jueves, 16 de junio de 2016

¿Qué puede hacer el beisbol por Venezuela?

El Emergente
Ignacio Serrano

Que nadie niegue la importancia del beisbol para los venezolanos. Y no es un asunto de gustos, de esa pasión mayoritaria que atraviesa transversalmente la sociedad y que se vive todo el año, pero muy especialmente entre octubre y enero.

La pelota criolla trasciende su origen como factor de diversión popular. Incluso, en momentos como el que vive la nación, es necesaria en el día a día, así fuera que la crisis económica obligara a jugar sin importados y con mayoría de reclutas venidos de la liga paralela.

El beisbol profesional es un lugar de encuentro y una fiesta vital para la salud mental del país deportivo, que es como decir del país entero. Aunque la inflación no ceda, por falta de medidas que la contengan; aunque la escasez continúe y los poderosos no sigan el ejemplo del resto de América Latina en el manejo de la moneda y el mercado, hace falta un lugar donde tomar un respiro, donde no importen los colores de las camisas sino el gusto común por los diamantes, tan común como nuestra venezolanidad.

Pero nuestra pelota y sus protagonistas no pueden limitarse al papel importante, pero pasivo, de ser el remanso que nos reúna a todos.

Carlos González tomó una decisión conmovedora. Quiso ir más allá de la palabra y pasó a las acciones, al donar, con su familia, medio millón de dólares en medicinas para atender una zona humilde en su natal estado Zulia.

Un miembro de la comunidad beisbolera, antiguo jugador, hoy exitoso técnico, planteó en privado su angustia por los sucesos que vive y sufre Venezuela. Cree que lo de González es loable y considera que peloteros activos y retirados harían un gran bien a la nación si se pronunciaran juntos en contra de la violencia, llamando a resolver las diferencias con votos y no con insultos, balas o empellones.

El deporte es un medio poderoso para reforzar valores positivos. Y mucho aportaría la LVBP si en esta Convención Anual se evalúa y aprueba la realización de una campaña nacional que, desde los estadios, y con las voces de los propios protagonistas, invoque a lo mejor de cada uno de nosotros, utilizando la extraordinaria metáfora que nos ofrecen nuestras rivalidades en el terreno.

Lo hemos planteado en los últimos años y volvemos de nuevo. El beisbol no es un artículo de primera necesidad si se limita a ser fuente de entretenimiento. En estos tiempos tan duros, su acción y legado está en hacer su parte para que Venezuela se reconcilie de abajo hacia arriba; una reconciliación en el reconocimiento de las diferencias, pero también en el abrazo que nos damos en los parques.

Los equipos no tienen que invertir un bolívar. Les basta con ponerse de acuerdo, grabar a sus propios peloteros haciendo un llamado contra la violencia, un llamado a reconocer el esfuerzo de los contrarios y a respetar al rival. Les basta con poner esos videos en la pizarra antes de cada juego y en el quinto o sexto inning.

Nuestra LVBP es patrimonio de la venezolanidad, tanto como lo es una tribuna con caraquistas y magallaneros que llegan y se van juntos, entre bromas, en el mismo autobús.

El beisbol puede y debe asumir su papel motivador en este momento de enconos, recordándonos, con las voces de sus ídolos, que una Venezuela en paz, unida en sus diferencias, no sólo es necesaria, también es posible.

Publicado en El Nacional, el jueves 16 de junio de 2016.

3 comentarios:

  1. Excelentes palabras. Ojalá suceda. El país y el beisbol se lo merece

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  2. No repiten hasta el hartazgo que el beisbol es un negocio. Bueno....

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  3. No repiten hasta el hartazgo que el beisbol es un negocio. Bueno....

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