lunes, 18 de febrero de 2013

El Emergente: Pitcheo, la mayor baja de todo el Clásico

Lanzadores y jugadores en ascenso, las mayores ausencias del Clásico


¿Ya repararon en el hecho de que la mayor cantidad de estrellas ausentes en el Clásico Mundial son lanzadores? ¿Que las principales falencias de los grandes favoritos de este hemisferio están en el staff de pitcheo?

Eso y la posibilidad de que Cuba, Japón y Corea del Sur trabajen con todos sus peloteros, reunidos con suficiente antelación, hace que estos tres países, inferiores en el papel frente a Estados Unidos, República Dominicana y Venezuela, se alcen con tanta opción y tanto favoritismo como sus pares. De hecho, han sido cubiches y asiáticos los únicos finalistas que ha tenido la competencia.

No es gratuita la cantidad de monticulistas ausentes. Tiene que ver con el contraste que existe entre un pitcher que compite y un bateador que compite.

En el spring training, es cierto, cualquiera puede lesionarse gravemente. Le pasó a Mariano Rivera, a Salvador Pérez, a Manuel Piña, a Joakim Soria, todos lastimados con severidad y operados durante los entrenamientos primaverales de 2012. Pero el riesgo tiene rangos, que en el caso de los monticulistas son mayores.

Volvamos a una idea que ya esbozamos, con el objetivo que cada serpentinero se traza en las prácticas primaverales.

Hace cuatro o cinco años, un veterano pitcher venezolano se quejaba después de darnos una entrevista, señalando que algunos periódicos habían resaltado aquí, en grandes titulares, las veces que fue bateado sin piedad en la Liga de la Toronja.

“Es que no saben”, señaló molesto. “Cuando uno lanza en un juego de exhibición, no importa cuántos batazos te dan. Hay días en que uno debe trabajar un pitcheo, lanzarlo una y otra vez. Puede que hasta los bateadores sepan con lo que vas a venir. Lo que interesa es que cumplas el plan, que te pongas a tono, poco a poco. Los juegos de exhibición son para pulir lo que necesitas pulir. Lo que menos importa son las carreras que te anotan”.

En el calendario habitual de un spring training, un tirador no debe esforzarse al máximo de sus condiciones en febrero o marzo; es a partir de abril, al iniciarse el campeonato, cuando le toca emplearse a fondo. ¿Riesgo de lesiones? Por supuesto que tiene. Pero es mayor en el Clásico que en las ligas del Cactus o la Toronja.

Los bateadores, en cambio, siguen más o menos la misma rutina. Puede que corran con más intensidad en el torneo mundialista que en los juegos de exhibición, pero no se compara con el hecho de subirse a un morrito.

Los otros ausentes notables en los rosters del Clásico son esos peloteros que, sin estar completamente establecidos, tienen la posibilidad de conseguir un puesto en las mayores este año.

Grégor Blanco decidió estar en la Vinotinto en 2009 y el manager de los Bravos por ese entonces, Bobby Cox, dijo a los reporteros que, por no haberlo podido ver en acción durante la pretemporada, tenía que enviarlo a triple A. Blanco hoy prefirió quedarse con los Gigantes, como Endy Chávez tiene que quedarse con los Reales, Freddy García con los Padres y tantos otros más.

Para Félix Olivo, presidente de la Asociación de Agentes de Venezuela, esto ni es un Mundial ni la fecha es la adecuada. Para Alex Anthopoulos, gerente general de Toronto, es un dolor de cabeza.

“A mí me pagan los Azulejos, no el Clásico Mundial”, exclamó Anthopoulos esta semana.

¿Cambiarle la fecha, moviéndolo a noviembre? Es posible que tampoco sea una solución. La queja hoy es que los pitchers no están listos, pero mañana la queja será que ya trabajaron demasiado entre febrero y octubre.

Puede que no muera, si continúa dando ganancias. Pero en sus próximas ediciones, el Clásico seguirá siendo un torneo entretenido, sí, aunque no un campeonato mundial.

Publicado en El Nacional, el domingo 17 de febrero de 2013.

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