lunes, 27 de junio de 2016

La hazaña que persigue Wilson Ramos

El Emergente
Ignacio Serrano

Dice el reporte de los scouts sobre Willson Contreras: “Puede llegar a ser un muy buen bateador. Incluso, más allá de lo que es considerado un catcher bateador”.

Los receptores no batean mucho. Por supuesto que hay casos. Salvador Pérez pudiera llegar a los 30 jonrones esta temporada. Jonathan Lucroy ha rondado los .900 de OPS toda la temporada. Pero son excepciones.

Los caretas no batean mucho, porque el cuerpo no les da. Es la posición más exigente del beisbol. Deben ponerse en cuclillas durante dos horas y media cada día, sin contar los 20 minutos adicionales en que reciben a sus abridores en el bullpen. Van cubiertos de aperos que aumentan el calor corporal. A veces son arrollados por los corredores contrarios.

Nadie en los diamantes paga mayor impuesto por el esfuerzo físico. Por eso son tan grandes los inmortales Johnny Bench, Mickey Cochrane, Yogi Berra o Mike Piazza. Por eso es tan raro lo que persigue Wilson Ramos.

El carabobeño de los Nacionales de Washington amaneció el domingo con .342 de average, el mejor en su carrera. No cabe duda que la cirugía láser en los ojos le ha hecho ver mejor la pelota. Y gracias a eso, y a su habilidad natural con el madero, persigue a su compañero Daniel Murphy en el liderato de bateo de la Liga Nacional.

¿Es eso posible? ¿Ramos campeón bate? Tendría, claro, que mantener el paso y superar a Murphy. Pero sí, desde una perspectiva absolutamente objetiva, sí es posible.

Todos nos entretuvimos al iniciar el campeonato con la idea de que Miguel Cabrera consiguiera su quinta corona de average, con la reconquista de José Altuve y la siempre latente diadema de Carlos González, otro que alguna vez logró la meta. Víctor Martínez y Martín Prado han coqueteado con la hazaña, antes y ahora. Pero nadie se detuvo a pensar en alguien que usara la mascota, mucho menos este nativo de Valencia.

No es por falta de aptitudes. Ramos creció en las menores de los Mellizos de Minnesota como un futuro artillero de cuidado, como su paisano Contreras últimamente. Sus 15 jonrones como novato siguen siendo un récord para venezolanos.

Las lesiones —y hoy podemos asumir que la vista— le impidieron ir más lejos en los torneos pasados. Pero este año ha estallado en todo su esplendor.

¿Cuántos catchers han conseguido un título de bateo? Son tan pocos, que las apuestas están en contra de Ramos.

Bubbles Hargrave fue el primero, con los Rojos de Cincinnati, en 1926, con .353 milésimas.

Ernie Lombardi le siguió, con los propios escarlatas, en 1938, con .342, y repitió en 1942, ya con los Bravos de Boston, con .330.

Joe Mauer fue el tercero, único en la Liga Americana, con los Mellizos de Minnesota. Lo hizo tres veces: en 2006, con .347; repitió en 2008, con .328; y lo consiguió por tercera oportunidad en 2009, con .365.

Buster Posey ha sido el último. Bateó para .336 en 2012, con los Gigantes de San Francisco.

Nadie más. Ni Pérez ni Lucroy ni Yadier Molina. Nadie más.

Por eso lo de Ramos es tan complejo, tan cuesta arriba, tan difícil. Y por eso, la carrera que ha emprendido, ya promediando la mitad de temporada, habla muy bien de su actual etapa como pelotero.

Todo, por cierto, coincidiendo con la posibilidad de declararse agente libre en noviembre. Nunca en mejor momento, esta búsqueda de la hazaña.

Publicado en El Nacional, el lunes 27 de junio de 2016.

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