sábado, 14 de mayo de 2016

Jeanmar Gómez salva juegos al ritmo de K-Rod

Por Ignacio Serrano

Francisco Rodríguez tenía 14 juegos salvados en su cuenta, luego de que los Ángeles de Los Ángeles llegaran a 35 encuentros disputados en 2008, el año en que K-Rod quebró el récord de Bobby Thigpen.

El lanzador caraqueño no bajó nunca el ritmo y tuvo la fortuna de que los querubines tampoco dejaron de ofrecerle oportunidades para sumar rescates, dándole multitud de ventajas en pizarras estrechas.

La marca de Thigpen era de 57 salvamentos. Es historia patria en Venezuela que Rodríguez le pasó por encima el 13 de septiembre, para finalmente dejarla en 62, desde entonces el tope vigente.

John Smoltz tenía 15 en los primeros 35 cotejos de los Bravos de Atlanta, en 2003. También el dominicano Francisco Cordero sumaba 15, luego de que los Cerveceros de Milwaukee llegaran a esa cantidad de choques, en 2007.

Eso quiere decir que las 13 victorias que Jeanmar Gómez preservó para los Filis de Filadelfia hasta este jueves no representan la máxima cantidad para un pitcher en ese lapso, casi una cuarta parte del calendario regular. Y sin embargo, ¿cómo no admirar lo que ha hecho el venezolano?

Gómez creció en las granjas de los Indios de Cleveland con la encomienda de algún día formar parte de la rotación de la tribu. De hecho, exceptuando dos ocasiones en la Liga de la Costa del Golfo, categoría Novatos, cuando tenía 18 años de edad, jamás fue usado como relevista en las menores.

Ya no tenía opciones cuando pasó a los Piratas de Pittsburgh y luego a los cuáqueros. No está claro si esas divisas llegaron a verle como un abridor a futuro, aunque todavía en 2013 fue usado ocho veces como tal por los bucaneros.

Eso sí, nunca fue visto como cerrador. El único juego salvado de su carrera, antes de abril pasado, ocurrió en 2014, casi por casualidad, el 12 de julio, en un extrainning contra los Rojos de Cincinnati.

Ya el cerrojo Mark Melancon había lanzado por los bucaneros ese día, y también sus principales preparadores: Tony Watson, Jaret Hughes y Justin Wilson. Al manager Clint Hurdle no le quedó más que apelar al caraqueño en la parte baja del episodio número 13, tras sacar a Wilson por un bateador emergente en la alta de ese capítulo.

Gómez ya no era por entonces el swingman de los filibusteros. Había sido convertido en relevista intermedio a tiempo completo por Hurdle. Pero ni antes ni después de aquella noche de verano, el estratega consideró la idea de probarle como cerrojo.

Tampoco los Filis pensaron en ello. Ni en 2015, cuando llegó a la organización como agente libre, ni en el Spring Training de 2016. Ni siquiera consideraban la idea el Día Inaugural.

Se suponía que ese puesto estaba cubierto con el veterano David Hernández. Pero Hernández tuvo problemas para poner la pelota donde quería y el cubano Dalier Hinojosa también fracasó, cuando fue llamado a cubrirle la espalda.

¿Qué habrá pensado Gómez aquel 7 de abril, cuando el manager de Filadelfia, Pete Mackanin, abrió su corazón ante los reporteros y, consternado, admitió que probaría a todos sus monticulistas, hasta hallar a quien pudiera hacer el trabajo?

“Cualquier rol que me asignen, cualquier oportunidad que me den, estoy listo para aceptar”, señaló el venezolano, escogiendo bien sus palabras. “No importa si es el séptimo, el noveno o el cuarto inning, no pienso mucho en eso. Todo pitcher debe tener la capacidad de poder aparecer en cualquier situación donde nos quiera usar el piloto. Creo que todos en este bullpen estamos listos”.

Mackanin se ha abstenido desde entonces a hacer una designación oficial y el tirador suramericano se ha cuidado de autoproclamarse. Incluso ha pedido a la prensa de su país que no le llamen cerrador.

Es un cerrojo atípico, ciertamente. No sólo por la escasez de antecedentes antes de esta justa. Tampoco es dueño de una recta explosiva y, en consecuencia, trabaja más como artista que como francotirador. No busca ponches, sino outs. De por vida ha fusilado a 5,4 rivales por cada nueve episodios y en esta temporada apenas ha subido ese registro a 6,5.

No importa. Lo que vale es la efectividad. Y la capacidad para hacer el trabajo. Y su promedio de carreras limpias era de 2.61, y únicamente había desperdiciado una ocasión de rescate en los primeros 35 juegos de los Filis.

Sí, porque Gómez, salvó 13 de 14 victorias de su equipo desde que le entregaron “transitoriamente” el cargo, para así adueñarse del liderato de ese departamento en ambas ligas y revivir el recuerdo de que alguna vez el Kid Rodríguez tuvo un comienzo semejante, el año en que salió en la búsqueda del récord de Thigpen.

Publicado en ESPNdeportes.com, el viernes 13 de mayo de 2016. Aquí el original.

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