sábado, 8 de abril de 2017

Los 80 de Phil Regan

El Emergente
Ignacio Serrano

Cuenta la prensa neoyorquina que Phil Regan soñaba con hacer lo de ayer: subirse al montículo, una vez más, para hacer el lanzamiento ceremonial antes del juego de los Mets, esta vez como festejo por su octogésimo cumpleaños.

Sí, el viejo Phil Regan acaba de cumplir 80 años de nacido.

El Buitre celebró el jueves un nuevo onomástico, todavía activo, todavía uniformado. Es una leyenda del beisbol venezolano y también en Estados Unidos, donde le buscan para escuchar anécdotas sobre sus tiempos como lanzador, compañero de Sandy Koufax y Don Drysdale.

Llegó a la LVBP de la mano de Oscar Prieto Párraga. Tenía 52 años de nacido, aunque uno mira atrás y cree que eran más. Venía de ganar dos títulos en la República Dominicana, con los Leones del Escogido, y una Serie del Caribe.

En su estreno con los Leones del Caracas conquistó el campeonato 1989-1990. Siete veces más vino con los melenudos, perdiendo series decisivas ante los propios pájaros rojos y los Navegantes del Magallanes. Faltó al torneo 1994-1995, que los melenudos se llevaron de la mano de Pompeyo Davalillo, porque por ese tiempo cumplió con el anhelo de ser piloto de las Mayores.

Le tocó dirigir a Cal Ripken y a los Orioles en una campaña, aunque no le fue bien. Terminó ligeramente bajo .500, en el tercer lugar, y ya no recibiría nuevas propuestas para dirigir allá, aunque nuevamente nos toparíamos con él en la gran carpa, ejerciendo como instructor. Fue coach de pitcheo de aquellos notables Indios que venían toda la boletería cada noche en el Jacobs Field de Cleveland, por ejemplo. Siempre cordial. Siempre con una sonrisa y con tiempo de más para conversar con el periodista venezolano que se acercaba a él.

Prieto le perdió la fe a finales de la década de los 90, tras su regreso de la aventura con Baltimore. Decidió probar a otros timoneles. Pero Regan ya había enterrado su corazón en Venezuela y no le faltaron ofertas.

Condujo a los turcos, como en el pasado Felipe Alou, que también fue estratega, grandeliga y mandamás de ambos Eternos Rivales. Ganó de nuevo, alzando el trofeo de la LVBP en la justa 2001-2002. Luego de eso, tomaría las riendas de los Cardenales, del Pastora y su sucesor Bravos, de los Tiburones y nuevamente de los eléctricos, su última divisa en el país.

Escribió su página final en nuestra pelota en la zafra 2010-2011. Fueron 20 temporadas, dos décadas de recorrido en una liga en la que dejó su nombre imborrablemente grabado. Tenía 74 años de edad. El tiempo pasa facturas, a pesar de que todavía hoy participe sin más en las prácticas antes de cada juego, suba a la loma y suelte el brazo delante de los bateadores.

El diario New York Post le dedicó un hermoso reportaje hace un par de meses, al inicio del Spring Training. Tiene el mismo rostro, las mismas arrugas, la misma sonrisa y el mismo amor por el beisbol.

Allí recordó por qué le llamaron Buitre, el seudónimo que le inventó Koufax en los tiempos en que el zurdo lanzaba en grande, pero era su relevista quien se llevaba las victorias. Entrañable carroñero, este que estuvo 13 campañas en las Mayores, con 96 triunfos y 3.84 de efectividad.

“No me siento como de 80, pero es verdad”, comentó en esa nota.

Algún día quizás tendrá una estatuilla en Valencia. Ojalá ocurra a tiempo, para que pueda celebrarlo con nosotros.

Publicado en El Nacional, el sábado 8 de abril de 2017.

4 comentarios:

  1. Merece estar en el Salón de la fama venezolano, al igual que Buddy, aunque a Miguel no le guste el Bayly!!

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  2. No duró nada de mánager con los tiburcios, hasta lo abuchearon.

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