viernes, 3 de marzo de 2017

Eduardo Rodríguez y la repentina crisis de Boston

El Emergente
Ignacio Serrano 

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Zimbio.com
Tan buena es la rotación de los Medias Rojas de Boston, que un pitcher con el potencial de Eduardo Rodríguez llegó al campo de entrenamiento sin un lugar en el quinteto de abridores.

Rodríguez es el sexto en un grupo brillante, encabezado por el as David Price, el recién adquirido Chris Sale y Rick Porcello, último ganador del premio Cy Young, con Drew Pomeranz y Steven Wright en el cuarto y quinto turnos.

El día a día en el deporte de alta competencia tiene, sin embargo, momentos como este: Price, repentinamente, presenta dolores en el codo, los médicos no parecen optimistas y existe ahora el riesgo de una cirugía Tommy John, que implica la reconstrucción de la zona dañada y un año fuera de acción, cuando menos.

El zurdo venezolano pasó a ser el seguro de vida de los patirrojos, horas después de amanecer como el principal candidato a encabezar la rotación en Triple A.

El carabobeño Félix Doubront conoce esa fragilidad. En marzo pasado disfrutaba de un gran momento con los Atléticos de Oakland. Le faltaba una última apertura primaveral para cerrar su preparación y concretar su regreso a las Grandes Ligas, cuando la misma preocupación de Price nubló su futuro.

Doubront fue intervenido, pasó todo 2016 en rehabilitación y en febrero comenzó sus sesiones de bullpen. Es posible que en mayo reaparezca en las menores y esté listo para la MLB a mediados de torneo.

Es una calamidad para Boston, aunque no necesariamente una catástrofe. El presidente Dave Dombrowski logró reunir a tres ases de primera, sacrificando las granjas y la chequera, y había ganado el sello de indiscutible favorito en la Liga Americana. La profundidad en el roster es su consuelo, en caso de perder al siniestro.

Price tiene 31 años de edad, pero en su brazo izquierdo hay todo un historial de uso y trabajo que eventualmente puede cobrar su impuesto.

En las siete temporadas que fueron de 2010 a 2016, el estadounidense recorrió 1.529 innings y un tercio, a un promedio que supera las 200 entradas por campeonato.

Su rendimiento ha sido excepcional. En ese lapso, ganó 111 encuentros, dejó 3.12 de efectividad, ponchó a 1.486 rivales (prácticamente uno por episodio) y entregó apenas 363 boletos, con 20 cuadrangulares por zafra. Excelentes números.

Viene, pese a tales registros, de experimentar un relativo bajón en la última justa, con 3.99 de efectividad y 3.60 de FIP, muy por arriba de su costumbre. ¿Era una señal de que algo andaba mal desde entonces?

Puede que lo de Price sea sólo una inflamación de esas que a menudo sienten los monticulistas. Hace días leíamos cómo David Peralta hablaba sobre las molestias que en 2016 sentía en la muñeca al hacer swing, y cómo le restó importancia, pues en su pasado como pitcher había aprendido a lidiar con el dolor todos los días, como algo natural. El ahora jardinero venezolano terminó en el quirófano.

Rodríguez tendrá la gran oportunidad de mostrarse, en caso de ocurrir lo peor con su compañero. Cerró el año pasado en gran forma y en su primer duelo primaveral trabajó perfecto. No estaría en discusión en ninguna otra divisa. Pero la rotación bostoniana está sobrepoblada de talento.

Así es el día a día en el deporte de alta competencia: a menudo impredecible y lleno de curvas que nos recuerdan la fragilidad de sus protagonistas.

Publicado en El Nacional, el viernes 3 de marzo de 2017.

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