sábado, 26 de noviembre de 2016

¿Qué gana y qué pierde el Magallanes?

El Emergente
Ignacio Serrano

Edgar Ibarra
Pocas veces hemos visto en Venezuela un cambio que involucre a siete peloteros.

Pocas veces un equipo de la LVBP ha cerrado dos convenios distintos en menos de media hora.

Y posiblemente sea la primera ocasión en este circuito que cuatro grandeligas en ejercicio, o tan recientes como estos, hayan sido negociados en una misma transacción.

En todo eso estuvo envuelto el Magallanes, mientras se ponía el sol del jueves.

El pacto con las Águilas involucró a dos jóvenes de poca nombradía y buen talento. Ya habrá tiempo para hablar de ese convenio, que no impactará en esta justa. Veamos hoy el mega canje. ¿Cuánto ganan y cuánto pierden los Navegantes?

El campocorto y bigleaguer José Rondón pasó a los Tigres, junto a los lanzadores Jean Machí y Diego Moreno. Los infielders Gioskar Amaya, Rayder Ascanio y los lanzadores Edgar Ibarra y Luis Madero hicieron el recorrido contrario. Machí, Moreno e Ibarra son de reciente pasantía en las Mayores.

Está claro que Rondón es la pieza central del cambalache. Es el tercer pacto que hace Aragua en menos de tres semanas, buscando shortstops. No lo repetiremos todo, sólo recordaremos que hay alguna posibilidad de que Eduardo Escobar no esté en acción cuando más será necesario, que Marwin González todavía no se ha reportado y que Hernán Pérez se ha acomodado en la tercera base.

Hay pistas que permiten sospechar, al igual que en el caso de Eduard Pinto, cambiado a los Tiburones, que el paracorto no estaba tan feliz en Valencia. O tal vez el descorazonado fuera el alto mando, como ya sucedió con Ezequiel Carera.

La nave ahora tiene a dos especialistas defensivos para patrullar las paradas cortas: el recién incorporado Humberto Arteaga y Ascanio. Gana con Amaya, el más bateador de los dos jugadores del cuadro que llegaron de Aragua. Y agrega un zurdo situacional, Ibarra, que mucho ayudará a mejorar el relevo y el resto del equipo, porque no llegó de gratis a Anaheim, hace poco más de un año.

Obtener al siniestro permitirá buscar un abridor o un bateador extra, sacrificando a uno de los dos apagafuegos importados de la mano equivocada que hoy tienen los filibusteros.

Luce paradójica la cesión de Machí y Moreno. Parte del actual patinazo de los eléctricos se debe al staff de lanzadores. El progresivo descenso del primero en los años recientes y el slump del segundo justifican la medida.

Una parte de la afición celebra. Es la que recuerda más los batazos de Josh Kroeger que el premio como Pitcher del, Año que obtuvo Machí; la que sabe más de los problemas de Moreno este año que de su pasantía por Nueva York, con los Yanquis.

Si se recomponen, son dos brazos que van a echar de menos en Valencia. Pero dirigir un equipo implica hacer apuestas, y una de ellas, hoy, es que la nueva llave de dobleplays y ese zurdo que reforzará el bullpen ayudarán más que ellos dos.

Madero parece la pieza final del canje, el último dulce para dorar la píldora. A sus 19 años de edad, es muy joven para predecir lo que pasará con él, pero hay motivos para confiar.

Es abridor, poncha con frecuencia, no es particularmente descontrolado y hasta ahora ha mostrado una encomiable capacidad para evitar los jonrones en contra. Son buenos antecedentes, los del recluta.

En el papel, hay equilibrio. Pongámoslo así: Rondón pasó a la nave a cambio de Amaya y Ascanio: dos prospectos del infield por uno ya consolidado. Y Machí y Moreno fueron cedidos a cambio de Ibarra y Madero: dos pitchers con nombre, en un momento bajo, por un zurdo con trayectoria y un derecho con futuro.

Es un pacto con muchas posibilidades para Magallanes, en ambos sentidos. Potencialmente, Aragua debería sacar mejor rédito en el corto plazo. Los bucaneros apuntan al mediano y largo término.

El tiempo dirá la palabra final.

Publicado en El Nacional, el sábado 26 de noviembre de 2016.

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