miércoles, 19 de octubre de 2016

¿Qué le espera a Miguel Montero?

El Emergente
Ignacio Serrano

El swing fuerte y compacto de Miguel Montero envió la pelota lejos, muy lejos, por el right. La imagen fue vista por millones de personas, incluyendo miles de venezolanos. El sábado, con ese batazo, le dio la victoria a los Cachorros de Chicago, hizo historia en las Grandes Ligas y nos recordó que su tiempo como jugador estelar todavía no ha terminado.

Montero se convirtió en el primer criollo, en particular, y el tercer toletero, en general, con un Grand Slam como emergente en una postemporada de la MLB. Notable. Pero el hecho de haber tenido que salir de la banca con un madero nos recordó también que ya no tiene un lugar seguro en el lineup.

Ha sido una temporada difícil para el caraqueño. Tiene 33 años de nacido. Es posible que su cuerpo ya esté pasándole factura. En teoría, inició la curva descendente que a su edad vive todo atleta en la alta competencia.

Es un receptor, lo que puede acortar o alargar su carrera, dependiendo de las circunstancias.

Estar hincado detrás del plato durante tanto tiempo a menudo lastima las rodillas, creando dolores crónicos. Por eso, verdaderas estrellas, como Johnny Bench, no pudieron seguir mucho más allá de los 33. Pero si el físico responde, la capacidad defensiva puede obrar milagros, como lo probó Henry Blanco como exitoso cuarentón, en su recorrido final.

Montero nunca jugó menos, contando sus años como titular con los Diamondbacks de Arizona, a excepción de aquel 2010 en que pasó buen tiempo en la lista de incapacitados.

Fueron sólo 86 encuentros y 284 apariciones en el plato. Sus promedios, además, cayeron a .216/.327/.357. Nunca dio menos jonrones que esos 8, comparando con sus campañas completas. Las 33 empujadas también representaron un piso en su producción.

La presencia de David Ross y la insurgencia del venezolano Willson Contreras le complicaron el panorama. Ross es el catcher personal de Jon Lester desde los tiempos de ambos en Boston. Contreras es el futuro en Chicago y adelantó a fuerza de batazos su graduación.

Esta sobrepoblación justifica el escaso tiempo de juego. Máxime, al incluir a Tim Federowicz, que también pasó por allí en 2016.

El manager Joe Maddon es de esos pilotos que dan un valor superlativo a la defensa. Por eso recibió feliz a Ross, uno de los mejores mascoteadores del beisbol, en cuanto a su probada habilidad de convertir bolas en strikes.

El mayor desafío de Montero, pues, no es ofensivo. Aunque le queda un año de contrato, parece claro que los Cachorros apostarán por Contreras en el torneo entrante, y máxime con el anunciado retiro de Ross.

El reto es defensivo. Probar que el paso del tiempo no le ha restado habilidades detrás del home.

El capitalino llegó a ser un careta de óptimo nivel. En 2011 lideró la Nacional con 40 por ciento de éxito ante los robadores contrarios y mejoró a 42 por ciento una zafra después. Además, es uno de los favoritos de The Stat Corner en la contabilidad de bolas convertidas en strike, que se cotejan con la ayuda de radares.

Ese Montero mantuvo en 2016 su excelencia al recibir los pitcheos, pero cayó a 11 por ciento apenas contra los corredores rivales.

Su actitud, su experiencia y la capacidad que tenga para mantenerse en la élite defensiva le garantizarán ser el mentor en el desarrollo de Contreras. Allí está su próximo desafío.

Publicado en El Nacional, el miércoles 19 de octubre de 2016.

1 comentario:

  1. Hola Ignacio, te faltó comentar que tambien tienen a kyle schwarber que puede ser C y OF y es un bate! Vuelve de la lesión.

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