martes, 31 de enero de 2017

Una campaña de nuestro beisbol contra la violencia. ¿Cuándo?

El Emergente
Ignacio Serrano

Esta columna es otro intento de arar en el mar. Como otras veces, quizás no tenga eco. Pero hay que escribirla. Es lo único que puede hacer un periodista cuando ocurre lo que hace una semana sucedió en Barquisimeto y en Maracaibo. Cuando la violencia muestra su faz.

Ya antes lo hemos propuesto y de nada ha servido. Pero cada uno de nosotros juega un papel en la construcción de la Venezuela que casi unánimemente soñamos.

Urge que todos en la LVBP seamos parte de una campaña que siembre valores en nuestros estadios. Todo lo que se haga redundará en un mejor espectáculo e impactará hacia fuera de los parques.

Solemos repetir con facilidad que las pedradas, los insultos, las botellas volando y la actitud de ciertos peloteros y dirigentes es reflejo del país en crisis de los últimos años. Y no es así.

Quizás la situación se exacerbe con tantos problemas que nos ha tocado sufrir. Pero la violencia en nuestros escenarios deportivos existe desde mucho tiempo. La final de 2000, por ejemplo, tuvo un episodio igual al ocurrido esta vez, con un choque suspendido en Maracaibo ante una peligrosa poblada. Y hubo pedradas en las finales de 1996 y 1991, para citar más ejemplos, al punto de que algunos jardineros terminaron entonces patrullando el outfield con cascos de bateo, para protegerse de los atacantes.

La LVBP ha contenido las agresiones contra los umpires porque aplicó un plan coherente, que incluyó información, normas y castigos. Hoy es muy raro ver a un pelotero, manager o coach empujar o golpear a un árbitro, lo que se había hecho común en la década pasada. Así que es posible cambiar conductas, actuando con coherencia y de modo propositivo. Pues bien, del mismo modo, es menester poner en práctica una campaña que resalte en el ánimo de la fanaticada aquello que queremos para nuestro beisbol.

Casi todo sería gratuito, además. No tendrían los clubes que invertir mayores sumas de dinero. Los equipos podrían grabar mensajes donde sus figuras de hoy y de siempre alienten a sus seguidores a aplaudir al contrario, a conducirse como buenos ciudadanos en las gradas y tribunas, a combatir a los violentos. Videos en las pantallas gigantes, afiches en los accesos de los estadios, intervenciones a través del sonido interno, eso no costaría mayor cosa, pues se haría con el aporte de cada departamento de medios.

Es hora de que todo el personal de seguridad tenga entrenamiento en el manejo de situaciones críticas. Pero más importante todavía, es vital que los infractores sean efectivamente identificados y queden fuera de los parques, para siempre. Es la sanción que permitió en Europa acabar con los hooligans. ¿Qué estamos esperando?

Hemos llegado al punto de que ejecutivos de unos y otros equipos tratan de modo despectivo a quienes son sus socios y compañeros en un emprendimiento que nos une como país y que es nuestro pasatiempo nacional. ¿Qué podemos esperar, entonces, de jugadores y aficionados? La situación ha llegado a un punto de reiteración que urge pedir una actitud institucional a todos, en adelante y para siempre.

Hay muchos asuntos que abordar en cada Jornada de Reflexión, en cada Convención Anual, es verdad. Pero incluir este tema es vital para impedir que la pelota se convierta en un reflejo de lo peor de nosotros como sociedad.

Estamos a tiempo de crear una cultura como la que alguna vez caracterizó al Metro de Caracas. Sólo falta asumir el compromiso de llevarlo a cabo y que alguien en la liga se comprometa para hacerle seguimiento al proyecto, como antes se hizo para proteger a los umpires, crear el Código de Ética o diseñar y aplicar la Política Antidopaje.

Ese es el gran aporte que la LVBP y los equipos pueden hacerle a Venezuela en estos tiempos tan duros. Empecemos ya.

Publicado en El Nacional, el martes 31 de enero de 2017.

Revisa otras entregas de El Emergente haciendo click aquí.

2 comentarios:

  1. Ojalá quien deba leer estas sugerencias, las lea y las pueda tomar en cuenta. empezando por quienes disfrutamos el pasatiempo del béisbol, pasando por quienes asisten a loe juegos en los 7 parques, e incluyendo por su puesto a quienes tienen poder de decisión tanto en la LVBP como en los ocho equipos que la conforman

    ResponderEliminar
  2. Si los directivos de los equipos no se abocan en atacar este flagelo se les escapara de las manos ,las ideas están allí y el proceso para amoldar al fanático aunque es lento debe hacerse por el bien de su negocio que es el Béisbol

    ResponderEliminar