jueves, 27 de octubre de 2016

La reconciliación entre Caracas y Magallanes

El Emergente
Ignacio Serrano

Papita, maní, tostón es una gran película. Divertida, bien actuada, estupendamente dirigida. Tomó un ícono de la venezolanidad, la rivalidad entre Caracas y Magallanes, para llenar las salas con un filme de muy buen gusto.

Sólo hay un error en la trama: el guión, buscando marcar la diferencia irreconciliable entre Montescos y Capuletos, levanta una pared entre caraquistas y magallaneros, retratándolos como grupos acérrimamente enfrentados, incapaces de compartir el mismo espacio.

Eso no es cierto, en realidad. Lo verdaderamente conmovedor de la folclórica confrontación es que los simpatizantes de uno y otro equipo no solamente son amigos y llegan juntos a los estadios, en la misma busetica o en el mismo automóvil; es que incluso se casan entre ellos, como bien sabemos.

La rivalidad eterna, y eso pasa en general con nuestros ocho equipos, refleja lo mejor de nosotros como país: en medio de las diferencias más profundas, podemos reconocernos en el abrazo, el chalequeo y la simpatía.

Ya quisiéramos que eso se traspolara nuevamente a la política, a nuestra sociedad entera, a esas calles llenas de dolor, colas e inseguridad.

Pero que aún veamos esos abrazos en cada parque nos reafirma la creencia de que el legado de tolerancia y encuentro permanece.

Ojalá tengan esto en cuenta cuando escriban la secuela de Papita, maní, tostón, o cuando estén editando la versión televisiva de esa extraordinaria película.

Hoy es momento de que caraquistas y magallaneros también reconcilien su propia relación con la historia.

Los capitalinos asumen con orgullo el legado del Cervecería Caracas. Los turcos todavía no lo aceptan. En las notas de prensa de los bucaneros, cuando juegan ambas divisas, obvian las victorias y derrotas de ambas novenas entre 1942 y 1952, como si aquel no fuera el mismo Caracas.

Los cabrialenses asumen con orgullo el nacimiento del primer Magallanes como la fecha de nacimiento de su organización. Y eso no es rigurosamente cierto. Esa nave de 1917, que desapareció en 1918, no es la misma que renació en 1928 y se extinguió en 1956, ni tampoco es la misma que reapareció en 1964 y dura hasta nuestros días, cambiando su nombre y apellido varias veces.

Si lo vemos con el mismo rigor que a veces aplican al caso del Cervecería, deberíamos asumir que ni siquiera son 99 años los que esta semana acaba de cumplir la histórica franquicia. Porque hasta concediendo que desde 1917 ha sido el mismo club, su existencia cubre tan sólo 82 años, al excluir las etapas en las que la escuadra desapareció.

¿Importa eso? Claro que no. Lo que importa es el fervor popular, los corazones de las gentes. Lo que importa es el vínculo entre la historia, los símbolos y lo que la legión de uno y otro siente.

Importa la relación inevitable que une para siempre a caraquistas y magallaneros. Importa este orgullo nacional que todo aficionado debe compartir: ver cómo un nombre, una institución bautizada con el amor de generaciones, llegará a un siglo de existencia el próximo 26 de octubre.

Porque Magallanes será la primera referencia deportiva en Venezuela que celebrará un siglo. Ni siquiera el Comité Olímpico Venezolano, ninguna asociación, federación o club puede jactarse eso.

El dictador Juan Vicente Gómez no había transitado la mitad de su gobierno y la Primera Guerra Mundial aún no terminaba. De esa época data el nombre Magallanes.

Y eso tiene que ser una fiesta nacional.

Publicado en El Nacional, el jueves 27 de octubre de 2016.

6 comentarios:

  1. Yo también quiero.. "Ya quisiéramos que eso se traspolara nuevamente a la política, a nuestra sociedad entera, a esas calles llenas de dolor, colas e inseguridad."
    Ahora, No confundamos El Beisbol puede ser descrito como lo mas importante de lo menos importante.
    Y si lo que indicas "La rivalidad eterna, y eso pasa en general con nuestros ocho equipos, refleja lo mejor de nosotros como país: en medio de las diferencias más profundas, podemos reconocernos en el abrazo, el chalequeo y la simpatía."
    También se lleva a temas tan transcendentales como los que estamos viviendo.
    Ahora, esa tolerancia exaltada, también historicamente ha sido explotada por el abusador, por los corruptos que hacen sus tropelias a sabiendas que entre chistes y chalequeo, la toleramos y hasta la defendemos.

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  2. excelente hermano por eso lo sigo siempre saludos

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  3. Excelente artículo Ignacio...Viva Venezuela y por su puesto mi Magallanes del alma.

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  4. Muy buen manejo del tema, Ignacio, felicidades.

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  5. Que Excelente reportaje como todos lis que haces pero este se pasó de perfecto...

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  6. La relación magallaneros - caraquistas es la relación que había incluso hasta en la misma política antes de... Mi madre era adeca y mi papa copeyano, y los debates eran grandiosos, incluso en la familia, hasta que llego un señor que quiso cambiar la mentalidad del venezolano, y muchos se dejaron llevar por el chorro de odio que abrió!!

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