martes, 12 de julio de 2016

¿Existe la maldición del Derby de Jonrones?

El Emergente
Ignacio Serrano

La Maldición de Babe Ruth, la Maldición de la Cabra, ¿la Maldición de Bob Abreu?

¿Sufrió Abreu una especie de hechizo, después de ganar el Derby de Jonrones en 2005?

Es un comentario recurrente entre los aficionados, no sólo en Venezuela.

Aunque la competencia de cuadrangulares en las Grandes Ligas parece ganar entusiastas, con estadios llenos y un nuevo formato que resulta más dinámico y atractivo, existe una creencia más o menos generalizada que apunta a una especie de pava contra de los competidores —y especialmente los ganadores— de la cita anual.

La respuesta debería limitarse a una repregunta adicional: ¿sufre algún tipo de hechizo Todd Frazier, el vencedor de 2015?

Frazier llegó a la pausa del Juego de Estrellas con 25 cuadrangulares. Le disputa a Mark Trumbo y Kris Bryant el liderato absoluto en las mayores. Aunque batea para .213 (nunca ha sido un toletero de promedio), su ritmo de vuelacercas es mejor que nunca y va en camino a triturar su tope personal de 35, impuesto precisamente en 2015.

¿Por qué el antesalista habría evadido el disparo y Abreu no pudo?

Que hablen los números: entre 2006 y 2009, el Comedulce bateó para .292/.388/.453. En líneas generales, eso demuestra contacto, capacidad para embasarse y poder para dar extrabases.

En ese lapso dio 149 tubeyes, a una media de 37 por campaña. Anotó 411 carreras y empujó 417, a más de 100 por campeonato en cada renglón. Robó 107 bases, a 27 por torneo.

Son números fueron excelentes para casi cualquier bateador. Peor hay que hacer dos precisiones: su cantidad de bambinazos, en efecto, bajó, porque sólo consiguió 17 por zafra; por otra parte, el aragüeño fue un pelotero estelar en su primera década de servicio, con averages sobre .300, promedios de embasado arriba de .400 y más de .500 de slugging.

¿Fue esa una consecuencia de la supuesta pava del Derby? No. Más bien fue la consecuencia de tener que pasar por algo que vivimos todos, seamos o no atletas de alta competencia.

Abreu siguió cumpliendo años de nacido, gracias a Dios, y en 2006 tenía 32. Es exactamente la edad que marca el comienzo del declive de un pelotero, según múltiples estudios fácilmente verificables. De hecho, ese declive a menudo empieza un poco antes.

El nativo de Turmero superó los 30 tablazos para la calle en dos ocasiones, en su mejor momento. Posiblemente algunos piensen en eso cuando acusan la merma en su rendimiento global.

En realidad, su promedio anual de jonrones fue de sólo 23 en su mejor momento, entre 1998 y 2005. Si después de los 32 años de edad, cuando le tocaba declinar, promedió 17, parece claro que la razón de la merma posiblemente sea la partida de nacimiento y no una supuesta maldición.

Comparemos con otros ganadores: Frazier (2015), Yoenis Céspedes (2014 y 2013), Prince Fielder (2012), Robinson Canó (2011), David Ortiz (2010) y Fielder (2009, nuevamente) mantuvieron el paso en el resto de la zafra y en sus carreras. Apenas Justin Morneau (2008) presentó un bajón, pero la cuenta se retoma con Vladimir Guerrero (2007) y sigue con otros casos.

No existe tal cosa como una Maldición de Derby de Jonrones. La inmensa mayoría de los ganadores siguió dando cuadrangulares después de eso. Tampoco existe el Efecto Abreu.

Lo que existe es la edad. Y nos afecta a todos.

Publicado en El Nacional, el martes 12 de julio de 2016.

5 comentarios:

  1. No estoy de acuerdo con su análisis, primero, el decaimiento de Bob Abreu no fue en la temporada siguiente y después de cumplir año, fue en la misma temporada y luego del home run derby, si analiza los números algo paso en ese torneo, y la respuesta es sencilla, el ser humano es un sistema complejo parecido a una computadora si bien el corazón es el que da la energía ya que bombea la sangre el cerebro se encarga de programar al cuerpo dando instrucciones, el esfuerzo de Bob en ese torneo significó un cansancio extremo en su brazo de batear lo que generó fatiga y condiciono su brazo para evitar un esfuerzo que provoque otra fatiga lo que le cambió su fuerza en el swing ( valga si esta mal escrito) y esa pérdida de fuerza para dar home run condiciono a los lanzadores que fueron mas arriesgados para lanzarle a la zona de strike lo que daño su táctica de bateo de ser muy selectivo. Luego de un año inactivo volvió con los leones y ese condicionamiento que produjo su cerebro se borro y demostró ser ese mítico jugador de contacto y poder que le hizo tener promedio de 400 en la LVBP, pero ahora si, los años le pasaron factura en su regreso a la MLB. Para ser mas entendible esto, es como si alguien sufre de estreñimiento y va al baño y le pareció haber parido en vez de defecar, cuando quiere ir al baño de nuevo y todavia con el ano resentido de ese esfuerzo, el esfínter anal reacciona con "precaución" y dificulta el "arte" de pujar para defecar, doy este ejemplo porque creo nos a sucedido a todos en este mundo. El problema no es el derby si no más bien el esfuerzo extra al superar cierto numero de suines que el jugador no esta acostumbrado a realizar y que varia según el jugador.

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    1. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJA... que vaina es esta vale? JAJAJAJAJAJAJA

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  2. Algo que se le suma a la fatiga, es el cambio en la mecánica de bateo. De hecho, grandes bateadores lo han manisfestado como, Miguel Cabrera y Albert Pujols. Peloteros que luego de participar una vez se dieron cuenta lo mucho que daña la mecánica de bateo esta competencia, y por ese motivo siempre declinan participar en este evento.
    Para algunos puede ser la edad, pero en su mayoría, se trata del daño que le hace a la mecánica de bateo a los peloteros el Festival de Jonrones.

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  3. Algo que se le suma a la fatiga, es el cambio en la mecánica de bateo. De hecho, grandes bateadores lo han manisfestado como, Miguel Cabrera y Albert Pujols. Peloteros que luego de participar una vez se dieron cuenta lo mucho que daña la mecánica de bateo esta competencia, y por ese motivo siempre declinan participar en este evento.
    Para algunos puede ser la edad, pero en su mayoría, se trata del daño que le hace a la mecánica de bateo a los peloteros el Festival de Jonrones.

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  4. El artículo es claro, Abreu comenzó el declive de su carrera temprano y no después de los 35 o 36 años. El mismo artículo establece que el tope de vuelacercas de Abreu fue de 30, no fue un slugger sino un hiteador nato que por sus caracteristicas se ubicó como tercer bate en Filadelfia y Nueva York.

    Hay peloteros que pueden sufrir bajones, es lógico. Abreu simplemente llegó encendido al Derby y vivió una jornada mágica. No hubo maldición en ese caso. Ya los mismos equipos hablaban de sus números iban en descenso y no tenía una defensa como en antaño, seamos conscientes, el Abreu que participó con Anaheim, Dodgers y Mets estaba fuera de forma, lucía pesado y eso también paso factura para que dejará de ser regular.

    Caso similar a Sandoval un pelotero hiteador que no es un slugger y firmó un contrato exagerado por lo que ha hecho en postemporada. 90 millones para un bateador que tuvo como tope 25 jonrones y 90 remolcadas en su segundo año (primero como regular) y nunca más llegó a esas cifras...

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