miércoles, 23 de noviembre de 2016

Buscando al próximo venezolano en Cooperstown

El Emergente
Ignacio Serrano

¿Quién será el próximo inmortal venezolano en lucir una placa en Cooperstown?

Tres criollos aparecerán en las planillas de votación este año. Ese solo hecho es una muestra de la masificación del talento de alta competencia que ha salido del país, desde que prendió la idea de Andrés Reiner y los estados Aragua y Carabobo se llenaron de academias y prospectos.

En enero, al revelarse los resultados, sabremos cuánta consideración entre los electores tienen Melvin Mora, Magglio Ordóñez y Carlos Guillén.

¿Tiene chance alguno de ellos? Probablemente no. Si nos remitimos al termómetro que establecen las pasadas apariciones de sus compatriotas, es plausible creer que ninguno tendrá 5 por ciento, que quedarán fuera para la siguiente vez.

Una decena de criollos ha recibido el visto bueno del Salón de la Fama para aparecer en las papeletas. No es un beneficio automático. Es necesario reunir 10 temporadas, pero también algún brillo.

Luis Sojo, por ejemplo, nunca fue incluido en las listas anuales. Su papel arriba no fue protagónico, aunque pasara tanto tiempo en las Mayores.

¿Cómo poder predecir la suerte de Mora, Ordóñez y Guillén? Contrastándolos con algunos de los más destacados nativos.

Manny Trillo fue el mejor segunda base de su época y Andrés Galarraga disparó 399 jonrones. A pesar de ello, no pudieron sumar suficientes votos para seguir en las planillas.

Los tres integrantes de la clase actual fueron mayormente bateadores, aunque puede hacerse un caso con Mora como antesalista y Guillén campocorto. Pues bien, ninguno tuvo números acumulados mejores que Galarraga.

Ordóñez tiene el caso más interesante, con su título de bateo, sus cuatro campañas sobre 30 jonrones y siete zafras de 100 o más impulsadas. Fue el bateador más puro de los tres, y posiblemente habría superado los 350 vuelacercas si no se lesiona la rodilla en su mejor época y no se muda al cavernoso Comerica Park, el estadio que, decía él por aquel entonces, le robaba unos 10 bambinazos por año.

Dejó una línea ofensiva de .309/.369/.502, que sí es superior a la del Gato, aunque le vaya a la zaga en extrabases, remolques y bambinazos. Es, posiblemente, quien tiene más opción de llegar al 5 por ciento.

Guillén también se convirtió en una fuerza ofensiva, pese a los problemas físicos. Tuvo tres temporadas de élite, aquellas entre 2004 y 2006, cuando ligó sobre .318 todo el tiempo y rondó los .900 en OPS, algo brutal cuando se es campocorto.

El resto de su cosecha no parece suficiente. Se retiró con .660 empujadas, 266 tubeyes y 124 vuelacercas.

Mora ya tiene un sitial en la inmortalidad beisbolera, gracias a su paso por Baltimore. Este año fue entronizado en el Salón de la Fama de los Orioles, pero el resto de su carrera luce menos imponente.

El yaracuyano fue un guerrero, una historia inolvidable, un pelotero emocionante, un competidor. Pero sacó 171 pelotas del parque, con .277 de average y .781 de OPS.

Si ninguno de ellos trasciende, entonces ¿quién lo hará? ¿Quién emulará al gran Luis Aparicio?

Omar Vizquel será parte del proceso el año próximo y va a recibir muchos votos. Posiblemente no entrará en su primer intento, pero emulará a Aparicio y David Concepción como los únicos venezolanos en aparecer en la votación en más de una ocasión.

Carlos Zambrano será uno de los acompañantes del legendario ex campocorto en esa boleta, pero es menos probable que persista, pese a los notables números que puso al inicio de su carrera. Igual parece que debería suceder con otros casos.

En 2019 será elegible Bob Abreu. Tiene un caso interesante, al menos para poner a pesar a los votantes. Pero si hay otro inmortal, al menos antes de que le toque entrar a Miguel Cabrera, ese debería ser Vizquel. Eso sí, tengamos paciencia, porque el universo de votantes parece dividido cuando habla de él.

Publicado en El Nacional, el miércoles 23 de noviembre de 2016.

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