domingo, 27 de noviembre de 2016

¿Qué ganan y qué pierden los Tigres?

El Emergente
Ignacio Serrano

José Rondón / Zimbio.com
Terminó la búsqueda de un shortstop en Maracay. Salvo algo inesperado, el grandeliga José Rondón será el campocorto del equipo el resto de la temporada, incluyendo los playoffs, si los Tigres avanzan.

La gerencia buscó opciones en las últimas semanas, agregando piezas en el mercado de cambios. Primero fue el prospecto Carlos Peñalver, un guante sobresaliente, muy joven todavía. Luego, Edgar Durán, más curtido en esta liga, todavía por desarrollar ofensivamente. Ahora, el bigleaguer Rondón.

El pacto del jueves con los Navegantes dejó claro que la situación era más delicada de lo que el alto mando felino había admitido. Ahora informa que quizás Eduardo Escobar no juegue, como la prensa de Minnesota asomó en agosto. Era necesaria una solución drástica.

Rondón tiene trayectoria y talento, a pesar de su edad: nació hace 22 años.

Es un bateador de buen contacto, con casi .300 de average en las menores, aunque todavía en proceso de controlar la zona de strike. Puede robar algunas bases y ha enseñado capacidad incipiente para sumar extrabases, al menos dobletes. Es una pieza valiosa.

Aragua pagó un costo importante para adquirirlo, era lógico. Rayder Ascanio y Gioskar Amaya han mostrado cosas buenas como camarero y paracorto, y Amaya, particularmente, ha exhibido vena bateadora. Es posible que los aficionados bengalíes les vean con nostalgia dentro de algunos años.

Si Escobar llega, deberían formar ambos la llave de dobleplays. Si no viene, el short estará bien resguardado.

El resto del paquete incluye cuatro lanzadores, alguna duda y muchas expectativas.

Los rayados no van a echar de menos a Luis Madero, porque es un buen prospecto que no llegó a pasar por el equipo grande. Está por verse si se convierte en un Juan Carlos Pulido, en un José Ascanio, uno de esos monticulistas cuyo brillo llegó después de un cambio de equipo. Pero, ¿y Edgar Ibarra?

El ex grandeliga no era de los brazos más usados en el José Pérez Colmenares, a pesar de su estatus. En las últimas tres campañas sumó como máximo 10 innings por zafra. De hecho, en dos de esas no completó cinco entradas, incluyendo esta.

La duda está al juntar lo que han ido dando los felinos para asegurarse sus nuevos torpederos: el también zurdo Félix Carvallo, el derecho Eduardo Sánchez y ahora Ibarra.

La profundidad del staff permitió hacer esos sacrificios. Esa profundidad es sensiblemente menor ahora, salvo que se cumpla al pie de la letra el plan de la gerencia.

Ese plan es una apuesta: confiar en que el cambio de aire hará de Jean Machí y Diego Moreno un par de relevistas eficaces. No es descabellado, aunque hay margen de error, especialmente con el primero, próximo a cumplir 35 años de edad y luchando con un declive desde 2015.

Si ambos están sanos, y parece que es así; lejos de las presiones que el público cabrialense les aplicó, tendrían espacio para rebotar. Sobre todo Moreno, que la temporada pasada pasó por las Mayores y tiene un buen currículo, tanto en las menores como en la LVBP.

Los Tigres van a celebrar si los astros se alinean y sus tres nuevas piezas responden como esperan. Han cedido buen talento y quizás Magallanes gane más a largo plazo. Pero han hecho un movimiento clave en su intento de regresar a la final.

En enero sabremos si funcionó como esperaban.

Publicado en El Nacional, el domingo 27 de noviembre de 2016.

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