domingo, 18 de septiembre de 2016

El mejor amigo de tu hijo: su entrenador

Camino a las Grandes Ligas
Por Rhay Kepler 

Un gran saludo para ti, que en El Emergente encuentras lo que deseas saber sobre el beisbol.

¿Qué debes ver en el entrenador de tu hijo?

Cuando se es niño, es normal tener muchos héroes, personas adultas que representan para los más pequeños de la casa un símbolo de admiración.

En este sentido, el entrenador, no solo del beisbol, si no de cualquier deporte, debe ser esa persona que represente en los niños algunos de estos importantes valores:

Conocimiento. El entrenador debe tener la capacidad de transmitir los aprendizajes que tiene a sus peloteros, con claridad, espontaneidad y simpleza, pero con profundidad en su contenido.

Seguridad. El entrenador debe fortalecer los pensamientos y, por ende, las acciones de sus peloteros, otorgándoles autoestima y convicción en las tareas que realizan dentro del campo.

Confianza. El entrenador debe crear un ambiente donde lo humano aflore sin temores a las críticas de ningún miembro; por el contrario, brinda el apoyo para el auto-reconocimiento y auto-crecimiento.

Respeto. El entrenador debe garantizar la aceptación de las normas grupales y personales, entenderlas y hacerlas entender a cada integrante del equipo que simboliza una gran familia.

Amistad. El entrenador debe brindar su mano tanto en situaciones favorables como en aquellas poco favorables, vinculando su racionalidad a lo emotivo y viceversa, otorgándole a cada pelotero la experiencia del confort de estar acompañado.

Estos valores pueden ser más, usted puede hacer una lista más amplia.

La clave está, parafraseando un poco lo que dice un autor muy conocido hoy día, Robert Kiyosaki, en crear un código de honor dentro del grupo, un código de honor que debe ser discutido, aceptado y acatado por la mayoría en beneficio de las relaciones y las acciones, lo que impacta en el rendimiento deportivo.

Los entrenadores, los padres y todo niño en el equipo tienen deberes que cumplir, pero también tienen derechos.

La nobleza con la que su hijo se dirige al estadio va acompañada del entusiasmo por entrenarse, por hacer ejercicios nuevos, por aprender las destrezas del beisbol, por perfeccionarse a sí mismo y competir sanamente.

Este escenario debe ser protegido y valorado por el entrenador.

Un buen entrenador debe especificar con un vocabulario adecuado la tarea a realizar.

Debe colocar normas que rijan el código de honor de la conducta dentro del campo.

Debe respetar y hacer respetar las normas.

Debe entender las equivocaciones como parte del proceso y no como una acción voluntaria del niño.

Debe mantener la filosofía de construcción de la personalidad para la vida y el deporte.

Debe corregir las dificultades de aprendizaje con nuevas herramientas, además de las verbales.

Eres parte del crecimiento de tu hijo, pero el entrenador está involucrado muy de cerca en ese proceso. Entre los dos, pueden y deben hacer de la generación de relevo una sociedad con personas prosperas, con sentimientos de compañerismo, con estímulo al logro, trabajo en equipo, desarrollo personal, intelectual, emocional, familiar, espiritual y económico.

Te espero en una próxima columna, donde seguiremos compartiendo aprendizajes.

Rhay Kepler es preparador físico especializado en beisbol y experiencia con equipos de la LVBP. Cada semana desarrollará un nuevo tema en este sitio. Pero también puedes seguir su trabajo visitando sus plataformas en la red.



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