viernes, 13 de mayo de 2016

El nuevo futuro de Jhoulys Chacín

El Emergente
Ignacio Serrano

Estar en el sitio indicado, en el momento ideal.

El viejo lugar común beisbolero aplica por partida doble a Jhoulys Chacín.

El lanzador zuliano fue el número uno en la rotación de los Rockies, hasta que una lesión en el hombro detuvo transitoriamente su carrera. Hoy está sano. Y desde comienzos de temporada ha buscado su lugar de regreso en las Grandes Ligas.

Hizo bien al firmar con los Bravos. Es un equipo en reconstrucción, sin grandes figuras, a la búsqueda de varios abridores y con muchas posiciones abiertas. Era el lugar perfecto para regresar a las mayores.

Chacín recuperó su estatus, al asegurar el quinto puesto de la rotación de Atlanta, durante el Spring Training. Y en sus cuatro primeras salidas, toleró tres carreras o menos. Para ese momento, tenía 3.27 de efectividad.

Los rivales le bateaban para .259, antes de su última salida con los aborígenes. Sus números globales se afean hoy por esa quinta presentación, en la que le fabricaron ocho rayitas. Pero algo había mostrado, que llevó a los Ángeles a preguntar por él.

¿Cuál podría ser la mayor duda con el zuliano, hoy? El hombro. Y en consecuencia, la potencia de sus pitcheos. Pero Fangraphs nos permite comprobar que el peligro parece haber quedado atrás.

Todos sus envíos, menos la recta, han corrido más rápidamente en esta campaña, en promedio; la curva, el cambio, la recta cortada y el slider.

La recta, que ha tirado de por vida a 90,2 millas por hora, le está cayendo a 89,4. Comenzando la zafra, como en efecto estamos, es lógico pensar que va a aumentar ligeramente la velocidad. Todo indica que el viejo Chacín está de regreso.

Ese es el monticulista que el miércoles adquirieron los Ángeles, una escuadra urgida de ayuda en la rotación.

El as Garrett Richards está fuera por el resto de la temporada, sometido a la cirugía Tommy John. Andrew Heaney también quedó al costado del camino. Jered Weaver ya no es el número uno de antes, con 4.72 de efectividad y un ponche cada casi dos innings. Matt Shoemaker ha sido un desastre en este inicio.

Héctor Santiago es el menor lanzador en esa rotación, lo que resulta un reflejo palpable de la situación real que se vive en Anaheim. A ese equipo llega Chacín.

El marabino tiene el panorama abierto para consolidar su regreso a la estelaridad. El otrora número uno de Colorado tiene garantizado su lugar en la rotación. El sábado hará su estreno, en Seattle, contra Hisashi Iwakuma.

Los querubines fueron a buscarle. No llegó de rebote a su nueva organización. Tuvieron suerte, porque no es fácil conseguir un vendedor en mayo, cuando todos los clubes todavía mantienen su chance, al menos de manera nominal.

Los serafines buscaron a Chacín y le dieron su puesto. Ahora todo depende de él. Está en una escuadra con los peores números entre abridores este año. Una divisa que quiere y puede competir. Un lugar donde tendrá libertad para lanzar cada cinco días, demostrar lo que tiene en el brazo y, eventualmente, afianzarse en la MLB.

Hay pocos sitios más propicios que Anaheim para un abridor en busca de recuperar su estatus. Por eso, el cambio de los Bravos a los Ángeles puede resultar algo providencial.

Luego de casi tres años buscando completar su regreso, Chacín está en el lugar indicado, en el momento ideal.

Publicado en El Nacional, el viernes 13 de mayo de 2016.

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