martes, 21 de febrero de 2017

¿Qué novedad traerá Kid Rodríguez esta vez?

El Emergente
Ignacio Serrano

Detroit Tigers v Cleveland Indians
Zimbio.com
No conocemos otro pitcher como él.

Cada primavera boreal, Francisco Rodríguez llega al Spring Training con un plan diferente, torneo tras torneo.

“Este es un juego de ajustes”, suele explicar. “Si yo no cambio, los rivales van a hacer el ajuste y van a batearme. Pero si vengo con un pitcheo nuevo, con algo diferente cada temporada, los mantendré fuera de balance”.

Es un verdadero escapista del montículo.

Hace mucho tiempo que dejó de ser el jovencito que soltaba la recta cerca de las 95 millas por hora y enterraba sliders que parecían lisas hasta la última fracción de segundo. Así sí podía vivir del constante desafío a los contrarios. Y sin embargo, el Kid aprendió muy pronto que de la capacidad de transformación depende la supervivencia de los cerradores.

¿Han reparado en lo relativamente corto que resulta el reinado de la mayoría de los cerrojos? Casos como los de Mariano Rivera o Trevor Hoffman son muy raros. Usualmente, los buenos relevistas duran cinco o siete campeonatos, a veces menos.

Rivera perduró gracias a la mejor recta cortada de todos los tiempos. Hoffman lo hizo merced a uno de los cambios de velocidad más engañosos que se hayan conocido. El resto, al carecer de un envío incomparable, como aquellos, queda en poder de sus adversarios debido a las lesiones o una menor velocidad en la recta.

La del caraqueño era de 94,8 millas por hora en 2006. En 2008 viajaba a 91,9 y en esta década ha bajado más, hasta mostrar una media de 89,2 en 2016.

Es cierto que sus ponches se redujeron en la más reciente justa y que aumentó los boletos. Pero su estatus como cerrador no está en discusión. Salvó 44 juegos, su mayor cantidad en las últimas ocho campañas, y terminó con 3.24 de efectividad.

El incremento de las bases por bolas y la merma de los abanicados hizo que su FIP terminara en 3.84, aunque mantuvo la pelota dentro del parque, otro de sus méritos, y únicamente le conectaron 6 cuadrangulares.

Pueden tener por seguro que él conoce todo eso. Por ello este interés de verle ya, para saber qué traerá de nuevo.

En los años recientes, por ejemplo, dejó de usar el slider. Es un envío que somete al brazo a un estrés particular. Además, su verdadera capacidad para hacer daño depende de que el bateador no tenga tiempo de reacción en el último momento, cuando descubre que se trata de un quebrado y no de una recta.

Su curva llegó a ser bastante buena. Fue su lanzamiento secundario favorito al comienzo de esta década, pero ha ido prescindiendo de ella. En 2016 la usó apenas 11,1 por ciento de las veces.

Su pitcheo bandera ahora es el cambio de velocidad. Desde 2015 lo usa casi tanto como la recta. En la última temporada tiró la lisa en 47,1 por ciento de las oportunidades y la mezcló con 41,8 por ciento de cambios.

Es tan bueno, ese cambio de velocidad, que los scouts lo ubican entre los envíos más sobresalientes de toda la MLB. El aprovechó eso, para mimetizarlo con la recta y sacar de paso a los contrincantes, que apenas le batearon para .211 de average. De hecho, de no ser por los pasaportes, habría tenido una cosecha excepcional, ya que, a pesar del relativo descontrol, cerró con 1.11 de WHIP.

Ahora tiene 34 años de edad y su próxima meta son los 500 salvados. ¿Qué novedad intentará, para seguir con su brillante carrera?

Publicado en El Nacional, el martes 21 de febrero de 2017.

Revisa otras entregas de El Emergente haciendo click aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada