sábado, 28 de mayo de 2016

Cafecito Martínez y su anhelo de emular al Café

El Emergente
Ignacio Serrano

El beisbol volvió a recordar al Café Martínez esta semana. El jueves se cumplieron 23 años del más curioso jonrón que el varguense conectara en su vida, uno de los más extraños que se han visto en las Grandes Ligas: aquel que rebotó en la cabeza de José Canseco y saltó a las tribunas.

El divertido episodio es uno de uno de tantos que mantienen viva la memoria de aquel extraordinario pelotero, a quien una enfermedad obligó a dejar este mundo antes de tiempo.

Nada reaviva más el recuerdo del Café que ver a sus hijos en los diamantes. Uno, Teodoro, acaba de brillar como figura principal en la final de sus Tigres contra el Magallanes. El otro, José Alberto, es copia fiel de su padre, alto y desgarbado, tan largo y flaco como era en sus primeros tiempos como pelotero.

El gran público reconoce a José Alberto como el Cafecito, aunque ambos vástagos disfrutan usar el mote. Y el Cafecito Martínez fue noticia casi en simultáneo con las publicaciones que el jueves revivieron el célebre bambinazo que saltó en la cabeza de Canseco.

El joven jardinero no había vivido un peor momento en los últimos tres años, desde que trituró el pitcheo en una liga independiente y regresó al beisbol organizado, para a continuación proclamarse campeón bate en la Liga Internacional Triple A con un average récord.

José Alberto, después de eso, fue protegido en el roster de 40 de los Reales de Kansas City, un movimiento inesperado, por su edad, pero bienvenido. Por eso, porque asistió al Spring Training de los monarcas y por fin parecía relativamente cerca de dar el salto, resultó abrumador para él que le pusieran en asignación.

Nunca tan cerca de las mayores y, de pronto, tan lejos.

Martínez fue cambiado por dinero a los Cardenales de San Luis, el miércoles. Su antigua divisa tenía 10 días para dejarlo en libertad, enviarlo a otro equipo o tratar de mantenerlo en las menores, pasándolo por waivers.

Es curioso que alguien se interese tanto por un outfielder que batea a la derecha, que no ha jugado en la MLB y está próximo a cumplir 28 años de edad. Pero el nativo de La Guaira es diferente. Ligó para .384, con 1.024 de OPS la zafra pasada en Triple A; puede cubrir los tres jardines y ha brillado desde 2014 en todos los circuitos donde ha jugado.

Era factible que alguien prestara atención a eso, como un seguro a corto plazo. Y si en Kansas City el camino parecía cerrado, por las opciones que tienen en el equipo grande para los bosques exteriores, al llegar a su nueva divisa quizás se ha puesto más cerca que nunca de la gran carpa.

Los pájaros rojos tienen arriba a un Matt Holliday que vive de su buen nombre y varios outfielders trabajadores, sin fama, como Randal Grichuk, Stephen Piscotty y Jeremy Hazelbaker.

Con maestría, San Luis saca provecho de peloteros con habilidades aún no descubiertas, versátiles y poco costosos. Martínez llena el molde.

Por eso compraron su contrato. Una señal inequívoca del interés de los pajarracos está en que le dieran un lugar en el roster de 40. Ahora compartirá jardines en Memphis con Tommy Pham, Anthony García y Charlie Tilson, todos protegidos, pero ninguno en buena campaña.

Alguno de ellos será subido si ocurre un imprevisto en las Grandes Ligas. El Cafecito está a sólo un paso de emular al Café.

Publicado en El Nacional, el sábado 28 de mayo de 2016.

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