jueves, 15 de diciembre de 2016

Rebelión en el dugout

El Emergente
Ignacio Serrano

Aquel día llegamos temprano al estadio. Brillaba un sol esplendente, mientras conocíamos detalles de la noticia. A poco de disputarse el quinto juego de la final entre Aragua y Magallanes, los peloteros de los Tigres se habían negado a jugar.

Bill Plummer era el manager. Conducía un equipo que buscaba su primera corona desde enero de 1976. Habían pasado 26 años de eso.

La nueva gerencia felina, encabezada por Rafael Rodríguez Rendón y José María Pagés, había ensamblado un equipo que en cierto modo se parecía a aquellos que disputaron otras finales en los años 90. Había veteranos de gran rendimiento, como Roberto Zambrano, estrellas en ciernes, como Rubén Salazar, y grandeligas, como Wiklenman González y Richard Garcés.

Juan Rivera, Víctor Zambrano, Oscar Salazar, Ricardo Palma eran nombres fundamentales de esa divisa, que ya había empezado a ver el lado luminoso de un joven Miguel Cabrera.

Muchos eran líderes en el clubhouse y encararon a la directiva, solicitando un cambio inmediato: o Plummer se iba o no saltarían al terreno.

Rodríguez Rendón y Pagés enfrentaron la disyuntiva de entregar la final por forfeit o complacer a los sublevados. Con las manos atadas, con transmisión nacional de TV, con decenas de medios impresos y radiales en el estadio José Pérez Colmenares, concedieron esa victoria a los rebeldes. No tenían opción. Rodolfo “Popi” Hernández condujo a los bengalíes esa tarde y los Navegantes celebraron el título.

Aquel día, aparentemente aciago, comenzó la dinastía de los Tigres.

Rodríguez Rendón planteó un objetivo a cumplir de inmediato: rediseñar la divisa, saliendo de todos los peloteros que cuestionaran la autoridad, y entregar el timón a un piloto que impusiera disciplina a rajatabla.

La suya fue una sencilla filosofía: los peloteros deben concentrarse en su desempeño al campo, hacer las jugadas de rutina, llegar a tiempo, prepararse y no cuestionar la dirección; para eso se les paga, y a menudo muy bien.

El encargado de aplicar eso en el dugout fue Buddy Bailey. Vino por primera vez en la zafra 2002-2003 y de inmediato se labró la reputación ganadora y autoritaria que hoy le acompaña.

Algunos peloteros salieron de inmediato, por su papel en la sublevación. Otros fueron piezas de cambio para adquirir a otros. Se fueron ídolos como los Zambrano, los Salazar, Garcés, González, Rivera. La fanaticada a menudo protestó. El corazón de los aficionados no entiende de razones, cuando salen de sus figuras favoritas.

Lo que sí entiende la fanaticada es el valor de los triunfos. Bailey y Rodríguez Rendón diseñaron una escuadra disciplinada, llena de guerreros de poca nombradía, con escasas páginas en la MLB. Los Víctor Moreno, Francisco Buttó, Rosman García, Ramón Castro y Horacio Estrada, los Alex Delgado y compañía construyeron la más fabulosa dinastía que haya conocido la LVBP, con seis coronas en nueve años y un cetro en la Serie del Caribe.

Bailey también tuvo críticos. Algunos astros de la nueva camada salieron por eso de Maracay, y la dinastía duró mientras se respetó esa máxima que fue una revelación para los Tigres en enero de 2002: a los peloteros se les paga para entrenarse a conciencia y jugar duro, no para cuestionar la autoridad.

Eso sigue siendo válido hoy. No importa el equipo del que estemos hablando.

Publicado en El Nacional, el jueves 15 de diciembre de 2016.

6 comentarios:

  1. Bueno..
    Por lo visto hay en la LVBP una especie de epidemia de rebeldía en los peloteros.
    Pero como toda moneda tiene 2 caras, también hay resistencia al cambio del lado del cuerpo técnico en virtud que las formas de manejar grupos de trabajo han cambiado.
    Ya en Manager no puede ser una suerte de Mayoral o Sargento que se dirige a su tropa a traves del insulto o denigración.

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  2. Este articulo va muy dirigido al Caracas, no sé si hay algo de rebeldía en los tigres, pero Eduardo Pérez muy a mi pesar porque él fue el 1er gran ídolo de los tigres, pero el manejo del pitcheo ha sido muy malo.

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  3. Por supuesto, esta temporada Eduardo Perez se le ha confeccionado un equipo que el papel debería ser mucho más de lo que ha sido. Se trabajo en conseguir muchas piezas importantes y en algunos casos se pago un precio elevado, muchos grandes ligas cumplieron su compromiso con el equipo y están jugando. Se trajeron importados y más de la mitad dieron o han dado buen rendimiento. Gadea, Bibben. Lazo, Dariel walden etc. Hemos tenido hasta 4 pichert relevista criollos con excelentes resultados.
    Y considero que cuando se tiene un equipo de ese calibre, y no logras los resultados. Amén de quedar demostrado que no hay armonía en el clubhouse.
    Obviamente que se debe cambiar de estratega.
    Tal vez no se puede culpar de todos los males a un manager, pero creo que en este caso ese cambio queda tranquilamente justificado.

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    1. Al Magallanes y al Caracas también en el papel se le confeccionaron equipos para no esta padeciendo estas penurias. Los 3 equipos tienen una chequera robusta, sin embargo están en el fondo de la tabla.
      Ante estas situaciones, la cuerda rompe por el lado mas debil y hasta cierto punto mas fácil de resolver.. El Manager..
      Ningún equipo bota durante un campeonato a un gerente y quiere evitar mayores malestares por botar a peloteros de mala conducta.
      En este orden Pedrique, Pérez y García tienen status y experiencia como miembros de un cuerpo técnico y han sido exitosos en la MLB, en su sistema de sucursales y aquí. Siempre pueden ser cesanteados por no lograr objetivo, pero por hacer valer la disciplina y profesionalismo de los peloteros tal como esta pasando aqui.

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  4. Es evidente que hay un problema en el manejo de los equipos, no es casualidad que Tigres, Caracas, y Magallanes esten atravezando estos problemas, los managers de nuestra liga sufren de varios males o restricciones, una las que imponen los equipos de grandes ligas en cuanto a la actuacion de los grandes ligas venezolanos, que tambien se creen superestrellas del show bussines, y la duracion de una campañas tan corta como la nuestra, a pesar de no gustarme la forma en que Baily maneja los equipos que dirige no deja de tener cierta razon ,un equipo basicamente tiene que tener disciplina, cohesion, y mistica deportiva .

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  5. El próximo manager cesanteado será Henry Blanco...
    Desde que llegó han descendido en la tabla...
    Paradójico en una temporada con 8 manager criollos...

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