viernes, 18 de noviembre de 2016

La lucha antidopaje y su principal motivo: la salud de los peloteros

El Emergente
Ignacio Serrano

Esto ocurrió hace casi cinco años. Lo contamos en su momento, pero vale la pena recordarlo.

El ministerio del Deporte estaba a cargo de los exámenes antidopaje en la pelota profesional y una comisión del IND se presentó en el estadio Universitario, para realizar el sorteo correspondiente en el clubhouse de los Tiburones. No pudo hacer su trabajo. Una llamada telefónica le hizo abandonar el parque, para no volver.

Fue la última vez que el IND procuró adelantar una política antidopaje en la LVBP.

La anterior Ley del Deporte ordenaba al despacho gubernamental hacer seguimiento a la actividad rentada: beisbol, fútbol, boxeo, baloncesto, cualquiera. Es una diferencia con la Ley actual, que separa el campo profesional del amateur, y deja el deporte pagado para un próximo instrumento legal, por promulgar.

El IND comenzó sus despistajes alrededor de 1992. Ya para entonces en Venezuela estaba prohibido el libre consumo de esteroides, anfetaminas y sustancias similares. Pero el inicialista Andrés Espinoza dio positivo y un escándalo paralizó el proceso.

El ente oficial retomó el antidopaje, tiempo después. Casi de inmediato, Wiklenman González dio positivo y se repitió la historia: presiones y críticas, que hicieron dar un paso atrás al IND. Corría el año 2005.

Hubo idas y venidas en el siguiente lustro. La realidad es que no se llevó a cabo un control real; una llamada telefónica podía obligar a suspender los exámenes.

¿Y por qué es tan necesario aplicar estos controles?

No sólo se trata de estimular el juego limpio, que sí. No sólo se trata de que los récords sean rotos legítimamente, que también. Ni siquiera se trata exclusivamente de aplicar las leyes venezolanas, que desde hace décadas controlan el consumo de sustancias dopantes.

Se trata de proteger la salud de los atletas. Se trata de evitar que la presión para rendir en el campo, el ansia de gloria o la ambición económica lleve a los deportistas a consumir químicos que pueden impactar a corto o largo plazo en la salud de los protagonistas del espectáculo.

A todo atleta se le piden marcas sobrehumanas. De allí la tentación de ingerir drogas que les permitan ir más allá de lo posible para el ser humano.

Todo hombre deja de producir hormona de crecimiento humano alrededor de los 18 años de nacido. Cerca de los 30 empieza a declinar la producción natural de testosterona. Por eso es que después de esa edad empieza un declive. La masa muscular empieza a reducirse inexorablemente, aunque se trabaje con pesas día y noche… a menos que el deportista decida arriesgar su salud y doparse, para prolongar artificialmente su juventud, a costa de su propio cuerpo y su futuro.

Los peloteros no son gladiadores, cuya salud no importa. Son seres humanos a quienes hay que aplaudir, sí, pero también proteger, incluso de sí mismos.

Un recurso en la Corte de lo Contencioso Administrativo ha solicitado que se elimine la política antidopaje de la LVBP y que sólo el IND quede a cargo de controlar el uso de sustancias prohibidas en la pelota.

La liga escuchó a la opinión pública hace tres años y decidió emprender sus propios exámenes.

Todo lo que hoy limite la lucha frente al dopaje atenta contra el juego limpio. Pero también pondrá en riesgo la salud de los atletas.

Publicado en El Nacional, el Día de La Chinita, viernes 18 de noviembre de 2016.

1 comentario:

  1. Saludos Ignacio, me pregunto yo que tan real y efectivas en esas luchas? porque en el mejor beisbol del mundo Jose Fernandez salio positivo en perico el mismo dia que le tocaba abrir un juego... Son efectivos los controles? se aplican por igual a todos los peloteros?

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