Derechos reservados. Las notas de este sitio no deben reproducirse sin la autorización de su autor

martes, 7 de marzo de 2017

El fascinante caso del "japonés" Robert Suárez

El Emergente
Ignacio Serrano 

Robert se llamó el primer pelotero venezolano que jugó beisbol profesional en Japón y Robert es el nombre de uno de sus más recientes émulos, un guayanés que dejó el país un día, persiguiendo el sueño de conseguir el contrato que le permitiera ganarse la vida con el deporte de sus amores.

Llega la hora de conocer a Robert Suárez. Luego de la curiosidad que generó en 2015, al firmar en México, siendo amateur, y tras su primera experiencia en el Lejano Oriente, le toca mostrarse con la camiseta de la Selección Nacional.

Suárez es agente libre en la LVBP. Es la razón principal por la que el gran público no sabe de él. Prácticamente no hay videos suyos y sólo se le conoce el rostro por algunas fotografías, mayormente con los colores del Fukuoka, la divisa que apostó por él.

No era una apuesta arriesgada. Tiene una recta de casi 100 millas por hora, que lanza con bastante control. Sus representantes se movieron bien, y luego de exhibirlo con los Saraperos de Saltillo, le consiguieron un buen pacto en la NPB.

Allá los salarios no son tan ricos como en las Mayores, pero es posible ganar más dinero desde un comienzo, comparándolo con el recorrido que va desde las menores hasta el salario mínimo de la MLB.

El también venezolano Ernesto Mejía lo sabe muy bien. Prefirió probar suerte con Seibú, con gran acierto. Después de tres torneos allá, se convirtió en el pelotero mejor pagado del circuito, con un salario de 5 millones de dólares.

A Suárez siempre le quedará la posibilidad de seguir demostrando su valía en el archipiélago, para saltar de allí a las Grandes Ligas con un pacto que ronde o supere el millón de dólares. No es una cantidad exorbitante, si mantiene sus números.

Esas estadísticas son brillantes. En sus dos zafras como profesional, suma 10 ponches cada 9 innings. Ha repartido 4,48 abanicados por cada base por bolas, incluyendo 3,56 por boleto con Fukuoka. Le conectan pocos jonrones, apenas 6 en 100 juegos, en los que ha recorrido 100.2 entradas. Su frecuencia de pasaportes es de únicamente uno cada cuatro apariciones.

Es una combinación notable. Lo único que le resta es probar sus pitcheos frente a bateadores de primera línea, lo que sucederá en el Clásico.

¿Cómo le usará el manager Omar Vizquel? En teoría, Francisco Rodríguez y Bruce Rondón forman el bullpen A, pero la ausencia de Héctor Rondón, disponible sólo a partir de la segunda ronda, y la deserción de Jeanmar Gómez, dejan espacios para que uno o dos aspirantes más se conviertan en setups del Kid.

Gregory Infante y Arcenio León tienen experiencia como cerradores. Pero es demasiado tentadora la idea de ver a Suárez lanzarle a Adrián González o Francisco Lindor con el juego en la raya.

También es grande el deseo de verle en la LVBP, aunque no sucederá en las actuales condiciones, mientras en Venezuela no sea llamativo cobrar un sueldo en bolívares y la crisis socioeconómica mantenga a tantos compatriotas en el extranjero, en lugar de venir durante el receso invernal a jugar pelota en el país.

Robert Marcano abandonó el sueño de la gran carpa por una apuesta que le significó alcanzar el estrellato en Japón. Su tocayo Suárez triunfó en México como cerrojo, ha dominado en el Lejano Oriente y lleva hora su fascinante historia al Clásico Mundial.

Publicado en El Nacional, el martes 7 de marzo de 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario