lunes, 17 de octubre de 2016

¿Jugará Miguel Cabrera?

Por Ignacio Serrano
Publicado en BeisbolPlay

El manager Eduardo Pérez fue enfático, el jueves, al ser interrogado por los reporteros en el terreno del estadio José Pérez Colmenares: “Los aficionados no deben hacerse ilusiones, Miguel Cabrera y Martín Prado no van a jugar”.

El presidente de los Tigres de Aragua, Carlos Guillén, fue enfático ese mismo día, minutos después, al ser inquirido en la transmisión televisiva sobre la posible actuación de Cabrera: “Existe 90 por ciento de posibilidades de que juegue”, sentenció.

¿Cómo es posible que dos miembros tan prominentes de la divisa felina, dos personajes que están en contacto constante entre ellos, tengan versiones tan opuestas, el mismo día y casi a la misma hora?

No se trata tanto de falta de comunicación. Es una de las consecuencias de este complejo tema, que ilusiona a la fanaticada y a todos a quienes amamos el deporte: ver a los grandeligas en acción esta temporada, aprovechando la vecindad del Clásico Mundial de Beisbol.

Testigos aseguran que el propio Cabrera ha manifestado su deseo de volver a ponerse el uniforme de los rayados. Se habla de eso desde el Spring Training.

Muchos obstáculos se interponen para que un bigleaguer vea acción en el beisbol invernal.

Primero, claro, está el dinero.

Las antiguas generaciones, aquellas que encabezaban Luis Aparicio, César Tovar o Víctor Davalillo, necesitaban el ingreso extra, porque en la MLB no se pagaba lo suficiente como para vivir cómodamente todo el año. Se conocen casos de estrellas que durante el invierno boreal eran empleados en estaciones de gasolina, y hasta hay un ejemplo de uno que laboraba como enterrador en la temporada muerta… literalmente.

Hoy, ocurre lo contrario. El sueldo mínimo en la gran carpa es superior a 500.000 dólares. El sueldo promedio sobrepasa los 2 millones. Es suficiente para vivir bien por muchos años. Jugar en el Caribe es arriesgarse a perder todo eso, debido a una lesión.

Luego, por supuesto, está la situación social y económica que vive el país.

El receptor Wilson Ramos fue secuestrado hace algunos años y un hermano de Yangervis Solarte también sufrió algo semejante. Los astros de presente a menudo andan rodeados de guardaespaldas y acompañantes, para evitar sobresaltos.

Y claro, está la necesidad de tomar vacaciones.

Nadie trabaja sin queja por 12 meses al año. Incluso en los deportes hace falta parar, especialmente cuando se trata de una actividad física, que demanda una cuota de energía a diario.

Davalillo y sus contemporáneos no paraban. Se bajaban de avión para empezar a jugar en la LVBP. Pero lo hacían por necesidad. Quien ya ha resuelto su futuro, bien puede hacer una pausa, ir a la playa, conocer Europa y compartir con su esposa, padres e hijos, a quienes usualmente no ve o ve poco en los meses que dura la justa.

Es posible que los peloteros más jóvenes reciban advertencias e imposiciones de sus organizaciones. El receptor Willson Contreras ha estado muy limitado en los últimos tiempos. También Renato Núñez. Son grandeligas, pero también prospectos. Los establecidos, en cambio, mandan sobre sí mismos con mayor independencia.

Es por eso que Oswaldo Guillén, manager de los Tiburones, decía por estos días, al hablar del tema: “Lo del Clásico Mundial es una excusa, porque van a pasar dos meses entre esta pelota y ese torneo. Aquí van a jugar los que quieran jugar. Y lo van a hacer por fiebre, diciendo que lo hacen por el Clásico Mundial”.

Aragua ya sumó a Ramón Flores, no descarta a Hernán Pérez, a Marwin González y espera a Avisail García, Jorge Rondón, Ezequiel Carrera y Sandy León.

Prado es una incertidumbre. Todo apunta a que preferirá descansa. ¿Y Cabrera? El manager Pérez cree que no. El presidente Guillén piensa que sí.

Lo lógico sería verle quedarse en casa, para cuidarse de alguna lesión. Pero habrá que esperar.

Ignacio Serrano

Publicado en BeisbolPlay.com.ve, el lunes 10 de octubre de 2016. Aquí puedes leer el original.

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4 comentarios:

  1. buenas tarde aqui no juegan porque no quieren se de peloteros que son grandes liga y juegan en su pais o me equivoco

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  2. buenas tarde aqui no juegan porque no quieren se de peloteros que son grandes liga y juegan en su pais o me equivoco

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  3. Más allá del dinero. En mi particular opinión. Sabemos que ya un pelotero de la talla de Miguel Cabrera. Ya aseguro el futuro de varias generaciones de su familia. Yo lo se, casi todo lo sabemos y el propio pelotero lo sabe. Lo que supongo es que la presión de sus abyegados para que NO juegue es más grande y numerosa que la ilusión de millones de aficionados. Cabrera es el tipico venezolano positivo, guerrero, trabajador y que se le nota a leguas que siente mucho por su gente. Si no existiera ese montón de personas y directivos recordándote a cada rato el dinero que gana. Estoy seguro que Miguel ya habría jugado varias veces aquí. Por mucho amor y aprecio que le puedan ofrecer y mostrar los estadounidenses, jamás será lo mismo ver miles de rostros felices en el calor de tu tierra. Imagina el orgullo que sentiríamos muchos padres donde me incluyo, al llevar a nuestros hijos a estadio nacional y ver en persona al símbolo nacional del béisbol venezolano. Seamos sinceros, quien no sueña con tener la posibilidad de tener una fotografía de nuestros pequeños al lado de Miguel?. Sabemos que es más probable que el peso de unos pocos pueda más que el peso de millones. Pero si esta vez nos crearon las espectativas, esperaremos hasta el último momento a ver si se hace realidad.

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  4. Más allá del dinero. En mi particular opinión. Sabemos que ya un pelotero de la talla de Miguel Cabrera. Ya aseguro el futuro de varias generaciones de su familia. Yo lo se, casi todo lo sabemos y el propio pelotero lo sabe. Lo que supongo es que la presión de sus abyegados para que NO juegue es más grande y numerosa que la ilusión de millones de aficionados. Cabrera es el tipico venezolano positivo, guerrero, trabajador y que se le nota a leguas que siente mucho por su gente. Si no existiera ese montón de personas y directivos recordándote a cada rato el dinero que gana. Estoy seguro que Miguel ya habría jugado varias veces aquí. Por mucho amor y aprecio que le puedan ofrecer y mostrar los estadounidenses, jamás será lo mismo ver miles de rostros felices en el calor de tu tierra. Imagina el orgullo que sentiríamos muchos padres donde me incluyo, al llevar a nuestros hijos a estadio nacional y ver en persona al símbolo nacional del béisbol venezolano. Seamos sinceros, quien no sueña con tener la posibilidad de tener una fotografía de nuestros pequeños al lado de Miguel?. Sabemos que es más probable que el peso de unos pocos pueda más que el peso de millones. Pero si esta vez nos crearon las espectativas, esperaremos hasta el último momento a ver si se hace realidad.

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