sábado, 22 de octubre de 2016

Analizando el cambio entre las Águilas y los Tigres

El Emergente
Ignacio Serrano

Juan Graterol
Hay cambios de peloteros que paran las rotativas. Otros pactos parecen menos llamativos. El del jueves, por ejemplo, entre los Tigres de Aragua y las Águilas del Zulia, casi se pierde entre el cúmulo de informaciones ocurridas en la jornada.

Juan Graterol no es un grandeliga con sex appeal. Estuvo con los Tiburones de La Guaira, fue enviado a los rapaces y, para sorpresa de muchos aficionados, llegó a las mayores en 2016.

El grueso del público no conoce a Anthony Jiménez ni a Wladimir Galindo. Fueron los dos jugadores que los bengalíes enviaron a los aguiluchos. Pero tanto ellos, como Graterol, pueden convertirse en figuras de la LVBP.

El pacto recuerda en parte la llegada de Sandy León a los bengalíes. Hubo quien en principio no entendió ese acuerdo, considerando fraudulenta la entrega de un bateador probado, como Alex Romero, para obtener a un catcher que no había podido conseguir su lugar, ni en el norte ni en Venezuela.

León se encargó de cambiar aquella idea. Fue el careta de los rayados en la final contra los Navegantes del Magallanes, resultó fundamental en la conquista del título, y se consagró luego en la MLB con los Medias Rojas de Boston.

El zuliano ahora es duda. Debe negociar su contrato con los patirrojos y es probable que demore su regreso.

Graterol pasa entonces a ocupar un lugar protagónico. Los bengalíes no pueden esperar por el operado Wilson Ramos ni por el ascendente Willson Contreras, y Guillermo Quiroz aún no llega. Hay que buscar alternativas.

El maracayero lo es. Además, nació en la ciudad donde juegan los felinos. Como dijo apenas se uniformó: toda su familia simpatiza con los bengalíes. Hay sobradas razones que ahora le vinculan a los rayados.

Mientras León no llegue, Graterol será quien mande. Además, aunque no se hizo célebre con los Tiburones de La Guaira ni con los rapaces, ha sido un bateador muy adecuado en las menores, con .270 de average en 11 campañas.

Tiene 27 años de edad. Le falta camino por recorrer. Se entiende que su nueva organización tuviera que entregar a dos peloteros para hacerse de sus servicios.

Aragua, de hecho, cedió buen talento. Jiménez y Galindo son prospectos legítimos.

Los Tigres consideraron que tienen futuro de sobra, lo que no es exagerado, si se toma en cuenta la alta cantidad de nuevos valores que han firmado en los últimos 10 años.

Zulia pierde poco y gana mucho, en ese sentido. Tiene a Jesús Flores y Francisco Arcia para atender la receptoría hoy, y adquiere a dos muchachos que engrosan ese futuro por el que han venido trabajando los occidentales en los últimos 12 meses.

Buena parte de los jugadores adquiridos por las Águilas desde que terminó la pasada zafra permiten pensar más allá de 2016, aunque Jiménez, que cumplió 21 años de edad precisamente ayer, fuera incluido de inmediato en el roster semanal.

El jardinero viene de batear para .312 en categoría de Novatos, con .799 de OPS, y ya tiene una campaña de 30 robos en las menores. Para más, es nativo de la región, pues nació en Caja Seca.

Galindo, que es infielder, cumplirá 20 el 6 de noviembre. Acaba de jugar en Clase A media y ha bateado para .272 de average, con .822 de OPS y una dosis de poder. Es otra buena pieza.

En el ajedrez que hoy es la LVBP, ambos equipos parecen ganar. El futuro nos dirá.

Publicado en El Nacional, el sábado 22 de octubre de 2016.

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