martes, 17 de mayo de 2016

Del desplante de Bautista al derechazo de Odor

El Emergente
Ignacio Serrano

Estuvo mal José Bautista, diga lo que diga. No puedes soltar el bate con épica soberbia, con aquel rostro autosuficiente, en octubre, durante la Serie Divisional entre los Azulejos y los Rangers, y esperar que nadie te guarde rencor ni lo considere una descomunal falta de respeto, que lo fue.

Estuvo mal Matt Bush si, como todo sugiere, golpeó a propósito al dominicano el domingo, vengando aquella afrenta de 2015 con un rectazo a las costillas.

Estuvo mal el manager de Texas, Jeff Bannister, si esperó al final de la serie particular para ordenar la retaliación, cuando ya era casi imposible una respuesta de Toronto, o si, en caso de no ordenarla, no fue lo suficientemente claro para evitar que lo del domingo sucediera.

Estuvo mal su colega John Gibbons, que se quejó amargamente del polvero en el ojo de los rivales, sin prestar atención a las vigas en los suyos propios y en los de sus dirigidos.

Estuvo mal el público en Arlington, que aplaudió a Bush al salir expulsado hace dos días, como si se tratara de un héroe que había conseguido un ponche crucial.

Estuvo mal el público canadiense, que hace siete meses reaccionó con bajeza a lo que ocurría en el campo, arrojando objetos al terreno y exacerbando los ánimos.

Estuvo mal Bautista, de nuevo, cuando no buscó a Bush para reclamarle, y en cambio salió a buscar desquite con el camarero Rougned Odor, deslizándose ilegalmente.

Estuvo mal Odor, al ir de la entendible molestia y el empujón, al injustificable recto de derecha en la quijada del quisqueyano.

Estuvo mal Kevin Pillar, que salió desaforado de la cueva, revolcándose entre peloteros que le contenían, tratando de llegar al intermedista, para golpearle.

Estuvieron mal Josh Donaldson, Marcus Stroman, Gibbons y todos los que siguieron echándole gasolina al fuego después del duelo, como si de señoritas mancilladas se tratara.

Estuvo mal Bautista, nuevamente, al admitir que fue a buscar a Odor ex profeso, y agregar con frustración machista que, si bien éste le dio un puñetazo noble, hacía falta “alguien más grande” para hacerle caer, como si él fuera una especie de Goliat y no ese tipo normal que es, con 1,83 metros de estatura, golpeado delante de todos no por José Altuve, sino por otro tipo normal, de 1,80 metros.

El deporte pierde con episodios así. Por muy divertido que resultara para algunos la actitud de Bautista, en octubre, o el jab a la mandíbula de su adversario, hoy, la imagen de las Grandes Ligas, de los Azulejos y de los Rangers, de los peloteros y sus managers se deshilacha con esto.

Los códigos no escritos, y la cada día más generalizada manía de celebrar ponches o tablazos con gestos de humillación, son causantes de esta situación absurda, en la que los deportistas pueden sufrir lesiones de importancia, mientras los niños modelan una conducta de violencia.

Acaso puedan salvarse los pocos que trataron de contener la riña y jurar que no había un elefante rosa en la sala.

Así como hoy se penalizan los bloqueos en el home y arrollar al fildeador en segunda base, habrá que endurecer las sanciones a quienes repartan puñetazos o bolazos intencionales. Y empezar a castigar también a quienes suelten el bate con soberbia o gesticulen humillantemente con un ponche. Cuanto antes pase eso, mejor.

Publicado en El Nacional, el martes 17 de mayo de 2016.

5 comentarios:

  1. Desde que he visto beisbol, han existido esos códigos no escritos. Podrán hacer sanciones, multas o lo que sea pero dudo que situaciones como estas se acaben.

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  2. Recientemente Rob Manfred, el comisionado de la MLB, sale al paso a unas declaraciones de Rich Gossage en referencia al perreo en general y la actitud de Bautista en particular, en donde declara, de que los peloteros en esta generación buscaran su manera de regular esta situación. Esta infeliz declaración no rechaza los excesos en la celebraciones(con visos de humillación al rival) que luego son usadas como material promocional por los medios de comunicación.
    Si bien es cierto que reaccionar con un bolazo, una barrida que persigue golpear a un infilder o un puñetazo son deplorable, tambien en entendible que ante una humillación o agresión no se puede esperar rosas y claveles, mas aún cuando la penalidades tienen un reglamento laxo. Ojo por Ojo es incivilizado y un mal ejemplo, pero, Ël que mata a hierro, no puede pretender morir a sombrerazo..

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  3. Lamentable que un juego tan hermoso sea manchado por la prepotencia de un bateador y unas reglas no escritas

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  4. Bautista no estuvo mal en su bat flip el año pasado, sino en sus declaraciones posteriores al juego hacia Texas y sus jugadores. El beisbol esta cambiando.
    Saludos

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  5. Bautista no estuvo mal en su bat flip el año pasado, sino en sus declaraciones posteriores al juego hacia Texas y sus jugadores. El beisbol esta cambiando.
    Saludos

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