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jueves, 22 de junio de 2017

De la cadena de Daniel Mayora a la del Chico Carrasquel

El Emergente
Ignacio Serrano

¿Tiene sentido la polémica que se desató en México a partir de la base por bolas intencional que cortó la cadena de juegos con hit de Daniel Mayora?

Era el último turno del venezolano en ese encuentro, pero también era una situación clave para ambos equipos en la búsqueda de la victoria. La primera base quedó libre cuando el Pollito Rodríguez recibió la orden de sacrificarse y mover la potencial carrera de la victoria a segunda. Mayora era el cuarto bate, tiene average sobre .360 y estaba en medio de una seguidilla de 35 encuentros bateando a tierra de nadie. ¿Qué habría hecho usted?

Lo lógico era pasar al encendido varguense y buscar el dobleplay. Es el ABC del beisbol. Esto no es lo que sufrieron Tuffy Rhodes y Alex Cabrera en Japón, cuando buscaban quebrar el récord de 55 jonrones del legendario Sadaharu Oh. Allá, los pitchers de varias escuadras decidieron lanzar alrededor del home, prefiriendo regalarles un pasaporte que permitirles mancillar al principal astro de los diamantes asiáticos.

La verdadera responsabilidad es del manager de Durango, Joe Álvarez. Él decidió sacrificar al Pollito, sabiendo que le darían cuatro malas a Mayora. Y ordenar el toque muestra un exceso de conservadurismo que merece regaño, por decir lo menos. Si tu tercer bate no es capaz de mover al corredor o incluso de llevarlo al home con un doble, eres piloto de un equipo muy malo o no sabes hacer un lineup. Rodríguez tenía que batear libre.

Es una lástima que el nativo de La Guaira se quedara, de tan infortunada manera, tan cerca de hacer historia.

Doblemente notable es que Mayora, a punto de cumplir 32 años de edad, esté atravesando su momento más brillante con el madero. Su línea de .360/.423/.510 es la mejor de su carrera, contando todos los niveles en los que ha visto acción. Con el Caracas, en la LVBP, ligó para .349/.425/.613 en la campaña 2013-2014, pero ni en las menores ni en Italia había pasado de .312.

Los dueños de las más célebres seguidillas venezolanas sí eran especialistas de la ofensiva.

Harold García era un gran prospecto ofensivo, hasta que se lesionó definitivamente la rodilla en Doble A. Poco antes del percance, conectó a tierra de nadie durante 37 duelos en Clase A avanzada, la hilera más larga para criollos en torneos internacionales.

Víctor Martínez, dueño de la marca en las Grandes Ligas, empalmó una sucesión de 26 choques en 2009, ratificando su altísima peligrosidad con el barquillo entre las manos.

En la LVBP, la cima es del gran César Tovar, uno de nuestros mejores exponentes en los diamantes del siglo 20, que se mantuvo dando hits durante 44 cotejos en fila, combinando dos justas.

La primera gran seguidilla entre nuestros compatriotas ocurrió en 1950 y la consiguió el Chico Carrasquel. Fue en su torneo de novato en las Mayores, a los 24 años de edad, y no era un gran bateador. Fue su mejor momento a la ofensiva en la MLB. Dio indiscutibles durante 24 jornadas, una tras otra. Aquella marca pervivió durante casi 70 temporadas, hasta V-Mart.

A Mayora le quedó apenas un tris de la gloria que perseguía: la suya queda como marca para venezolanos en la Liga Mexicana de Beisbol. Es un pequeñísimo consuelo para quien parecía indetenible, y que vio perder su gesta por una base por bolas intencional.

Publicado en El Nacional, el jueves 22 de junio de 2017.

6 comentarios:

  1. Si no le dan la orden al Pollito de tocar y batea para doble play le cae encima al manager desde el presidente de la liga hasta el recoge bate, el triunfo de un equipo esta por encima de cualquier marca que busque derrumbar un jugador, me parece que el estratega actuó de la mejor manera tratando de darle la victoria a sus dirigidos. Lastima que el perjudicado sea un venezolano, pero son profesionales y cobran para jugar en equipo y la finalidad del juego es conseguir la victoria por cualquier vía reglamentaria.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo, hermano

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    2. Totalmente de acuerdo contigo, hermano

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  2. Es complicado, no es algo común ver a un tercer bate tocando la bola, como dice Ignacio "Si tu tercer bate no es capaz de mover al corredor o incluso de llevarlo al home con un doble, eres piloto de un equipo muy malo o no sabes hacer un lineup." Pero es cuestión del momento y ponerse en los zapatos del manager, por ganar se hace lo que sea, hasta cometer errores motivado por las mismas ansias de conseguir la victoria (errores cuando no sale bien la jugada y genialidad cuando si). Cada quien tiene su punto de vista. Así es el béisbol, en todo caso Mayora tuvo más turnos que solo ese para conectar el imparable, porqué echarle la culpa a un tercero?

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  3. Tocar la bola es regalar un out. Los outs son el reloj del beisbol. Es como ir perdiendo en el fútbol y que adelanten el reloj 15 minutos.

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  4. Al periodista Juan Vene le escandalizaría ese comentario del reloj, el juego de béisbol moderno se basa en esperar el batazo de jonron, el citado profesional en mas de una oportunidad ha escrito sobre el verdadero béisbol que se juega en la Liga Nacional, sin el bateador designado, donde los estrategas tienen que conseguir las carreras jugado pelota peque;a osea tocando la bola, robando bases, jugadas de bateo y corrido, cambiando al lanzador por un emergente dependiendo la situación del juego, haciendo cambios defensivos e infinidad de situaciones que suceden en la Liga Nacional. Ese tipo de juego lo implemento Ozzie Guillen cuando obtuvo la Serie Mundial con Chicago. Así amigo Sergio no se puede comparar el Fútbol con nuestro juego de pelota.

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