lunes, 11 de julio de 2016

Bob Abreu es el rey del jonrón

Estas son dos de mis notas y mis momentos favoritos en la cobertura del beisbol: la coronación del "Comedulce" en el Derby de Jonrones de 2005. Las recuerdo a propósito de la celebración este lunes de un nuevo capítulo de la competencia, donde Bob Abreu se mantiene como el hombre récord

Bob Abreu sacó 24 cuadrangulares en la primera ronda del derby de jonrones del Juego de Estrellas y sumó 41 en total, para literalmente pulverizar todas las marcas que se habían impuesto en esta competencia y ganar el trofeo para Venezuela

El primer round fue para Venezuela.

El día en que Major League Baseball llevó a los hechos su intención de impulsar la internacionalización de las grandes ligas, con competencias por países, Bob Abreu se convirtió en el gran animador del derby de jonrones del Juego de Estrellas y se llevó el trofeo en representación de Venezuela.

Todos los records que existían previamente en la competición, desde su inicio en 1985, cayeron ante el impetuoso swing del slugger aragüeño, quien demostró porqué es serio candidato a la elitesca marca 40-40 con sus largas conexiones.


Más que caer, los registros fueron literalmente triturados. De un tope de 15 cuadrangulares en una ronda, el Comedulce disparó la nueva marca a un notable 24, por ejemplo.

Fue tan explosiva su exhibición, que el presentador oficial se pasó el resto de la noche recordando a la afición que los 11 estacazos de Carlos Lee o los 7 de Iván Rodríguez en la primera ronda eran muchos, tomando en consideración que antes de Miguel Tejada, en 2004, nadie había sonado más de 14 en una vuelta.

Y Tejada alcanzó "apenas" 15.

La afición compró 41.004 boletos para aplaudir a I-Rod (el chico de la casa) y a Mark Teixeira (quien representó a Estados Unidos en el duelo), pero terminó pidiendo más y más al venezolano, a quien sus compatriotas Melvin Mora, Johan Santana, César Izturis, Miguel Cabrera, su hermano Dennys Abreu e inclusive Javier Bracamonte, técnico de los Astros, auparon bulliciosamente con palmadas, gritos de ánimo y rondas de banderas.

"¿Quién dijo que éste no es un parque para dar jonrones?", preguntó emocionado el animador cuando Abreu llegó a cinco, una tabla de 482 pies por la derecha.

"¡Pónganse en pie para aplaudir a Bobby 'Abrieiu', porque nadie antes la había mandado a la calle en este estadio!", exclamó después el anunciador, ante la novena explosión del nativo de Turmero, una conexión de 517 pies que pasó por encima de la cabeza de los periodistas que estábamos sentados en el right y rebotó hacia la acera exterior.

"¡Denle una ovación a la más extraordinaria actuación de todos los tiempos en un derby¡", aclamó el perifoneador, profético, con el número 24 del criollo.

El canadiense Jasón Bay no sacó una pelota; Teixeira botó dos; el surcoreano Hee-Seop Choi cinco, al igual que el curazoleño Andruw Jones. Todos fueron eliminados.

Cabrera, Santana y compañía daban saltos como niños. La gente en los bleachers del right coreaba el nombre del zurdo.

El dominicano y gran favorito David Ortiz clasificó con 17, el panameño Carlos Lee lo hizo con 11 y el boricua Rodríguez con 7. Pero avanzar a la final no fue tan sencillo.

Semifinal sufrida. Con 6  vuelacercas en la segunda ronda, Abreu llegó a 30 en total, para liquidar el récord de 27 que impuso Tejada en las tres vueltas de 2004.

Sufrió para llegar a la final, porque tenía sólo un par de cuadrangulares con ocho de diez outs posibles en esa semifinal. Pero añadió cuatro más y quedó a la espera de sus contrincantes.

Lee se quedó en el camino con cuatro y Rodríguez se convirtió en el primer finalista con ocho. Más tarde, el Comedulce admitiría su convicción de que el poderoso Ortiz sería el adversario postrero de I-Rod.

Pero no. El quisqueyano se desmoronó, con trío de pelotas largas, y Abreu reencontró la confianza para aplastar a Rodríguez con un último récord: el de más bambinazos en la ronda decisiva, 11 de él contra 5 del boricua.

En total botó 41. Alrededor de él se abrazaron sus compatriotas. Sólo quedaban venezolanos en el centro del terreno.

“Todavía me quedan jonrones”
Bob Abreu no creía siquiera que estaría en la final del derby de jonrones de Juego de Estrellas. Pensaba que David Ortiz, “con toda esa fuerza”, superaría fácilmente los seis que él dio en la semifinal. “Sin embargo, aquí estamos”, sonrió con el plateado trofeo frente a sí. “Vine a tratar de dar el mejor espectáculo posible para los aficionados y creo que hemos pasado un buen rato”.

El Comedulce no sabe si lo sucedido es una premonición de nuevas victorias en el Clásico Mundial, donde volverá a representar a Venezuela, pero apostó por más triunfos. “Todavía me quedan algunos cuadrangulares para el Juego de Estrellas”, añadió, dichoso.

Casi parecía un niño la mañana de Navidad.


Abreu dio crédito a Ramón Henderson 
El hombre récord
Abreu en hombros de sus compatriotas. El de abajo a la izquierda es Santana
El arma secreta de Bob Abreu fue el pitcher de práctica de los Filis, Ramón Henderson

Nuevo récord con 24 cuadrangulares en una ronda. Nuevo récord con 41 vuelacercas en total. Nuevo récord con 11 bambinazos en la vuelta decisiva. Primer bateador que saca una pelota fuera del Comerica Park.

Bob Abreu dejó atrás todo lo que desde 1985 hicieran Dave Parker, Barry Bonds, Miguel Tejada y compañía en el Derby de Jonrones del Juego de Estrellas.

El Comerica Park fue testigo del poder del toletero aragüeño, quien después de derrotar a Iván Rodríguez en la final, reía como si se tratara de una travesura.

Fue la primera vez que un venezolano participa en la competencia. Y eso ocurrió debido a que la cita fue una batalla entre países, no entre individuos.

Por ello actuaron el canadiense Jason Bay, el curazoleño Andruw Jones, el dominicano David Ortiz, el estadounidense Mark Teixeira, el panameño Carlos Lee, el surcoreano Hee-Seop Choi, el puertorriqueño Rodríguez y el “Comedulce’ ’ venezolano.

“Me salió bien en representación de mi país”, rió Abreu, quien volverá a la carga cuando se realice el Clásico Mundial. “En marzo formaremos un equipo que dará lo mejor para ganar el trofeo”.

Rodeado de sus compatriotas Johan Santana, Miguel Cabrera, Melvin Mora, César Izturis y Javier Bracamonte, éste técnico de los Astros, y con la compañía de su hermano Dennys, el nativo de Turmero tuvo siempre quien festejara con él en el terreno.

Lo llamativo es que, después de sacar 24 estacazos en la primera tanda y quedar visiblemente agotado, se fuera a la zona interior del estadio para seguir haciendo swing con el quisqueyano Ramón Henderson, quien desde 1998 es su pitcher de práctica con los Filis.

“Ramón es grande”, exclamó Abreu. “Qué digo grande, es inmenso. La verdad es que está muy feliz y es parte de todo esto”.

El slugger no se dejó llevar por la leyenda del Comerica Park, un sitio difícil para los jonroneros.

“Me concentré en tratar de batear hacia el right center”, explicó. “No quería halarla mucho, porque saldría de foul. Sólo si venía adentro, la halaba. Fue emocionante. No podía creer lo que estaba haciendo en esa primera ronda, y por eso quería dar más y más”.

Su deseo fue cumplido.

“Creo que los aficionados quedaron felices”, añadió. “Traté de dar un buen espectáculo”.

Sólo Magglio Ordóñez, hace casi un lustro, había ganado un duelo de cuadrangulares entre grandeligas. Pero el falconiano lo hizo en un evento extra temporada, durante el invierno boreal.

Abreu no sabía que sería el primer criollo en entrar a los libros oficiales.

“Cuando Ortiz fue a batear en la segunda ronda, pensé que él ganaría”, admitió. “Me cansé demasiado en la primera vuelta. Pero cuando llegué a la final, lo di todo por sacar otro jonrón más”.

Y otro. Y otro. Y otro más. Fueron 11, para sumar 41 y recibir los aplausos como el forzudo más eficaz en la historia del evento.

Publicado en El Nacional, entre el 12 y el 13 de julio de 2005.

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