miércoles, 13 de julio de 2016

La primera estrella de Venezuela

El Emergente
Ignacio Serrano

¿Cómo hizo el Chico Carrasquel para abrir aquel Juego de Estrellas de 1951, dejando en la banca al pelotero que venía de ganar el premio al Jugador Más Valioso?

Alfonso Carrasquel fue un campocorto excepcional, por más que su leyenda se difumine en esa falta de documentación que impide a la fanaticada mantener vivo su luminoso recuerdo, tal como en las Grandes Ligas todavía viven y laten las grandes figuras que ya se marcharon.

Casi no hay imágenes, no hay grandes documentales. Y ya conocemos las limitaciones de nuestra bibliografía deportiva.

Le han escrito buenos libros. Especialmente destacable es el trabajo de Sergio Machado (El Fantasma de la Calle 35) y Milagros Socorro (Con la V en el pecho). El último, posiblemente, sea una de esas lecturas imprescindibles para los amantes del beisbol venezolano, por quien lo escribe y el modo extraordinario en que el personaje se asoma en sus páginas.

Fue el Chico un personaje rutilante y entrañable. Nuestra corta memoria de ciudadanos hizo que aún en vida tuviera que explicarle a un vigilante quién era él, una tarde en que no le dejaban entrar al estadio que lleva su nombre, en Puerto La Cruz.

Él contaba la anécdota con su buen humor de siempre. Si hay quienes reflejan lo mejor de la venezolanidad que tantos queremos rescatar, ese era Carrasquel, el ídolo de millones en su tiempo, que debía repetirle al vigilante en cuestión que él era la persona en cuyo honor habían colocado aquellas letras de bronce, cerca de donde ambos conversaban.

Carrasquel ganó la votación popular a su colega Phil Rizzuto, que no sólo había sido el Más Valioso en 1950; también era el paracorto de los Yanquis de Nueva York, sempiternos campeones mundiales por ese tiempo, el elenco con la mayor fanaticada y, por lo tanto, con más posibilidades de poner a sus representantes en el clásico de julio.

Esa inesperada hazaña le permitió al caraqueño convertirse, por pocos innings, en el primer latinoamericano en el Juego de Estrellas. También le permitió ser el primero con un hit, porque unas entradas después entró el cubano Minnie Miñoso y dio un jonrón.

Después de 65 años, el Chico seguía siendo el venezolano con más hits conectados en un clásico de mitad de temporada, con cuatro. Un toque de poesía. Bateó para .333 en 12 turnos, tope entre los nativos que han consumido más de cinco viajes en la cita, igualado con Magglio Ordóñez.

Fue relativamente corta, la carrera de Carrasquel. Jugó 10 temporadas, menos de las que habría de esperar de alguien con su habilidad, con su influencia en todo un país.

Jugó en la LVBP hasta la temporada 1966-1967. Tenía más de un  lustro fuera de las Grandes Ligas.

Un vistazo a su carrera demuestra que hay mucho más. Por todos lados aparece su figura. Fue el primer bateador en dar un jonrón en el estadio Universitario. El primer grandeliga criollo que fue titular. El shortstop del Juego de Estrellas en 1951. El primer latinoamericano en ver acción en el clásico.

Le quedaba mucho camino por recorrer. En 1981, con los Leones del Caracas, se convirtió en el primer piloto venezolano en ganar la Serie del Caribe.

Dicharachero, simpático, caraqueñísimo, ese fue el Chico Carrasquel, el primer pelotero venezolano en ver acción en un Juego de Estrellas de las Grandes Ligas.

Publicado en El Nacional, el miércoles 13 de julio de 2016.

1 comentario:

  1. Y quienes tuvimos la dicha de estrechar su mano y conocerlo, damos fe de que fue un personaje inigualable en el mundo del béisbol. Y en cualquier mundo también.

    ResponderEliminar