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jueves, 19 de enero de 2017

Chocan los dos mejores del campeonato

El Emergente
Ignacio Serrano

Las Águilas lideraron la ronda eliminatoria desde el 6 de octubre, hasta la primera semana de diciembre. Los Cardenales tomaron la vanguardia poco después de la pausa del Juego de Estrellas y ya no la abandonaron. Nadie más estuvo al mando en este campeonato, posiblemente porque no hubo otra divisa con similar equilibrio entre bateo, defensa y pitcheo.

Los equipos occidentales avanzaron con justicia a la final. El martes, en Maracaibo y Caracas, sellaron su dominio incontestable sobre los Caribes y los Tiburones. Ganaron cuatro de cinco juegos, para no dejar dudas. Llenaron sus estadios. Jugaron buen beisbol.

La serie decisiva de nuestra pelota debería ser vistosa y emocionante. Estamos ante los clubes mejor dotados del campeonato 2016-2017.

Lipso Nava y Luis Dorante han conducido hábilmente a sus dirigidos. Nava, con menos experiencia, ha puesto su sello a un elenco que juega duro y con inagotable intensidad. Dorante, el de mayor recorrido, ha motivado a los suyos como tal vez no ocurrió con ninguna de las divisas que condujo en el pasado.

Tendremos un nuevo piloto campeón. Ninguno de los dos ha celebrado en el pasado. Ninguno, de hecho, había llegado a esta instancia antes.

Una franquicia pondrá fin a su larga sequía. Zulia no gana desde 2000, hace 17 años. Lara no celebra desde 2001, 16 años en total. Lamentablemente, porque así es el deporte, la espera seguirá para una de esas novenas y su legión de seguidores. Pero hoy nadie piensa en eso. No hay espacio para el pesimismo. Se trata de dos maquinarias bien entonadas y aceitadas, una final sin claro favorito, un atractivo duelo que podría ganar cualquiera.

Los pájaros rojos hicieron click con la llegada del receptor Manuel Piña y sobre todo del centerfielder Paulo Orlando. Verlos jugar junto a Ildemaro Vargas y Juniel Querecuto es constatar el inconmensurable valor de una buena línea central.

Piña se marchó, pero su sustituto, Gustavo Molina, es un especialista de la defensa. Lo que deje de batear, importa poco. La clave es que conduzca bien el pitcheo, bloquee y convierta algunas bolas en strike. Y lo hace.

Los rapaces tomaron un segundo aire con la llegada de Freddy Galvis. El bigleaguer solidificó esa línea central, que se había resentido con la marcha del seguro Michael Tauchman y el inicio de las semanas más competitivas de la fase regular. La adquisición de Endy Chávez en los playoffs completó la cuadratura del círculo.

El lineup de los crepusculares es más potente hoy, especialmente con el colombiano Reynaldo Rodríguez en slump y con Carlos Rivero de vuelta al buen ritmo. Es la mayor diferencia entre ambas novenas, lo que los aguiluchos compensan con esa intensidad por arriba de lo esperado.

Los larenses también disponen de más brazos, debido a los problemas recientes de Wilfredo Boscán y la obligada marcha de Elvis Araujo, Arcenio León y Gabriel Moya. No es una diferencia crucial. Los zulianos tienen profundidad y han sabido recomponerse a las pérdidas.

Quizás la final se decida de acuerdo con el impacto que causen las posibles deserciones que ocurran. Está por verse la continuidad de Orlando y Vargas llegará tarde. Silvino Bracho se esfuerza para mantenerse activo y Wilfredo Boscán está más repuesto.

Esta final promete buen beisbol. Que comience la fiesta.

Publicado en El Nacional, el jueves 19 de enero de 2017.

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