miércoles, 16 de noviembre de 2016

No compares a tu hijo. La edad biológica no es igual a la cronológica

Camino a las Grandes Ligas
Por Rhay Kepler


Es común ver a entrenadores y padres que comparan a un niño con otro.

Juegan en el mismo equipo, tienen la misma edad, el mismo tamaño y la interrogante que surge es: ¿por qué si “Carlos” hace esto, tú no lo haces?

Es una pregunta mortal la que le haces a un niño, que aún no sabe por qué hace algo y se maneja más por inclinaciones emocionales que por la razón en toda su expresión.

Un ¡no sé! es la respuesta que corresponde a esa pregunta. A una pregunta imprecisa, una respuesta imprecisa.

No hacer bien la técnica bien no es sinónimo de querer errar voluntariamente o la inexistencia de un esfuerzo. Por favor, no hagas esa pregunta más nunca, a menos que te guste que tu jefe en el trabajo te haga la misma pregunta a ti, en función de otro compañero de trabajo. Para mí, sería nada agradable.

Sin ánimos de dar una clase, existen dos términos que pueden responder desde la ciencia por qué su hijo hace o no algo diferente al resto del grupo.

Edad Biológica: tiene relación con los procesos de desarrollo, crecimiento y maduración de órganos y sistemas del cuerpo humano. Es individual.

Edad Cronológica: Tiene relación con el tiempo de existencia en la tierra, medido en días, meses y años.
 
Agregaría un tercer término que expresan algunos conocedores del deporte: el potencial deportivo de inicio, que puede ser genético o no. Es el talento con el que tu hijo fue dotado desde su nacimiento, bien sea gracias a sus padres o a esas obras de la vida que llamamos divinas, obras de nuestro creador, en términos espirituales.

Todos tenemos una habilidad para determinadas actividades. Las manifestaciones de esas habilidades dependen del medio ambiente donde nos desarrollamos como niños, los estímulos recibidos durante el aprendizaje y adelanto o retraso de la edad biológica, la cual creará las condiciones internas necesarias para mostrar nuestro talento.

Por ejemplo: hay niños que no batean con fuerza en una categoría, no corren, son de baja estatura, muy delgados o muy gorditos; luego, de la noche a la mañana, alcanzan un nivel opuesto a esa referencia por las que se les conocía dentro del equipo, se hacen más rápidos, más fuertes, incluso suelen alcanzar o pasar a otros niños que proyectaban más condiciones en una etapa dentro del juego de pelota.

Eso tiene varias respuestas:

1) Constancia en el trabajo.
2) Dedicación.
3) La edad biológica “alcanzó” la cronológica.
4) Talento adquirido.

Camino a Las Grandes Ligas significa un proceso afectivo y cognitivo, donde el resultado final es una combinación de factores educativos, genéticos, culturales, sociales y el privilegio de ser dotado de esas maravillas naturales que se adquieren al nacer y que poco se pueden explicar. Es lo innato más lo adquirido.

Como todo camino, hay momentos de recorrido fluido, otros accidentados, hay adelantos y estancamientos.

Acepta esos momentos como parte del proceso, como parte del camino. No presiones a tu hijo. No aceptes que denigren de él por estar en desventaja competitiva por alguna razón. Puede que tenga el talento innato o no, pero revisa de nuevo la lista que está arriba: constancia y dedicación están por encima del talento con el que naciste.

El famoso Will Smith lo dijo así:
 “No hay un modo fácil de hacerlo. No importa qué tan talentoso seas, tu talento te va a fallar si no estás capacitado, si no estudias, si no trabajas realmente duro y no te dedicas a ser mejor cada día”.

Una vez más, gracias por leer Camino a Las Grandes Ligas. ¡Un Abrazo!


Rhay Kepler es preparador físico especializado en beisbol y experiencia con equipos de la LVBP. Cada semana desarrollará un nuevo tema en este sitio. Pero también puedes seguir su trabajo visitando sus plataformas en la red.

2 comentarios:

  1. 1) Constancia en el trabajo.
    2) Dedicación.
    3) La edad biológica “alcanzó” la cronológica.
    4) Talento adquirido.
    aquí la clave..... Excelente compadre

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