lunes, 30 de mayo de 2016

El cambio con Magallanes, desde la mirada del Zulia

El Emergente
Ignacio Serrano

Jonathan Herrera
Diego Moreno era una pieza importante en el staff de las Águilas. No imprescindible, pero valioso. Un relevista con experiencia en las Grandes Ligas, menos de 30 años de edad, lanzando en Triple A y con ganas de reportarse a la LVBP es un pitcher que hace falta.

Zulia ya no lo tiene. Lo embarcó a Valencia, junto al joven tirador José Agrinzones, un adolescente de 18 años de edad, buenas condiciones y futuro por desentrañar.

¿Valía la pena para los rapaces ese cambio del viernes con el Magallanes?

Los occidentales tenían abundancia de brazos y han usado su alegado exceso para adquirir ofensiva. Quizás el riesgo no sea tanto haber entregado a Moreno, sino que antes salieron también de Alex Torres y Yéiper Castillo.

Tendría que ser muy atractivo el botín, para que valiera la pena. Y parece que, en este caso, los aguiluchos han adquirido un muy buen paquete, lo que justifica el sacrificio.

Comencemos con Jonathan Herrera. De todos los infielders llegados en pactos durante este receso, quizás resulte el más útil.

Algunos tienen más talento hoy, como Yangervis Solarte y Ronald Torreyes. Pero Herrera es marabino, fue seguidor de este equipo, su familia y amigos residen en la zona y ya no tiene las limitaciones que suelen tener los bigleaguers, porque actúa en México.

Es muy probable que el utility se reporte muy temprano, tal vez en octubre, debido a esas características. Y tal cosa dotará al Zulia de un excelente guante, que puede defender varias posiciones y que posee un bate importante en esta liga.

Herrera aportará experiencia y solidez casi desde el vamos. Y a sus 32 años de edad, que cumplirá en noviembre, no sería raro que regresara al beisbol organizado en 2017.

Con él, llega un serpentinero que puede ayudar en varios roles. Reinaldo López es ya un pelotero de ligas independientes, lo que tiene sus pros y sus contras. Nadie va a llamarle para pedirle que no lance, pero su nivel competitivo es menor que si estuviera en Doble A o Triple A.

No va a ser el sustituto de Moreno, a priori. Llena más bien el molde de José Ortega, un pitcher sin la contundencia de otrora, pero que puede ayudar a completar el staff semanal.

El manager Lipso Nava rebuscará entre apagafuegos con los que ya contaba en la nómina, al pensar en los innings finales. Si las restricciones son pocas, tendrá suficientes armas. Y si es así, habrá valido la pena la adquisición de Herrera.

Además, está Mikey Edie, quien puede resultar el jugador más interesante de todos los involucrados en este convenio, incluyendo al mismo Moreno.

Edie también es zuliano, defiende los jardines, está mostrando contacto y disciplina en el home, corre y posee buen brazo. Es centerfielder, para más señas, y ya conocemos los predicamentos que existen en la LVBP para desarrollar patrulleros centrales.

Como todo prospecto, este adolescente es una interrogante en sí. También lo es Agrinzones, por cierto, lo que reparte el nivel de incertidumbre entre ambos clubes. Pero su presencia en el cambio deja un anhelo y un entusiasmo que pudieran convertirse en realidad dentro de dos o tres años.

Zulia ha tenido la habilidad de conseguir mucho a cambio de lo mucho que ha entregado en este receso entre campeonatos. Este parece ser uno de los casos más claros.

Publicado en El Nacional, el lunes 30 de mayo de 2016.

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