jueves, 10 de noviembre de 2016

El binomio de oro

El Emergente
Ignacio Serrano

Es rumor en las Grandes Ligas que los Yanquis, al poner en venta a su receptor Brian McCann, recibieron una propuesta de los Bravos, que desean rearmarse para competir en 2017. Los bomberderos aceptaron negociar, a cambio de Ender Inciarte. Los aborígenes se negaron.

La versión expresa de buena fuente el valor que el jardinero zuliano ha cobrado en la MLB.

A un año de su salida de los Diamondbacks, se ha convertido en pieza clave para escuadras que anhelan ganar sus divisiones.

Hay algo de Perogrullo allí. Inciarte es centerfielder, y todos los componentes de la línea central son fundamentales para un contendor. Pero hay matices. Mientras los Filis, por ejemplo, han dado señales de estar dispuestos a entregar a Odúbel Herrera, o en el menor de los casos a mudarlo de posición, el marabino luce inamovible hoy.

El patrullero que aquí pertenece a las Águilas del Zulia es bueno. Muy bueno. No sólo lo refrenda el Guante de Oro que ganó la noche del martes. También sus notables atrapadas, los comentarios de la prensa, sus colegas y el interés que hay en él.

Inciarte es un caso especialísimo, uno de esos pocos jugadores cuyo WAR defensivo supera a su WAR ofensivo. De acuerdo con la cuenta de Baseball Reference, en su carrera tiene 5,4 a la ofensiva, después de tres temporadas, y 6,9 al campo.

Olvide las dudas que pueda tener frente a la moderna medición. No la estamos usando para compararlo con otros jugadores, el origen de la inquina que a veces se le tiene; lo estamos usando para resaltar la rareza de que casi ningún toletero con un bateo decente suele tener mejor WAR defensivo, salvo casos excepcionales de muy buenos defensores.

Su UZR también habla alto. Inciarte es uno de los 10 mejores en todas las Mayores, contando todas las posiciones, y uno de los mejores cinco patrulleros en ambos circuitos. Puso 14,9.

Ese especialista ha rondado los .300 con el madero en las últimas dos zafras, ha incrementado su promedio de embasado, torneo tras torneo, y puede robar bases.

A los 26 años de nacido, parece listo para vivir su primera gran justa en 2017, como sospechan Atlanta y Nueva York.

¿Y qué decir de Salvador Pérez? El otro galardonado de Venezuela tiene ahora la seguidilla vigente más larga entre receptores dorados, desplazando al boricua Yadier Molina, que perdió su racha esta semana.

Ya son cuatro en fila para Pérez, en medio de esta conjunción de aciertos que le ha puesto cada vez más en el centro de la admiración: con cuatro juegos de estrellas seguidos, Jugador Más Valioso de la anterior Serie Mundial y pelotero más votado para el clásico de mitad de temporada.

El carabobeño tiene fama y récords sorprendiendo hombres en la inicial, bloqueando y llamando juegos. En 2016, además, lideró por segunda vez a sus colegas ante los robadores contrarios, logrando una marca personal: puso out a 48 por ciento de los corredores que salieron en busca de una estafa. Notable.

Todavía tiene una tarea pendiente: ¿cómo evitar el cansancio de la segunda mitad? Otra vez volvió a empezar caliente y terminó exhausto, con su average más bajo en seis campañas, y por segunda ocasión se quedó a un jonrón de igualar el tope de 23 para caretas venezolanos.

Pérez, como Inciarte, es pieza clave para cualquier contendor. Por eso es el rey de Kansas City.

Publicado en El-Nacional.com, el jueves 10 de noviembre de 2016.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada