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lunes, 30 de enero de 2017

De vuelta al estadio donde nací y crecí: Venezuela

Camino a las Grandes Ligas
Por Rhay Kepler

Como es costumbre, escribo para expresar mis ideas, pensamientos, experiencias, conocimientos y emociones, que finalmente se derivan en una serie de tópicos que desarrollo semana a semana.

El Emergente me lo permite. Hoy, con el permiso de ustedes, haré un paréntesis. Mi plan era contarles cómo identificar los ejercicios simples y complejos. Eso tendrá que esperar. Siento que debo cambiar lo planeado, y es urgente que lo haga, porque en emergencia conseguí mi estadio, donde nací, donde crecí mis primeros 12 años en la calle el Lago de Los Magallanes de Catia, aprendiendo a jugar básquet en el aro del poste de luz frente a la casa, tratando de pegarle a una chapa con un palo de escoba, soñando ser un Vizquel.

Hoy Venezuela es otra.

¿Dónde está aquella Venezuela, donde hice mis primeros sprints, raya a raya, mis trabajos de agilidad, jugando la ere paralizada, a policía y ladrón, al fusilado, las caimaneras de pelotica de goma, futbol sala y todos los juegos se podían hacer en la calle o un parque? Abundaban las personas, las alegrías. Abundaban los recursos materiales para jugar y entrenar jugando.

Aún recuerdo mi primer equipo, donde era ultimo bate, el rightfielder en el noveno inning (ya sabemos que en el beisbol menor se juegan 7 ininngs), cuando el juego lo ganábamos 10 a 0. Yo jugaba poco o nunca, malo con mayúsculas, jajajaja. Pero era mi pasión estar con el equipo Miraflores, mi primer equipo, con Otto y Millán. Dios los bendiga.

Pasé a Yaracuy, al famoso municipio de Cocorote, donde el beisbol adquirió forma, compartido con la bicicleta que acompaña todo ambiente de pueblo tranquilo, el básquet y el fútbol escolar. Y los primeros contactos con peloteros jóvenes recién firmados, provenientes de las academias de los Indios, Piratas y Astros, en su mayoría.

Esos años vienen a mí con nostalgia, entre alegrías y tristezas. Invaden mis ojos, porque el ayer en nada se parece al hoy. Contrario a mejor, se está peor, y me siento impulsado y empujado a escribir para sentir en qué puedo ayudar, más que transmitir lo que sé y he aprendido.

Para ti, padre o madre, que de lunes a viernes llevas o dejas ir a tu hijo al colegio, que dos o tres veces a la semana enrumbas sus sueños a un estadio de beisbol y los fines de semana le aplaudes desde las gradas; para todos ustedes va mi mensaje, para considerar cómo podemos hacer con la alimentación de nuestros hijos, los lugares de entrenamiento, los materiales para entrenar y seguir construyendo el sueño de tu hijo en esta adversidad tan dura. ¡Aguanta!

La realidad de hoy nos demanda convertirnos en los héroes de Hollywood que en el peor momento sacan a relucir su mayor y mejor esfuerzo y talento, donde se expresa en toda extensión la frase que dice: “En la unión está la fuerza”.

La unión es física, mental, emocional e incluso espiritual, en pro y beneficio de nuestros hijos. Usa el amor por ellos y para ellos, para no ceder a las tentaciones de abandonar, desmayar, pelear y discutir; de egoísmo, de vanidad, de interpretar a priori, de no dialogar.

Lejos de eso, te invito a preguntar en forma amable, a consultar tus dudas de forma amigable. Busca sumar. Si ves mucha carga en un integrante del equipo, ayúdale. Comuníquense, sean honestos, actúen desde el amor, la paciencia y el amplio entendimiento de la ruda situación que nos quiere ahorcar día a día, pero que no será eterna.

Acompáñame en estos tres escritos, en los que hablaremos y buscaremos soluciones en conjunto. ¡Es urgente que nos ayudemos!

Comenzaremos la próxima semana.

Recibe, hasta entonces, un emotivo súper abrazo.

Rhay Kepler es preparador físico especializado en beisbol y experiencia con equipos de la LVBP. Cada semana desarrollará un nuevo tema en este sitio. Pero también puedes seguir su trabajo visitando sus plataformas en la red.

4 comentarios:

  1. Buenos días! El sr Uver Millan es un gran amigo muy cercano, de hecho lo veo todos los fines de semana. Si quieres mandarle un saludo me lo haces llegar y le digo.

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    1. Axel!! como no!! por favor mandale un abrazo a él de mi parte! Quizás no me recuerde dile que soy el chico aquel que iba con los hijos de la señora Milena! Agradecido! Un abrazo!

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  2. Muy bien Rhay Kleper. Buena iniciativa!

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