo y de que le abran nuevamente las puertas.

Rivero es la respuesta generacional a esos cambios. Tiene 25 años de edad y está en su tercera campaña en las Mayores. De Tampa Bay pasó a Washington y finalmente a Pittsburgh. Fue moneda de cambio por su talento. Y por su talento ha encontrado su lugar, finalmente.

Los Nacionales lo probaron como cerrador en su primer torneo arriba, a finales de 2015. Era muy joven, en una organización que esperaba competir. No pasó de esa prueba.

El desafío regresa a él en el mejor momento posible. Es, por mucho, el serpentinero más dominante de la expedición nacional en la actualidad, con 0.53 de efectividad, un WHIP de 0.63 y apenas 2 jonrones en 33 presentaciones.

Comenzó la semana con 33.2 innings y 37 ponches. Apenas le habían dado 17 hits y únicamente había repartido 6 bases por bolas. De nuevo hay que resaltar su característica de pitcher zurdo. No se supone que sean tan controlados, pero él lo es.

Es difícil encontrar una cosecha semejante entre compatriotas. Su efectividad ajustada de 803 es asombrosa. Significa que ha sido ocho veces superior que el promedio de los lanzadores en 2017. ¡Ocho veces!

El bombero nativo que más se acerca a eso, con al menos 33 presentaciones, es el Ugueth Urbina de 1998. La efectividad ajustada de Urbina fue 325. Asombroso. Significa que Rivero, hasta ahora, ha sido mejor que el mejor con más del doble de ventaja.

Ese es el monticulista que ha ganado la confianza de Hurdle y de los Piratas. Disfrutemos su viaje.

Publicado en El Nacional, el martes 13 de junio de 2017.

3 comentarios:

  1. Salidos Ignacio Felipe Rivero ya jugo aquí con el Caracas muy poco pero lanzó

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  2. Bueno... ya lo vieron aquí.. ahora lo verán por la prensa, y se acordaran de él!

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